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El gran reto de Macron: solo tiene 14 de los 577 candidatos que necesita para las legislativas

Las elecciones a la Asamblea Nacional se celebran el 11 de junio, pero el favorito en las presidenciales parte de una posición precaria.

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El gran reto de Macron: solo tiene 14 de los 577 candidatos que necesita para las legislativas
Difícil panorama el de Macron de cara a las legislativas | Cordon Press

Emmanuel Macron concurre como favorito a la segunda vuelta de las Elecciones Presidenciales francesas. La última encuesta de IFOP le otorga una intención de voto del 60,5 por ciento, frente al 39,5 por ciento en el que se movería la candidata del Frente Nacional, Marine Le Pen. Según los sondeos, la abstención, que se estima entre el 25 y el 30 por ciento, introduce un cierto elemento de incertidumbre que podría perjudicar a la candidatura de Macron, pero no hasta el punto de impedir un triunfo relativamente cómodo, sobre todo gracias al voto útil contra Le Pen.

De manera que Macron tiene muchas papeletas para convertirse en el nuevo presidente de nuestro país vecino. Esta posibilidad ha ilusionado a no pocos observadores, que ven en el banquero una figura estimulante para renovar la política gala. Pero, incluso si Macron llega al Elíseo, pasar de la teoría a la práctica puede ser especialmente difícil para el ex ministro de la Administración Valls.

El principal obstáculo con el que se va a encontrar Macron es su debilidad política. Una cosa es ser popular entre los votantes y otra muy distinta tener apoyos parlamentarios que respalden la aplicación de su programa de gobierno. En el caso de Macron, su movimiento político En Marche cuenta con poco más de un año de vida y enfrenta el difícil reto de articular primero la campaña presidencial y coordinar un mes después los comicios legislativos que renovarán la Asamblea Nacional francesa.

Son precisamente las Elecciones al Parlamento las que plantean el mayor reto de todos. Macron quiere que el 50 por ciento de las listas de En Marche estén compuestas por representantes con cierta experiencia política, pero aspira a que el 50 por ciento restante sean figuras llegadas de la sociedad civil. El plan original de Macron era presentar en mayo a sus aspirantes, pero Le Figaro ya informó la pasada semana de los obstáculos que se está encontrando el nuevo movimiento político a la hora de concretar sus planes.

Richard Ferrand, secretario general del movimiento, ha declarado tras la primera vuelta de las Elecciones Presidenciales que "teniendo en cuenta que los franceses están apostando por Macron, no creo que esos mismos franceses le den la espalda a sus candidatos a la Asamblea Nacional. Los votantes son coherentes". Pero la realidad se antoja más compleja.

14.000 solicitudes, 14 candidatos

Según se ha publicado, En Marche ha recibido unas 14.000 solicitudes de ciudadanos que desean formar parte de sus listas electorales a la Asamblea Nacional. Sin embargo, el número de puestos que ya han sido decididos es mucho más bajo. Hasta la fecha, el equipo de Macron apenas ha dado el visto bueno a 14 aspirantes. Sin embargo, En Marche deberá presentar 577 candidatos a la Asamblea Nacional, de manera que apenas se ha cerrado el 2,4 por ciento de las listas.

A nadie escapa que el objetivo de Macron es dar un golpe en la mesa con fichajes estrella sacados de las filas del Partido Socialista y de Los Republicanos. Un posible desertor de las filas izquierdistas es el primer ministro Manuel Valls, que ya ha hablado abiertamente de "trabajar junto a Macron para configurar la nueva mayoría". Entre los políticos de centro-derecha el político centrista lo va a tener más difícil, pero su ambición también pasa por seducir a algún alto cargo de Los Republicanos.

Y luego está la figura de François Bayrou, que lidera el partido centrista MoDem y trató durante años de ocupar el espacio que ahora está llenando Macron. De cara a las presidenciales, Bayrou renunció a presentar candidatura y apostó por el líder de En Marche. Sin embargo, el líder del MoDem no está dispuesto a entregar su movimiento político a Macron y la confección de las listas para los comicios legislativos puede poner de manifiesto esas tensiones entre los dos líderes centristas.

¿Suficientes apoyos?

El sistema de segunda vuelta que rige en las Elecciones Presidenciales otorgará un mandato claro al futuro líder galo, pero la cita con las urnas que supondrán las legislativas volverá a poner de manifiesto la dificultad de introducir grandes reformas en Francia. Incluso un triunfo por sorpresa de Marine Le Pen chocaría con un panorama político muy fragmentado, lo que complica la aplicación de cualquier programa de gobierno.

Si hacemos caso a la primera vuelta de las Elecciones Presidenciales, Francia está dividida en cinco grandes grupos políticos. A los dos partidos tradicionales (Los Republicanos y Partido Socialista) hay que sumarle la irrupción de Macron y Le Pen, que comandan En Marche y el Frente Nacional. Pero también está en la ecuación el grupo político del comunista Jean-Luc Mélenchon, que estuvo cerca de terminar tercero en los comicios del 23 de abril y también puede lograr un grupo con cierta influencia en las elecciones legislativas.

De manera que no será fácil lograr los suficientes apoyos políticos para encauzar un gran programa de reformas, lo que pondrá de manifiesto la dificultad de traducir en acciones concretas el programa de regeneración que expone Macron en sus compromisos públicos. Y, si a esos obstáculos parlamentarios le sumamos la tradicional reticencia francesa a la adopción de reformas liberales, parece claro que un eventual triunfo del banquero debe abordarse desde el realismo, sin entusiasmos excesivos.

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