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"Google o Apple tienen tal posición dominante que es difícil imaginar cómo se les puede retar"

Entrevistamos a Robert Wilson sobre teoría de juegos, los gigantes de internet y cómo se organiza la "nueva economía".

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"Google o Apple tienen tal posición dominante que es difícil imaginar cómo se les puede retar"
Robert Wilson, premio Fronteras del Conocimiento 2016 en Economía. | Fundación BBVA

Robert Wilson es uno de esos grandes economistas, no muy conocido por el gran público, que cualquier día de estos conseguirá el Premio Nobel y recibirá la atención que merece. Este año, la Fundación BBVA le ha concedido su Premio Fronteras del Conocimiento por "sus pioneras contribuciones al análisis de las interacciones estratégicas cuando los agentes económicos tienen información limitada y desigual acerca de su entorno". Hablamos de subastas, fijación de tarifas eléctricas o reputación de las empresas y poder de mercado.

Hace unas semanas, Wilson estuvo en Madrid para recoger el galardón. Libre Mercado se reunió con él y charlamos sobre las posibilidades de la teoría de juegos en la vida diaria, el poder de las grandes corporaciones de internet y la llamada nueva economía, en la que los expertos discuten si se pueden aplicar las mismas reglas que funcionan para los sectores tradicionales.

- Usted es uno de los mayores expertos del mundo en teoría de juegos, subastas… Estos temas afectan a la vida cotidiana de cada uno de nosotros. ¿Hay reglas o trucos que nuestros lectores puedan aplicar a su vida cotidiana?

- (Risas) ¿Es una pregunta sólo sobre subastas [su especialidad]?

- Bueno, en general, quería saber su opinión sobre la posibilidad de aplicar la teoría de juegos y el pensamiento estratégico en la vida diaria.

- Me centraré en las subastas, para que funcione como ejemplo. Las subastas se han utilizado desde la antigüedad, hay ejemplos documentados en Grecia o Persia… Es una institución muy antigua. Durante mucho tiempo, una pregunta era si las subastas tenían unas reglas específicas, para entender la voluntad de las personas que participaban en las mismas. Lo que ahora llamamos el mecanismo de revelación de la demanda.

En los últimos años, estamos dedicados a explicar por qué una subasta es un mecanismo tan eficaz. También nos preguntamos si puede ser manipulado y si los resultados son siempre eficaces. El papel de la teoría de juegos es preguntarnos si las subastas son un éxito y por qué.

Para el hombre corriente, la participación en una subasta es algo sencillo. Lo que se produce en el mundo moderno es que estamos utilizando subastas para cuestiones muy complejas. En Europa, por ejemplo, hay subastas para licencias de espectro radioeléctrico. En EEUU, ahora mismo, hay una enorme subasta en la que el Gobierno está comprando espacio radioeléctrico y vendiéndolo a empresas de telecomunicaciones. Esto ya es enormemente complejo. Para el subastador (en EEUU, las empresas como AT&T) es muy importante tener una estrategia de datos muy compleja y la teoría de juegos es muy útil ahí.

Respecto al ciudadano, es un mero observador en estas grandes subastas. No va a participar. El proceso es muy complejo y hablamos de subastas de miles de millones de dólares. Aunque el ciudadano siempre se va a preguntar por qué se hace así.

- ¿Hay alguna regla de oro en cada sector? Por ejemplo, ahora que en la UE se están produciendo subastas en telecomunicaciones similares a las que usted comenta en EEUU: ¿es mejor que haya un único tipo de subasta o cada país debe ajustarse a sus circunstancias?

- No soy un experto en ese campo. No conozco los entresijos de la UE. Pero creo que sería más eficaz si existe un único conjunto de reglas, para no causar distorsiones o ineficacias.

- ¿Cuáles serían esas reglas que todos los países deberían seguir?

- Ojalá pudiera decir que hay un conjunto concreto de reglas. Todavía lo estamos investigando, aunque sí ha habido algunas mejoras sobre las reglas que producen resultados eficaces. En las primeras subastas sobre el espectro, las reglas eran buenas… diez años después eran mejores y vamos mejorando. Pero es algo que todavía está en curso. En telecomunicaciones, las licencias presentan unas características específicas que no existen en otros sectores como recursos naturales o monopolios para otros servicios.

