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Japón, el país donde "matarse a trabajar" cobra sentido literal

Un 23% de las compañías niponas afirma que sus empleados trabajan más de 80 horas extra al mes. 

Un 23% de las compañías niponas afirma que sus empleados trabajan más de 80 horas extra al mes. 

La muerte por exceso de trabajo está empezando a ser demasiado habitual en Japón, hasta tal punto que cuenta con nombre propio, karoshi. En algunos casos, los trabajadores nipones, que desde hace años conviven con una cultura adicta al trabajo, dedican hasta 80 horas extra mensuales al trabajo, según ha revelado un estudio del Ministerio de Trabajo de Japón.

Según dicho informe, basado en una encuesta a más de 10.000 compañías y 20.000 trabajadores, este fenómeno afectó a más 2.310 personas en 2015, pero según el Consejo Nacional de Defensa de las víctimas de Karoshi, la cifra asciende a 10.000 muertes anuales. Un 23% de las compañías encuestadas afirma que sus empleados trabajan más de 80 horas extra mensuales y un 11,9% estima que algunos trabajadores hacen más de 100 horas extra. De este último grupo de empresas, casi un 30% pertenece al sector de la tecnología y comunicación.

Karoshi, a pesar de ser un término poco común para los extranjeros, es reconocido por los japoneses y por la ley nipona como fenómeno social desde 1987, daba la elevada tasa de mortalidad por problemas de salud estrechamente relacionados con el estrés laboral o por suicidios. Pero no todo el mundo puede morir por karoshi, ya que hay que cumplir determinadas condiciones.

Para los japoneses, morir por karoshi o no implica grandes diferencias. La primera es que las familias que hayan sufrido la muerte por karoshi de alguno sus miembros tendrán derecho a una compensación de unos 20.000 dólares del Gobierno y de hasta 1,3 millones de dólares por parte de la empresa. Para poder acceder a esta compensación económica, las familias deben demostrar que el fallecido trabajó más de 100 horas extra el mes anterior a su muerte u 80 horas en dos meses consecutivos dentro de los seis meses inmediatamente anteriores a su muerte.

"Después de la Segunda Guerra Mundial, los japoneses eran los que más horas trabajaban de todo el mundo, eran adictos al trabajo", según afirma Gary Copper, experto en estrés de la Universidad de Lancaster, a la BBC. A día de hoy, los japoneses no son lo únicos que están viviendo este fenómeno, ya que en países como China unas 600.000 personas mueren al año por guolaosi (muerte por exceso de trabajo en chino).

"India, Corea del sur, Tailandia o China, consideradas economías emergentes, están viviendo actualmente la misma situación en el mercado laboral que los japoneses tras la Segunda Guerra Mundial", sostiene Richard Wokutch, profesor de la Universidad de Virginia.

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