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Los socios de Iglesias siguen pidiendo la salida de España del euro

El PCE aprueba un documento que propone romper la moneda única y abandonar la UE. Podemos asegura ahora que ellos son "europeístas".

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Los socios de Iglesias siguen pidiendo la salida de España del euro
Pablo Iglesias y Alberto Garzón se abrazan, el pasado lunes, en Madrid. | EFE

Romper con la UE y el euro. El PCE apuesta por la necesidad ineludible de romper con la Unión Europea y salirnos del euro, por lo que es necesario elaborar una propuesta política y económica sólida desde el campo del marxismo y la izquierda transformadora.

Los redactores del documento que el Partido Comunista de España aprobó hace unas semanas, en la primera fase de su XX Congreso, lo tienen claro. Nada de socialdemocracia ni de medias tintas. Su apuesta es clara, comunismo, salir de euro y romper con la UE. ¿Qué opinan Pablo Iglesias, Íñigo Errejón o Nacho Álvarez de esto? Pues no se sabe. Hace unos años estaban de acuerdo con estas ideas. Ahora, a 15 días de las elecciones, no parece que vayan a recuperarlas.

Lo cierto es que la batalla de las etiquetas ha llegado a la campaña electoral. Pablo Iglesias, el profesor de la Universidad Complutense que citaba a Lenin como ejemplo hace un par de años, aseguraba esta semana que ellos son "los nuevos socialdemócratas", como Marx y Engels. Antes eran "transversales", ni de izquierdas ni de derechas, sino de los de abajo contra los de arriba. Ahora, la idea es acabar con lo que queda del PSOE robándole su espacio electoral.

Resulta curioso que justo ahora que Podemos se ha aliado con Izquierda Unida, que al fin y al cabo no es más que la marca comercial del PCE, sea cuando decida alejarse de forma tajante del pasado comunista de sus líderes. Eso sí, no todos están de acuerdo. Por eso, el PCE recordaba estos días en las redes sociales que ellos sí son comunistas… y a mucha honra. De hecho, entre los organizadores de los actos de Podemos es casi una obsesión evitar en la medida de lo posible la simbología comunista. En los peores sueños de Íñigo Errejón, se le aparece un mitin lleno de hoces y martillos.

Pero no es sólo cuestión de símbolos. También de contenidos. Hace un par de semanas, a mediados de mayo, tenía lugar el XX Congreso del PCE. Y como es habitual en estas asambleas, se aprobaron una serie de documentos con las líneas políticas de la formación. La forma y el fondo del texto es mucho más radical que el acuerdo firmado entre Pablo Iglesias y Alberto Garzón hace unos días. Y claro, es lógico preguntarse, ¿cuál es el verdadero programa de Unidos Podemos? ¿el oficial o el que apoyan sus integrantes cuando no están bajo los focos de la prensa?

En el apartado económico, destaca especialmente esta propuesta: "Salir del euro y romper con la UE" (página 29 del documento). Los autores culpan a Bruselas de todos los males posibles: "El paro crónico, la desindustrialización del país, el recorte de derechos políticos y sociales, el recorte de servicios públicos, la pérdida de poder adquisitivo, el aumento de la represión, el aumento del racismo y la xenofobia". Y en buena lógica, piden que España salga de este infierno.

¿Hay un modelo alternativo? Sí. En la página 30, el PCE asegura que "es posible fundar una alternativa anticapitalista que traspase el marco de los estados nación sobre la idea de construir una especie de ALBA de los países periféricos de Europa". Hay que recordar que el ALBA es la coalición impulsada por Hugo Chávez como alternativa a los acuerdos comerciales de los países hispanoamericanos con EEUU. Integra a Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y algunas islas del Caribe. Éste es el modelo que los socios de Iglesias han puesto sobre la mesa.

"Europeísta"

¿Y Podemos? ¿Qué piensa sobre esto? Pues se ponen de perfil. Este miércoles, Nacho Álvarez presentaba su programa económico. Le preguntamos por esta cuestión y su respuesta fue contundente:

Podemos es una fuerza política profundamente europeísta, lo hemos dicho desde el principio. Podemos en ningún momento ha planteado la salida de la zona euro.