- En España ha habido mucha polémica por las subastas eléctricas, no sé si conoce el caso.

- No, no conozco este caso, pero sí me informé bien hace 8-10 años sobre lo que pasó en Francia y Alemania. En Europa los países están todos conectados en una gran red y hay grandes transferencias de energía, por lo que es todo bastante complejo. Francia tiene un poder nuclear importante. Alemania utilizaba más energías fósiles. Esperamos que en el futuro se desarrolle en la UE un gran mercado de la energía. Ésa es la tendencia, porque cada vez están más integrados. España es un caso particular, porque está más aislado y tiene una única conexión con Francia.

- En nuestro caso, un problema ha sido la integración de las energías clásicas con las renovables, que aportan energía barata pero al mismo tiempo dependen de factores atmosféricos como el viento o el sol. Cómo se puede integrar todo esto.

- Éste es un problema universal. También en EEUU. Algunas fuentes no son fiables, en el sentido de que son intermitentes y no son controlables. Uno debe construir una cartera de fuentes de energía. Podemos pensar en tecnologías como la nuclear o las de gas, que se pueden controlar más, pero no son muy flexibles. Hay países, como EEUU o Escandinavia, en los que hay más énfasis en diseñar sistemas de respuesta a la demanda. Y también para que los clientes puedan recibir su energía de forma más barata si son capaces de hacer determinadas concesiones. Por ejemplo, adaptar su demanda en función de la oferta de energía y, si hay menos viento, consumir menos. En Francia, lo que ellos utilizan es que la tarifa que pagan los minoristas es la que existe en el momento de máximo consumo, por lo que a lo mejor no utilizan el aire acondicionado precisamente cuando hace más calor porque si lo hacen piensan que van a tener que pagar más. Un sistema de respuesta a la demanda es más activo. No hay un modo único para abordar estos problemas, lo mejor es tener un conjunto de fuentes, para poder sustituir a las fuentes intermitentes. Pero también podemos tener formas de respuesta a la demanda para que los clientes cambien su uso en función de la energía disponible en cada momento.

- Ahora me gustaría cambiar y centrarnos en su otro campo de estudio: reputación, capacidad de las grandes empresas de expulsar a los competidores o dejarles entrar al mercado…

- Los precios predatorios

- Estamos asistiendo a un auge de grandes empresas en internet. Muchos alertan de la capacidad de estos gigantes para conseguir una posición dominante y excluyente. ¿Existen diferencias entre cómo se comportan estas empresas y las compañías de sectores tradicionales?

- Está claro que internet tiene unos costes fijos muy pequeños. Podemos crear una página web y, de algún modo, ya estamos compitiendo. La entrada es bastante fácil, rápida y barata. Siempre y cuando, por supuesto, los servicios de internet estén disponibles sin discriminación. Uno de los grandes debates actuales en EEUU, por ejemplo, es si habrá un acceso abierto a internet o estas grandes empresas se asociarán a servicios que les proporcionen acceso más rápido. En EEUU, al menos, hemos adoptado una política que garantiza el acceso en igualdad para todos. Esto puede ser ineficaz, porque podemos pensar que a las grandes empresas les beneficiaría pagar un poco más. Pero se ha considerado que internet es un servicio público y, como en cualquier otro servicio público, tiene que haber igualdad de acceso.

Esto significa que, para una empresa más pequeña, aparentemente hay una entrada más fácil porque, como decimos, los costes son más pequeños. Aunque claro, esto también depende de su capacidad para atraer a sus clientes y que estos reconozcan que ahí existe una página web y utilizarla.

Uno podría pensar que esto está cambiando el modo en el que se produce la entrada para determinados productos de consumo. Pero lo que vemos es un fenómeno distinto: en lugar de tener a mil compañías diferentes compitiendo, lo que tenemos es a Amazon, que tiene un enorme poder de mercado. Las personas van a Amazon y buscan allí todo tipo de productos.

