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La subida del salario mínimo perjudicará a los jóvenes y parados peor formados

España es el único país que aplica el mismo SMI a todos los trabajadores. ¿Resultado? La segunda tasa de desempleo juvenil más elevada de la UE.

España es el único país que aplica el mismo SMI a todos los trabajadores. ¿Resultado? La segunda tasa de desempleo juvenil más elevada de la UE.
Estudiantes en una universidad | Alamy

El pasado enero entró en vigor la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) del 8% aprobada por PP y PSOE. La discusión sobre la necesidad y los efectos de esta medida continúa aún hoy y a buen seguro lo hará en el futuro en forma de estudios más concretos sobre su impacto en el mercado laboral.

La última aportación al debate ha venido del Instituto de Estudios Económicos (IEE) con su nuevo documento de trabajo, Las consecuencias de la subida del salario mínimo en España, redactado por José Luis Feito, donde apunta los múltiples efectos negativos que puede tener sobre la creación de empleo y la salida del paro.

En concreto, el informe concluye que, lejos de suponer una mejora salarial para los trabajadores con menos renta y los futuros contratados, perjudicará a los jóvenes y peor formados, que es justo donde se concentran las tasas de paro más elevadas, ya que el incremento del SMI supondrá una traba importante a la hora de encontrar empleo.

Pese a ello, apunta que este impacto negativo se verá paliado, al menos en parte, por la fuerte creación de empleo existente en la actualidad, fruto del ciclo d crecimiento en el que se encuentra España. Además, esta subida también incentivará una mayor proporción de contratos temporales, menor duración de la jornada laboral y en un aumento de la economía sumergida.

De hecho, tal y como advierte el economista Florentino Felgueroso, los sectores de la población que se verían más afectados por el SMI son los más vulnerables, donde ya se concentran tasas desorbitadas de paro, como es el caso de asalariados de 18 a 24 años, ocupaciones no cualificadas y pequeñas empresas de menos de 5 trabajadores. A esto hay que sumarle el impacto en las empresas de reciente creación, un motor fundamental para la creación de empleo, en donde el porcentaje de asalariados afectados pasaría del 9% al 12,2%, con el consiguiente riesgo de pérdida del empleo.

El IEE también refuta falacias habitualmente empleadas, tales como que la subida del SMI contribuye a elevar el consumo, habitualmente usada por representantes de Podemos, puesto que éste no solo depende del nivel salarial, sino también del empleo. Asimismo, tumba la falsa comparativa del SMI de España con el de países con estructuras productivas muy diferentes y tasas de paro mucho más bajas. A este respecto, Feito aclara que España es el único país del mundo de entre aquellos que tienen fijado un SMI que desde 1998 tiene un salario mínimo igual para jóvenes que para el resto de trabajadores, cuando lo normal es que dicho umbral varíe por tramos en función de la edad para no disparar las tasas de paro juvenil, que es justo lo que ha sucedido en la economía nacional.

Por último, también afirma que la única manera de rebajar el elevado paro estructural es mediante la creación de lo que los sindicatos denominan empleo de "poca calidad", precisamente por la baja productividad derivada del bajo nivel educativo de una parte importante de parados (53% al cierre de 2016), de modo que elevar el umbral del coste mínimo para contratar conociendo estos datos supone un disparate.

Definitivamente, hay muchas vías para lograr que aumenten los salarios a largo plazo, pero todas ellas pasan invariablemente por un aumento de la productividad de los trabajadores. Tratar de recurrir a soluciones fáciles que venden grandes beneficios salariales con nulo coste para el empleo y su calidad es un engaño que no solo no funciona, sino que a buen seguro tendrá un alto coste en el ámbito en el que se aplique.

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