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EDITORIAL

España necesita vivienda libre, no subvencionada

La hipocresía del PP parece no tener límites, puesto que los populares criticaron con dureza este tipo de subvenciones en el pasado.

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El Gobierno del PP, en su denodado intento por parecerse cada vez más al PSOE, ha adoptado como propias algunas de las nefastas ideas que aprobó en su día el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero en materia de vivienda, como, por ejemplo, la "renta de emancipación" diseñada para incentivar el alquiler entre los jóvenes o las subvenciones públicas a la compra de pisos. Y lo peor es que, además de repetir esos mismos errores, incluso los agrava.

El Ministerio de Fomento presentó el pasado jueves el nuevo Plan Estatal de Vivienda 2018-2021, que, entre otras medidas, contempla una subvención de hasta el 50% en arrendamientos de hasta 900 euros al mes para jóvenes menores de 35 años con rentas inferiores a 22.365 euros al año. Además, el Estado repartirá hasta 10.800 euros entre los jóvenes que quieran comprar una vivienda.

Lo primero que llama la atención es que la hipocresía del PP parece no tener límites, puesto que los populares criticaron con dureza este tipo de subvenciones en el pasado, cuando era Zapatero el que que repartía dádivas de este estilo para comprar votos con el dinero de todos los contribuyentes. De hecho, los populares eliminaron la "renta de emancipación" cuando llegaron al poder, mientras que ahora no solo son los encargados de restituirla, sino de ampliarla de forma muy sustancial. En segundo término, se trata de una política despilfarradora, injusta e inmoral, ya que aumenta el gasto de forma absurda e irresponsable, con la consiguiente subida de impuestos, para favorecer a los jóvenes que buscan alquilar o comprar un piso a costa del resto de los contribuyentes.

Pero es que, además, generará un nuevo reguero de distorsiones e incentivos perversos en un mercado, el de la vivienda, que sufre importantes problemas desde hace tiempo por culpa del profundo intervencionismo estatal. Así, entre otras consecuencias negativas, alienta el endeudamiento de los jóvenes y genera la falsa expectativa de que todo el mundo debe ser propietario, demostrando con ello que los políticos españoles -en este caso, el PP- no han aprendido ninguna de las grandes y crudas lecciones que ha dejado tras de sí la crisis.

Asimismo, este tipo de subvenciones encarecerán de forma artificial el alquiler de vivienda, ya que los propietarios podrán subir los precios a sabiendas de que los jóvenes recibirán una paga extra de Papá Estado, con el consiguiente perjuicio para el resto de posibles inquilinos.

Se trata, en definitiva, de una política errónea y, sobre todo, perversa, cuyo fracaso ha sido demostrado de forma recurrente en el pasado. Si lo que pretendía el Gobierno del PP es facilitar el alquiler e impulsar la compra de pisos, el camino a seguir es otro muy distinto. España necesita reforzar la seguridad jurídica de los propietarios para dinamizar el mercado del alquiler, garantizando la rápida y ágil recuperación de la propiedad en caso de impago o incumplimiento del contrato, ya que, de este modo, aumentaría la oferta y se ajustarían los precios. Igualmente, por mucho que se haya dicho lo contrario, la tan cacareada liberalización del suelo sigue siendo una quimera, puesto que la promoción y construcción de vivienda sigue dependiendo del libre arbitrio de los políticos y no del mercado (oferta y demanda), con todos los problemas económicos y corruptelas que ello supone.

Y si lo que pretendía, en última instancia, era favorecer a los jóvenes, lo que tiene que hace el Gobierno es flexibilizar mucho más el mercado laboral para reducir la vergonzosa tasa de paro juvenil, al tiempo que pone en marcha nuevas reformas para mejorar la productividad del país, de cuya evolución depende el nivel de los salarios. Por último, en lugar de tirar el dinero de los contribuyentes para atraer votos, el PP bien podría restaurar y ampliar las bonificaciones y exenciones fiscales destinadas al alquiler y a la compra de vivienda para todos por igual, sin distinción de edad o renta, para tratar de dinamizar el mercado inmobiliario al tiempo que se reduce el excesivo pago de impuestos. Pero, por desgracia, nada de esto ha hecho el PP. En materia de vivienda, al igual que en otras, los populares se conforman, simplemente, con copiar al PSOE.

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