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Las absurdas conspiraciones periodísticas destapadas por la izquierda

El reciente despido de Fernando Berlín en la SER o de Jesús Cintora en Cuatro son fruto de una conspiración capitalista contra la izquierda, ¿o no?

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Las absurdas conspiraciones periodísticas destapadas por la izquierda
Los periodistas Jesús Cintura, Fernando Berlín e Ignacio Escolar | Cordon Press

¿Por qué los tomates no saben como antes? ¿Por qué la ropa dura la mitad que en la posguerra y los televisores se ven cien veces mejor que en los ochenta? ¿Qué está ocurriendo? Nos engañan en todo. Pero eso va a cambiar. Se acabaron los tiempos de la censura y del engaño. Es el fin de una era de oscuridad. Hay que rebelarse.

La izquierda, abanderada especialmente por los podemitas y por profesionales del nuevo periodismo, ahora no se esconde y se dedica a denunciar todos los chanchullos de la prensa tradicional, controlada por las élites. Estamos viviendo un auténtico despertar, estamos saliendo de la caverna y siendo deslumbrados por un nuevo sol. La niebla informativa a la que nos tenían sometidos los ricos se está despejando.

La verdad nos hará libres, así que hemos recopilado algunas de las conspiraciones periodísticas que podemitas, periodistas afines (y otros despistados) han destapado en los últimos tiempos. Lea con atención e irá descubriendo con asombro que usted vivía engañado. No se ruborice, todos hemos sido víctimas...

Pero si pactan titulares

Tremendo lo que se ocurrió en la noche del pasado 31 de agosto: El Mundo y El País llevaban prácticamente el mismo titular en la portada. Creo que el descubridor de este escándalo fue el popular Antonio Maestre, que denunciaba sin apenas dramatismo el asunto en Twitter:

¡Qué vergüenza! Usan palabras como "portazo" o "aboca", además de "Sánchez" y "elecciones", mucho menos frecuentes. Aquí hay gato encerrado. Otros profesionales, como Lucía Méndez de El Mundo, invitaban a pensar en el asunto:

Como podemos observar, Méndez también detectó esa coincidencia de palabras entre ambos titulares y no dudó en denunciarlo. También pedía una reflexión, como decíamos, aunque no concretaba en qué sentido. Pero pensar generalmente es bueno. Méndez tampoco comentaba qué significaba exactamente la similitud de los titulares. Pero no exijamos y reconozcamos méritos. Estos dos periodistas fueron de los pocos que demostraron saber leer, además de una enorme capacidad para detectar cuándo se ha repetido una palabra. No descarto que finalmente tengan que compartir el Pullitzer.

Algún listillo podría pensar que todo fue una casualidad fruto de lo limitado del asunto tratado. Otro listillo podría llegar a la conclusión de que si dos directores acordaran qué titular poner para perjudicar a Sánchez, no pactarían usar las mismas palabras (al contrario, en todo caso). Si usas las mismas palabras en las dos portadas, los mejores periodistas del país se dan cuenta y lo denuncian, como sucedió en esta ocasión. Bien, pero aquí no nos gustan los listillos, así que ese argumento queda descartado, a ver si se va a romper la magia de imaginar una conspiración de las élites. Magia y placer.

Y es que para un periodista hay pocas cosas tan cercanas al orgasmo como denunciar una conspiración e invitar a una reflexión sobre su profesión. El periodista queda convertido en crack: persigue la verdad y la calidad periodística al mismo tiempo. Buen profesional, mejor persona. Ídolos de nuestro tiempo, gente de bien, periodistas valientes de los que hacen falta en esta época de cambio. A reflexionar se ha dicho.

La élite despide al disidente

Lejos de lo que pudiera parecer, tal como denuncia la izquierda, en España no hay verdadera libertad de prensa. Los periodistas estamos a expensas de lo que Aznar, Botín y el Club Bildelberg quieran hacer con nuestro puesto de trabajo.

Así lo denuncian los podemitas cada vez que despiden a un periodista (de su cuerda). Recuerden el caso de Jesús Cintora, que dejó su programa por supuestas presiones de arriba (no de Dios, no tan arriba) para que otro señor ocupara su puesto. Ahora en Cuatro emiten el mismo programa con similar cantidad de demagogia barata y apenas variando las proporciones de monja, Revilla y Monedero.

