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Los pobres y Loach

La hipócrita asimetía del cineasta británico es normalísima entre los progres multimillonarios.

Carlos Rodríguez Braun
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Ken Loach | Wikipedia

Ken Loach volvió a ganar el año pasado la Palma de Oro del Festival de Cannes con I, Daniel Blake, calificada como "un retrato sobre la pobreza". Gregorio Belinchón escribió en El País que Loach es el "cineasta de lo humano", y que su cine "tan vivo como político (…) insiste en la deshumanización del mundo actual". Según Luis Martínez, en El Mundo, "Loach se pone siempre del lado de los humillados con una tozudez a prueba de miradas de soslayo o gestos educados. Lo suyo es de una sinceridad que raya con el grito". El propio artista dedicó el premio al cine que "cambia las cosas".

Dirá usted: evidentemente, Ken Loach ha hecho una película contra el socialismo. Después de todo, nada ha creado más humillación y miseria que las diversas variantes del socialismo y el comunismo, incluyendo decenas de millones de muertos de hambre, un hambre provocada por las políticas anticapitalistas. Si es un cineasta "de lo humano" y contrario a la "deshumanización", tiene que haber hecho una película antisocialista, puesto que el socialismo ha probado durante un siglo ser el sistema más inhumano que jamás hayan padecido los trabajadores.

Pues no, claro que no. Ken Loach ha hecho una película, una película más, contra el capitalismo, con los nombres que lleva ahora. Al recibir el premio declaró:

Estamos en un mundo dominado por la austeridad que nos lleva a la catástrofe (...) El cine tiene que mantener una postura de lucha ante el poder. Otro modelo de sociedad es posible y hasta necesario al impuesto estos años por el neoliberalismo.

Lo de "estos años" normalmente se refiere a los años tremendos que han transcurrido desde la caída del Muro de Berlín. Son años durante los cuales lo que a Loach le preocupa, es decir, la pobreza, registró la reducción más marcada de toda la historia de la humanidad, porque varios cientos de millones de personas dejaron atrás la miseria gracias a la aplicación de políticas menos antiliberales que las anteriores.

Pero la izquierda, erre que erre, sigue ignorando la realidad, como ignoró siempre la incómoda realidad de lo que sucedía cuando sus políticas anticapitalistas eran efectivamente llevadas a la práctica. Ahora resulta que lo malo es el "neoliberalismo" y la "austeridad", idea esta última, por cierto, que es interpretada como unos recortes muy significativos en el gasto público, que es precisamente lo que no ha sucedido.

Por cierto, en su dedicatoria al cine que "cambia las cosas", convendrá recordar que sí, que las puede cambiar, y para muy mal, como contribuyó el arte de Eisenstein y Riefenstahl a cantar las glorias del comunismo y el nacionalsocialismo.

Hablando de pobres, comentó Loach, ataviado de gala:

No deja de ser irónico que yo me vea en esta situación de lujo cuando los protagonistas de mi película viven en la más absoluta pobreza.

Más que irónico, don Ken, en el mundo de la política, los medios y la cultura, esa hipócrita asimetría es simplemente normal.

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