No creo que se estén entendiendo bien las ramificaciones de esto. Una de ellas puede ser una cuestión de reputación. Al entrar en una pequeña página web, el usuario no sabe si los productos son de calidad, si se los van a entregar a tiempo o si va a tener problemas con los datos de su tarjeta de crédito. Si voy a Amazon tengo garantías sobre esta calidad. Parece que, para los productos de consumo, hay páginas (no sólo Amazon) que se han convertido en proveedores de confianza y parecen tener (potencialmente) grandes ventajas.

- Por ahí iba mi pregunta. Porque algunas de estas empresas (Amazon es un muy buen ejemplo) están consiguiendo enormes cuotas de mercado, pero muy pocos beneficios o incluso pérdidas. Es como si su primer objetivo fuera consolidarse como el agente dominante. Quizás le hayan leído a usted y sus trabajos sobre precios predatorios.

 - Sí, parece que es algo que forma parte de su idiosincrasia. Esto lo vemos también en Facebook. Un solo hombre, Mark Zuckerberg, controla Facebook. Internet permite que una institución, empresa o persona pueda expandir su influencia en todo el mundo, porque no requiere que cada instante de su tiempo esté ocupado en ello. Internet es automático y tiene estos algoritmos que no necesitan de intervención humana. Éste es un nuevo fenómeno, que el potencial de un solo humano afecte a la economía de todo el mundo. Solíamos pensar que el dueño de un periódico o de un canal de televisión tenía mucha influencia. Pero ahora lo que vemos son líderes industriales, como Bezos (Amazon) o Zuckerberg, que tienen una gran influencia a través de sus preferencias personales.

Los economistas predicen esto desde hace mucho tiempo, porque en internet existen grandes economías de escala y la información no es como otro producto. Porque puede utilizarse para muchas aplicaciones al mismo tiempo y con el mismo coste [el algoritmo es el mismo, ya se utilice para más o menos usuarios]. Estas economías de escala en la información van a producir enormes diferencias en la economía. Esto lo vemos en internet, que es donde funciona a mayor escala. Las empresas que desarrollan estas aplicaciones pueden dirigirse a cualquier grupo. Los economistas ya dijeron hace muchos años que habría una economía basada en la información y ese día ya ha llegado.

- Y usted que ha escrito sobre cómo las grandes empresas pueden dominar un mercado, ¿cree que habría que hacer algo en el caso de los gigantes de internet como Google o Amazon o Facebook? ¿O simplemente hay que asumir que, si tienen esas cuotas de mercado, es porque le dan al cliente lo que éste busca? Al fin y al cabo, como usted decía, el acceso a internet es gratuito y cualquiera puede retar a estas compañías.

- Competir con Google es muy complicado. Creo que la competencia es buena y debemos favorecerla. Pero la realidad es que empresas como Google o Apple tienen tal posición dominante que es difícil para mí imaginar cómo otras empresas pueden retarlas. En la UE vemos que se está haciendo más en este sentido que en EEUU para mantener el mercado abierto. Uno de los organismos reguladores de la UE ha exigido a Google que deje de dar preferencia a sus propios productos en las búsquedas. En EEUU estamos trabajando menos en esto.

- Pero estas grandes empresas aseguran que precisamente esa libertad que existe en EEUU fomenta la innovación y que por eso allí el sector tecnológico está mucho más desarrollado que en Europa.

- Es cierto también. Es un conflicto. Hay economistas que hace ya cien años hablaban de cómo la destrucción creativa permite que algunas empresas dominen con mejores productos y explotando sus ventajas en propiedad intelectual, pero eso no impide que haya nuevas empresas que llegue y destruyan este ecosistema con innovaciones. Sin embargo, ahora parece que hay posiciones dominantes de alguna de estas empresas que podrían ser impenetrables. Está claro que ha habido incentivos para nuevos desarrollos de productos que han permitido a estas empresas llegar a su posición dominante lo que ha generado grades ventajas económicas. Pero tenemos que permitir que haya nuevas empresas que hagan lo mismo. Mi preferencia personal es dejar las cosas abiertas para la innovación. Por ejemplo, Apple ha sustituido a Microsoft y empresas que hace una década parecían muy fuertes ya no lo son tanto.

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