Poco ha sacado la casta con el cambio. Algunos medios como La Vanguardia oEl Confidencial apuntaron que el despido pudo deberse a la apertura de expedientes disciplinarios "por tratar mal" a su equipo, pero imaginar que la salida de Cintora fue impuesta por el Gobierno es mucho más emocionante. No nos despistemos.

Las protestas por el despido de Cintora de Las Mañanas de Cuatro fueron importantes, ardían las redes sociales esas. El poder de los de arriba es tan enorme que el señor Cintora reapareció pronto con un programa que se emitía en la franja horaria de mayor audiencia. Pero, curiosamente, a pesar del clamor popular que pedía su vuelta, nadie quiso ver ese nuevo programa del que tanto disfrutamos por aquí. Desgraciadamente, aquel interesante programa acabó siendo cancelado.

Así que el poder que maneja los medios desde la sombra lo que hizo fue exigir la desaparición de Cintora unos meses, mantener Las Mañanas de Cuatro, añadir otro programa populista en prime time y, finalmente, convencer de alguna manera al pueblo llano de que ya no quería ver a Cintora. Una operación algo retorcida, pero así son las élites.

También fue sonado el despido de Ignacio Escolar. El Diario, periódico que el periodista burgalés dirige como le da la gana, publicó, junto con otros medios, que la exmujer de Juan Luis Cebrián aparecía en los papeles de Panamá. Cebrián demandó a estos medios. A su vez, la Cadena SER consideró que la situación de demandado de Escolar era "incompatible" con su presencia en la radio.

Parece lógico que si publicas una información comprometedora para el director de un medio, ese director prescinda de ti. Escolar hizo bien en publicar la información, pero debió asumir las más que previsibles consecuencias desde el principio. Le sobraron lloriqueos. Los lloriqueos que no ofreció cuando en 2011 la SER prescindió (después de diecisiete años) de su predecesor en la silla, Carlos Carnicero. En aquel momento Escolar vio como algo normal el despido de Carnicero y aseguró que "este oficio tiene muy poca estabilidad laboral y es habitual que cada temporada los distintos programas cambien a sus comentaristas".

Aunque el cinismo aquí demostrado se sale incluso de la escala Monedero, podemos hurgar más. En 2013 el politólogo Roger Senserrich escribió en El Diario un artículo sobre la realidad de las fábricas de Bangladesh. El texto no gustó a los lectores del periódico, alterados por el cambio en el sabor del pienso habitual. Escolar reconoció que se equivocó "a la hora de autorizar la publicación del artículo". Senserrich dejó de escribir en el medio.

También causaron baja de El Diario columnistas como Manuel Saco (tras escribir sobre Chávez) o Rafael Reig (porque el periódico quería reducir la cantidad de opinión, según la versión del medio). En definitiva, Escolar hace lo que le viene en gana con el periódico que dirige y Cebrián hace lo mismo con el grupo que encabeza. Y ambos prescinden de quien molesta. Y a otra cosa.

Esa otra cosa fue el medianamente polémico y reciente despido de Fernando Berlín. De nuevo fue la SER la que prescindía de un colaborador. Creo que en la radio no se aprecia la mayor virtud de Berlín: el pelazo. Alguno dirá que comentar esto es poco profesional o que tengo envidia. Sin duda es así. Pero no es una envidia a lo comunista: yo no pretendo que le arranquen el pelo y lo redistribuyan. El caso es que Berlín justificó su no continuidad en la SER apuntando que "sabíamos que no iban a ser tiempos fáciles" y exculpando (o quitando mérito, según se mire) a la directora de Hora 25, Àngels Barceló.

Tras el victimismo, Pepa Bueno, directora del programa matinal Hoy por Hoy (también de la SER, claro), defendió en antena "el derecho de la cadena de elegir a sus colaboradores en función de criterios profesionales sin más presión que ofrecer a sus oyentes la mejor radio". El propio Berlín admitía esa misma mañana que las empresas tienen "legítimo derecho de contar o no con gente como yo". Por supuesto, la cosa no acabó ahí y Berlín aseguró que su despido no era una "mera anécdota empresarial" y que su problema es que "no era manejable". "El mundo está cambiando a gran velocidad y los cambios no son gobernables por las élites", añadió.

Berlín solamente llevaba dieciocho años participando en la SER (en ocasiones con cierto protagonismo). Las élites se lo han estado pensando todo este tiempo y al final ha caído el despido. Las mismas élites que controlan todo y que permiten que Berlín siga apareciendo en otros medios de comunicación nacionales con mayor audiencia que la propia SER. Por otra parte, si las élites manejan la SER a su antojo, debería Berlín estar orgulloso de haber dejado de trabajar para ellos y de servir a sus intereses. No te diste cuenta de lo que era el Grupo PRISA en casi dos décadas, pero ahora eres libre, Fernando. Enhorabuena.