El problema es que esto es complicado de mantener. Los líderes de Podemos (y entre ellos Pablo Iglesias y el propio Nacho Álvarez) han defendido en los últimos años en muchas ocasiones la opción de que España salga del euro. Por ejemplo, como ya contamos en Libre Mercado, Álvarez firmaba a finales de 2013 el manifiesto "¿Qué hacer con la deuda y el euro?", en el que los firmantes se preguntan qué debería hacer un gobierno de izquierdas (no aclaran si socialdemócrata o comunista, en aquel momento ese debate parece que no estaba sobre la mesa) si llegase al poder:

La estrategia política de la izquierda debe concentrarse en la lucha por una mayoría que sustente un gobierno de izquierda, capaz de deshacerse de esta camisa de fuerza. Dar la espalda a los mercados financieros y gestionar el déficit. A corto plazo, y como medida inmediata, un gobierno de izquierda debería encontrar vías para financiar el déficit público al margen de los mercados financieros.

La vía más sencilla pasaría por financiar el déficit a través del banco central nacional, como ocurre en Estados Unidos, Gran Bretaña, Japón, etc. Es posible crear un banco especial que pueda refinanciarse a través del banco central, pero dedicado principalmente a comprar bonos públicos (el BCE ha hecho lo mismo en la práctica). (...)

En resumen, abrir una vía alternativa exige un conjunto coherente de tres rupturas:

  • financiación de las emisiones pasadas y futuras de deuda pública
  • cancelación de la deuda ilegítima
  • socialización de la banca para el control del crédito

Esta confrontación no debería ver el euro como un tabú y debería contar con opciones alternativas, incluido el abandono del euro tanto si no queda otra alternativa en el marco europeo como si las autoridades europeas lo fuerzan. Sin embargo, esto no debería plantearse de entrada. (...)

Cualquier gobierno de izquierda debería tener claras las difíciles consecuencias del abandono del euro. En primer lugar, no significaría necesariamente la recuperación de la soberanía democrática: la financiación del déficit escaparía al control de los mercados financieros, pero este control podría ejercerse mediante la especulación contra la nueva/antigua moneda si un país tiene un déficit por cuenta corriente. (...)

Reivindicamos la misma capacidad de adoptar medidas en el sentido correcto, incluida la imposición de controles de capitales y otros instrumentos en defensa de los salarios y las pensiones. En este planteamiento, la salida del euro es una amenaza o un arma de último recurso, como ya hemos señalado.

En suma, una estrategia popular de un gobierno de izquierda debe estar abierta a hacer lo que sea necesario por esta lucha democrática. Nosotros defendemos esta estrategia.

Esto sí se parece más a lo que la izquierda radical europea ha venido defendiendo en los últimos años. Es un planteamiento parecido al que manejó Alexis Tsipras en sus seis primeros meses en el poder, hasta que su órdago terminó con el referéndum que rechazó las condiciones del rescate, el corralito y la derrota del primer ministro griego, que tuvo que tragarse el sapo de firmar un tratado con la UE con condiciones mucho más duras que las que rechazó en un inicio.

La estrategia que se esconde detrás de este planteamiento es doble. Por un lado, no asustar a los potenciales votantes, a los que les da miedo la ruptura de la moneda única. El manifiesto deja claro que ésta no es una idea popular y que, por lo tanto, tiene que dejarse como última opción. Vamos, ocultar las intenciones en la medida de lo posible.

En segundo lugar, la intención es echar un pulso a Bruselas, no tanto para romper el euro como para asegurarse las mejores condiciones dentro del sistema actual. Sabedores de que para los países del norte de Europa sería muy costosa la ruptura de la moneda única, al menos a corto plazo, lo que se plantea es romper con las reglas fijadas en común e ignorar los objetivos de déficit, deuda y reformas. Como apuntábamos este miércoles, es algo así como: "Nosotros haremos lo que queramos y Merkel pagará la fiesta, porque no le queda otro remedio".

Este manifiesto es sólo un ejemplo, pero entre 2013 y 2014 fueron muchas las ocasiones en las que Iglesias, Álvarez y otros líderes de Podemos pidieron salir del euro. A comienzos de 2015, con el alza en las encuestas electorales, todo cambió. A partir de ese momento, la cuestión pasa a ser tabú. Al menos en público, nunca más se ha planteado esa alternativa y la salida del euro ha dejado de estar asociada a Podemos… hasta ahora. El PCE, su socio el 26-J, lo ha devuelto a la actualidad. Pedro Sánchez pidió el lunes a la formación morada que aclarara el tema. Desde luego, hay que reconocerle a los miembros del Partido Comunista que son coherentes. Defienden lo mismo que hace dos años. De Iglesias y los suyos no se puede decir lo mismo.

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