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El crecimiento del PIB se produce con una mínima mejora de la productividad

La productividad apenas aporta tres décimas al crecimiento de la economía en el último año.

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La productividad de España sigue siendo baja | Agencia Ical

Los datos publicados por el INE sobre la contabilidad nacional confirman una realidad de la economía española, el mínimo crecimiento de su productividad. En el segundo trimestre del año, mientras la economía crecía un 3,1% en tasa anual, la contribución de la productividad es de apenas tres décimas, mientras que el 2,8% restante lo explica la creación de empleo.

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En la actual fase de recuperación, sobre un crecimiento medio del PIB del 2,7% anual, la productividad apenas explica tres décimas, mientras que la contribución del empleo ha sido siete veces superior.

De algún modo se repite, pues, la tendencia de los años del boom económico de finales de los 90 y principios de este siglo, cuando la contribución del empleo al crecimiento del PIB fue ocho veces superior al de la productividad. Pese a ello, si se compara con el resto de la eurozona, el gap al menos no crece tanto: durante la pasada década y en los años previos al estallido de la crisis, dicho diferencial crecía el doble que en la actual fase de recuperación.

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Una forma de analizar la evolución del empleo y de la productividad consiste en ver el detalle por rama de actividad. Dado que en este ejercicio la productividad se calcula sobre empleo equivalente a tiempo completo, es decir la ocupación considerando en promedio el tiempo que efectivamente se ha estado trabajando, el punto de partida debe de ser cómo ha crecido el empleo.

Sin caer en el extremo de afirmar que la economía española se basa en camareros, sí es cierto que un tercio del empleo neto creado actualmente se corresponde con el comercio, el transporte y la hostelería, que, a su vez, incluye empleo en restauración y hoteles.

Si se añaden las actividades de servicios profesionales, ingeniería o labores administrativas -"administrativo"-, las administraciones públicas -que incluyen sanidad y educación, la construcción y la industria manufacturera, se explica un 85% del empleo generado desde finales de 2013.

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Estas cinco ramas de actividad suman cuatro de cada cinco empleos bajo el siguiente orden: comercio y hostelería con un 30%; administración pública, sanidad y educación con un 22%; administrativo con un 12%; manufacturas con un 11%; y construcción con un 6%. Si se compara la composición actual del empleo con la de antes de la crisis, lo más significativo es el descenso a la mitad en la construcción, y, por el contrario, un mayor peso de empleo público y vinculado con el Estado del Bienestar.

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De estas cinco agrupaciones de actividades, las tres que más aportan al crecimiento del empleo, un 69% del total, tienen una productividad por debajo de la media. Apenas la industria manufacturera y la construcción se sitúan en la parte izquierda del siguiente gráfico, lo que indica que, proporcionalmente, aportan más al PIB que al empleo total.

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Lo anterior significa que la economía está generando empleo en aquellas actividades con bajo valor añadido. Sin embargo, a la hora de valorar cómo evoluciona la productividad también hay que analizar individualmente cada rama de actividad y, en este caso, el panorama no es tan negativo. La industria manufacturera, el empleo en actividades administrativas y, en menor medida, el comercio y la hostelería mejoran su productividad, mientras que en las actividades del sector público ésta se encuentra estancada y en la construcción incluso cae.

En el caso de la industria manufacturera, en la expansión del VAB (Valor Añadido Bruto, medida similar al PIB), la mejora de la productividad se ha concentrado en el inicio de la recuperación para estabilizase más recientemente.

En las actividades administrativas, por el contrario que en las manufacturas, se observa que la (aún baja) productividad tiene recorrido de mejora. La creciente demanda de empleo está relacionada con la creciente externalización tanto de funciones administrativas -contabilidad, nóminas…- como de labores de búsqueda de empleo. Según los registros de afiliaciones a la Seguridad Social, la mitad del crecimiento de las afiliaciones lo explican estas dos actividades, y, en concreto, la vinculada con el empleo una cuarta parte. Esta última categoría tiene una productividad sensiblemente superior a la media de la economía.

En el comercio, transporte y hostelería, el empleo de camarero explica el 37% del crecimiento actual -o un 12% del total de empleo según los registros de afiliaciones-, seguido de empleo en comercio tanto minorista como mayorista -con un 21% y 14%, respectivamente- y muy por detrás el empleo en hoteles con un 9%. En cuanto a la productividad, según datos de Eurostat, la mejora en el comercio ha sido superior a la de bares y restaurantes.

En las actividades relacionadas con el Estado de Bienestar, el crecimiento de la actividad se basa en el crecimiento del empleo sin contribución de la productividad en el periodo comprendido entre el cuarto trimestre de 2013 y el segundo de 2017.

Por último, en los dos últimos años se está acelerando la actividad en la construcción. El descenso de la productividad puede estar relacionado con un menor peso en el crecimiento del empleo de la obra civil, que tiene una mayor productividad que la construcción residencial o la de reformas.

Contribución al crecimiento por rama de actividad

En definitiva, la economía española crece, y lo está haciendo por encima de lo previsto gracias al mayor dinamismo del empleo en el comercio y hostelería, el administrativo, las manufacturas, la administración pública y la construcción, que explican el 93% del crecimiento económico desde el inicio de la recuperación.

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Si centramos el análisis en las tres primeras, representan tres cuartas parte de la recuperación y cada una de ellas tiene su propia dinámica: el comercio y la hostelería reflejan el tirón del consumo de los hogares y el impulso del turismo; el empleo en actividades administrativas un proceso estructural de externalización de funciones y procesos empresariales; mientas que las manufacturas representan el cada vez mayor peso de las exportaciones de mercancías.

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Algunas de estas actividades han tenido históricamente un elevado peso en la economía española, como es el caso del comercio y la hostelería -su peso era del 22% antes de la crisis y ahora es del 23%-, y otras como el administrativo -cuyo peso ha pasado del 7% al 9%- están cambiando la fisionomía económica, sustituyendo, por ejemplo, a la construcción, donde el impacto de la crisis ha supuesto un descenso del 11% al 6%.

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En cuanto a la productividad, si bien crece moderadamente, al menos hay motivos para el optimismo, como es el hecho de que las manufacturas tienen cada vez más peso, cuya productividad se sitúa por encima de la media. Además, en casos como el comercio, la hostelería y el administrativo, si bien tienen una baja productividad, ésta es creciente.

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En Libre Mercado

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