Creo que en estos tiempos hay mucha competencia en la profesión y no basta con tener una buena voz (no es mi caso), tener una cara bonita (no es mi caso) o saber leer y escribir (no es mi caso). Y estos tres periodistas (y algunos otros) demuestran una preocupante falta de humildad. Cuando son contratados, es por su enorme calidad profesional y trabajan en medios de primera; cuando son despedidos es porque las élites conspiran en estos medios, ahora no independientes.

Por supuesto, no cabe la posibilidad de que se prescinda de un periodista porque sus análisis no son acertados, porque aburren o porque el medio quiera voces y caras nuevas. Ellos siempre son despedidos porque eran demasiado libres y valientes. Su despido llega siempre porque alguien desde un palacio, o Rajoy, sentado en un sillón de cuero y acariciando un gatito mientras observa los Alpes, ha descolgado el teléfono. Llevan veinte años en un medio y consideran que lo normal es haber estado otros veinte. Así que si el cargo no es vitalicio, cuando llega el momento de su salida aseguran que es consecuencia de una conspiración judeo-masónica. Pues vale.

La prensa machista

El heteropatriarcado no iba a salvarse tampoco esta vez. Lo inunda todo. Si no, fíjense en los machistas nombres de los periódicos, todos en masculino (salvo La Razón, La Vanguardia o el asexual ABC). Vale, este argumento no ha servido. Pero veamos este otro que nos trae Irene Montero. La vicepresidenciable de Podemos denunció recientemente en Twitter un artículo sobre "la novia de Alberto Garzón". Según Montero, "la voz de una mujer no la define su pareja" y pidió que de una santa vez hubiera algún artículo sobre "los novios de".

Es una vergüenza que siempre se ningunee a las mujeres, meras muletas de sus masculinas parejas. A ustedes no les sonará una tal Madonna porque los medios siempre la nombran como "la novia de" alguien (teóricamente era la de Aboukabar Soumahoro en el momento de escribir este artículo). Antes era la novia de un chico llamado Brahim, la novia de otro llamado Pierre, la de otro llamado Jesús, la de otro llamado… Así que la gente nunca acaba de saber quién es Madonna. ¿Es justo que los medios hagan esto con la tal Madonna, una mujer que solamente intenta hacerse un nombre en el panorama musical para poder vivir algún día de su trabajo?

Hay casos peores, como lo que se le hizo a Julia Roberts durante lustros cuando los medios la apodaban "la novia de América" simplemente por evitar decir su nombre. No crean que "América" es femenino, no, es un continente. Estamos ante un claro caso de machismo. No digo que Roberts sea mucho más importante que América, pero ¿no es lo suficientemente exitosa su carrera como actriz como para que abandonemos esa tontería de "la novia de"? Dejemos de despreciar.

Sin salir del mundo del espectáculo, fíjense en el caso de Ada Colau. La de giros impresentables que tenemos que usar los periodistas para hablar de la alcaldesa de Barcelona, conocida también como "la novia del novio enchufado de Ada Colau". Menudo lío. Pero donde el heteropatriarcado periodístico muere de vergüenza es cuando se encuentra con parejas de lesbianas, entrando en un bucle infinito de "la novia de la novia de la novia de la novia…" que recuerda a esos ascensores con espejos enfrentados.

Alguien podría pasarse de listo pensando que realmente la prensa de refiere como "novio de" o "novia de" a la persona menos famosa de la pareja, sea cual sea su sexo. Aquí hemos demostrado que no es así con múltiples ejemplos. En cualquier caso, para resolver este tipo de problemas, recomendamos que el anónimo de la pareja se suba al carro de la fama, como han hecho en múltiples ocasiones en Podemos. Miren a Tania Sánchez, "novia de" en el pasado, actualmente toda una entidad en sí misma, como Saturno o el Real Madrid.

Venezuela

Los podemitas suelen quejarse de que los medios usan Venezuela para perjudicar a su partido y para distraer sobre la pobreza y el hambre que devastan España. Pero a estos señores no hay quien los engañe y están siempre alerta, controlando los movimientos de los medios. Es fácil contemplar a los seguidores de Podemos en su hábitat natural quejándose en la misma semana de que se publiquen noticias de Venezuela y de que se hayan dejado de publicar. En serio. Es la queja continua, la vida hecha protesta, el lamento bolivariano.

