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El imparable ascenso de la financiación para gastos imprevistos

En muchas ocasiones, financiar un imprevisto con tarjeta sale bastante más caro que con un préstamo rápido.

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En muchas ocasiones, financiar un imprevisto con tarjeta sale bastante más caro que con un préstamo rápido.
Préstamos rápìdos vs tarjetas de crédito | Pixabay/Pexels

Miles de particulares encuentran dificultades para llegar a fin de mes. La nómina no tarda en reducir su valor cuando el banco empieza a pasar los primeros recibos domiciliados. El alquiler, la factura de la luz y el agua con frecuencia reducen el importe de nuestro salario mensual en un 50%.

Con el 50% restante hay que hacer la compra cada semana, llenar el depósito del coche de gasolina, dedicar un poco de dinero al ocio y si surge un gasto imprevisto, "apretarse el cinturón" y hacer que el limitado presupuesto dé lo máximo posible de sí.

Hasta hace relativamente poco tiempo, aquellas personas que veían como un imprevisto desmoronaba toda la planificación financiera de un mes determinado, disponían de dos opciones, pedir dinero prestado a un familiar o amigo (pasando vergüenza y un mal rato, en muchos casos al descubrir la negativa por parte de sus allegados) o utilizar la tarjeta de crédito.

La segunda de las dos opciones mencionadas era la más habitual, sin embargo, para personas que no disponían de dinero ahorrado en su cuenta corriente, financiar imprevistos con tarjeta de crédito se traducía a menudo en una penalización por parte de su banco (de 30 o 40€) por un descubierto en cuenta y la aplicación automática de intereses de demora.

Préstamos rápidos vs tarjetas de crédito

Seguramente habrá escuchado en diversas ocasiones que los préstamos rápidos tienen elevados tipos de interés. Sin embargo, si no disponemos de dinero ahorrado, se convierten a menudo en una opción más económica que las tarjetas de crédito.

Podemos verlo usando como ejemplo el simulador de préstamos rápidos de MoneyMan.

Un préstamo rápido de 70€ para un plazo de 30 días, se traduce en un importe a devolver de 93€, es decir 23€ en concepto de intereses.

En caso de hacer lo mismo con una tarjeta de crédito, sin disponer de dinero ahorrado, solo la penalización por descubierto en cuenta (de 30€ o 40€) ya sería más costosa que los intereses del préstamo rápido. Además de la sanción por el descubierto bancario, habría que pagar los intereses de demora, por lo que financiar un imprevisto con tarjeta saldría bastante más caro que con un préstamo rápido.

El cálculo correcto de importe y plazo

Es muy importante que a la hora de solicitar un préstamo rápido, calcule bien el importe que necesita y el plazo de tiempo en que podrá devolver el dinero.

Debemos recordar que esta forma de financiación está concebida con los siguientes fines:

  • Permitir satisfacer necesidades inmediatas de financiación de pequeño importe en un corto plazo de tiempo.
  • Afrontar gastos imprevistos de carácter puntual, no gastos recurrentes ni caprichos.
  • Conceder financiación desde cualquier lugar a cualquier hora del día durante siete días a la semana, sin necesidad de desplazamiento a sucursales.

Tecnología para satisfacer a los consumidores

Vivimos en un mundo en constante evolución en el que los usuarios exigen una mayor calidad en los productos. Si se les plantea un problema, quieren una solución inmediata.

En el sector financiero, la tecnología incorporada a los préstamos rápidos permite simplificar todo el proceso al máximo para satisfacer en el menor lapso de tiempo posible las necesidades de los consumidores.

Por medio de algoritmos y big data, es posible analizar la solicitud y dar una respuesta inmediata sobre el estado de la misma (si ha sido aceptada o denegada) con el propósito de que el cliente pueda tener cuanto antes el dinero del préstamo rápido disponible para poder solucionar cualquier tipo de gasto inesperado, sea de la naturaleza que sea.

La tecnología aplicada a las finanzas ha dado como resultado el ecommerce FinTech en el que entidades de crédito están omnipresentes para que el usuario pueda usar sus servicios justo en el instante en que lo necesita. Con este modelo, el cliente cobra el rol de protagonista que siempre le debió corresponder.

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