Alguno de ustedes estará pensando que podría resultar interesante saber qué ocurre en el país de referencia de líderes políticos tan importantes. Recuerden que no hace mucho Errejón, Monedero o Pablo Iglesias ponían a Venezuela como ejemplo a imitar por los países del sur de Europa. Al tiempo, se asesoraban y se financiaban en aquel país. Era el propio Iglesias el que hace unos años consideraba fundamental hablar de Venezuela:

¿Qué problema tienen ahora? Además, podría ser adecuado recordar que se publicaban noticias sobre lo que ocurría en Venezuela mucho antes de que conociéramos al hombre a una coleta pegado. Pero no se dejen engañar. Los podemitas lo que quieren es que se hable de España, país al que aman, tal como demuestran siempre que tienen ocasión, ondeando la bandera, defendiendo su integridad territorial o cobrando sus sueldos públicos puntualmente.

Miren, el uso que hace la casta de Venezuela es una vergüenza. Seguro que recuerdan que recientemente en aquel país se celebró una enorme manifestación para desviar la atención sobre lo que ocurría en España. Sirva de ejemplo la denuncia que hacía aquel día el músico Nega, integrante de Los Chikos del Maíz y amigo de Pablo Iglesias:

Cuando se vislumbran unas terceras elecciones, nuestros gobernantes montan una de las manifestaciones más concurridas de la historia del país sudamericano para desviar la atención y manchar a Podemos. Rajoy puede estar orgulloso con la organización, que fue todo un éxito. Cientos de miles de venezolanos se prestaron a este cambalache, lo mismo que se prestan a salir a hacer colas todos los días frente a los supermercados y a protestar por una escasez exagerada por los medios (y de la que recientemente se reía Izquierda Unida). Todo actores.

Nos sacan feos en las fotos

Esto puede parecer un tema menor, pero no lo es. El sistema tiene sus tentáculos muy largos. En la guerra por desacreditar a Podemos vale absolutamente todo, incluso sacar fotos en las que los podemitas salgan mal. Si no lo creen, vean el siguiente caso.

El concejal madrileño Guillermo Zapata mostraba su aparente cabreo por el uso que OkDiario hacía de una de sus fotografías. Según sus propias palabras, en la imagen aparece con la "mirada perdida y pinta de tarado" (valoren ustedes):

Es cierto que los fotógrafos de la vieja política van a malas y eligen los peores ángulos de los rostros podemitas para perjudicar al partido morado. Alguno con muy mala baba dirá que donde no hay mata, no hay patata. Lo cierto es que haciendo una mínima búsqueda en Twitter encontramos fotografías en las que Zapata aparece como alguien a quien dejar las llaves de casa sin preocupaciones. Vean.

Expansión tuiteaba esta imagen del político mucho más amable:

El ente público adornaba así uno de sus tuits:

Madrid Diario eligió a Zapata con la boca abierta:

Y Bolsamanía decidió probar con un favorecedor fotograma de un vídeo de Podemos:

Ángulos favorecedores hay, pero es no querer. Los fotógrafos de varios medios se han defendido de todas estas acusaciones argumentando que, descartadas lógicamente las fotos con los ojos cerrados, es difícil obtener fotos de Zapata en las que no esté mirando a algún sitio. Aun así, estos profesionales han prometido un esfuerzo para en el futuro sacar lo mejor del concejal madrileño. Veremos qué es lo que ocurre.

Terminemos

Miren, por más que algunos se empeñen, Podemos ha venido para quedarse y para acabar con las trampas del sistema. Un sistema, una casta que controla los medios (a nosotros no, que somos muy nuestros) y que usa cualquier ardid para perjudicar al partido de la buena gente y a la izquierda en general. Las conspiraciones periodísticas se tienen que terminar. La gente no traga con todo.

La libertad de expresión en España y en buena parte de Occidente (salvo donde gobierna la extrema izquierda) corren serio peligro. Por suerte, nos acompañan en todas nuestras denuncias miembros pata negra del progresismo y del nuevo periodismo, todos ellos de las generaciones más preparadas de todos los tiempos. No se van a dejar engañar. No dejan pasar una, son gente seria y exigente. Se vislumbran buenos tiempos en el horizonte. Yo estoy con ellos. ¿Y usted?

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