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La Escuela de Salamanca, a debate: ¿qué importancia tuvieron Vitoria o Mariana en el pensamiento económico?

Los escolásticos españoles del siglo XVI y XVII sentaron las bases del pensamiento liberal contemporáneo.

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El padre Juan de Mariana | Wikipedia

La Fundación Rafael del Pino organizó el pasado 31 de enero un diálogo sobre la influencia que ha tenido la Escuela Española de Economía en la evolución del pensamiento económico. El evento contó con la participación de cuatro invitados de excepción: Juan Velarde, Pedro Schwarz, Victoriano Martín y Ángel Fernández. El historiador León Gómez Rivas se encargó de moderar el coloquio.

La charla tiene especial relevancia tras la buena acogida que ha tenido la primera parte de La Escuela Española de Economía, el primero de una serie de libros con los que Ángel Fernández se adentra en el legado de los intelectuales y pensadores escolásticos de los siglos XVI y XVII. No es para menos: no son pocos los que consideran que autores como Francisco de Vitoria, Juan de Mariana, Diego de Covarrubias, Domingo de Soto, Tomás de Mercado o Francisco Suárez sentaron las bases del pensamiento liberal contemporáneo.

Es por eso que Vicente Montes, director de la Fundación Rafael del Pino, destacó que hablamos de "un grupo magistral de filósofos que desarrolló un marco institucional basado en el respeto de los derechos individuales, el mercado, el comercio pacífico y los límites del poder político". Montes remarcó, además, la complejidad que entrañaba desarrollar aquellas ideas en un contexto de importantes cambios sociales, políticos y económicos.

Intercambio de ideas sobre los escolásticos

Para presentar el evento, Ángel Fernández había destacado que, "a raíz del descubrimiento de América, en 1492, España lideró lo que puede considerarse una primera globalización con grandes movimientos migratorios de la población europea hacia el Nuevo Mundo y con un gran aumento del transporte marítimo y del comercio en el océano Atlántico. Esto llevó a la necesidad de estudiar las disputas morales que se derivaban de la colonización y de las transacciones del mercado y, consecuentemente, propició la identificación correcta de la mayoría de los principios económicos que hoy damos por aceptados pero que aparecen primero en las obras de los autores escolásticos españoles".

Fernández también destacó que, "a pesar de las guerras, las ideas escolásticas de los autores españoles se transmitieron por Europa y América, gracias al latín como idioma común del mundo académico de la época y también al uso de la tecnología de la imprenta, que permitía publicar y difundir gran cantidad de libros".

En su intervención, Juan Velarde señaló que "el Imperio Español tenía un tamaño monumental y en su seno se desarrollan ideas pioneras para el liberalismo, pero el desarrollo del sistema capitalista llegaría siglos después. ¿Por qué las ideas de la Escuela Española no terminaron de cuajar en el mundo hispano? Una de las explicaciones pudo ser el atraso de nuestras universidades en lo tocante al estudio de la matemática. En Salamanca, por ejemplo, los libros de dicha materia no fueron objeto de estudio hasta el siglo XIX. Había, sin duda, un gran acervo teológico, filosófico, jurídico… de modo que se había sentado una base moral para el mercado. Pero faltaba la matemática, faltaban los números como complemento necesario para esa forma de entender la economía".

Velarde se centró después en la figura de Juan de Mariana, a quien describe como un individuo "muy valiente, que recuerda a Jean Jacques Rousseau a la hora de alzar la voz para defender sus ideas, sin miedo a la censura. A Mariana no le tembló el pulso a la hora de defender el tiranicidio como respuesta de última instancia ante el totalitarismo. También defendió con ahínco la estabilidad monetaria, la propiedad privada… Ese coraje intelectual explica la importancia que tuvieron sus ideas en procesos liberales posteriores, como la Revolución Americana".

Ángel Fernández habló a continuación del "marco institucional escolástico, marcado por una serie de principios clave. En el caso de Francisco de Vitoria, puso encima de la mesa seis elementos esenciales: primero, la defensa de los derechos individuales a la vida, la libertad y la igualdad ante la ley; segundo, la defensa de la propiedad privada y los contratos; tercero, la importancia del mercado y el comercio internacional; cuarto, la necesidad de mantener un gobierno controlad y limitado; quinto, la defensa de la soberanía del pueblo y del principio de consentimiento de los ciudadanos; sexto, la defensa del derecho de oposición o rebelión frente a los tiranos. En el caso de Juan de Mariana, los temas estudiados fueron más o menos los mismos, con distintos niveles de compromiso y enfoque".

Pedro Schwartz se refirió primero a Francisco de Vitoria, "un hombre que reavivó la discusión económica y constitucional, siguiendo la tradición de Tomás de Aquino. La escolástica, considerada demasiado formal, había sido apartada durante décadas, pero las universidades europeas volvieron a tomar ese marco de estudio, apartándose del positivismo y recuperando la reflexión sobre asuntos naturales. Ese desarrollo fue especialmente profundo en España, en la Universidad de Salamanca y otros centros. Su legado dejó una herencia teológica importante, pero para el tema que nos ocupa debemos centrarnos en su otra aportación, que es de orden político, financiero y económico".

"No podemos caer en el patriotismo científico"

Dicho esto, Schwartz señaló que "hay que tener cuidado a la hora de estudiar los estudios de los autores escolásticos, no podemos caer en el patriotismo científico. Por ejemplo, porque las aportaciones al pensamiento económico que hicieron todos estos pensadores fueron mucho menos profundas que sus reflexiones consagradas a otras cuestiones, como por ejemplo los límites constitucionales del poder. Otro motivo para la cautela es que, aunque todos ellos hablaron a favor del comercio, no enarbolaron una oposición firme ante el proteccionismo de la época".

En su intervención, Victoriano Martín recordó que "la figura de Juan de Mariana tiene una enorme importancia por su capacidad para condensar ideas en volúmenes más sencillos y por su valentía a la hora de defender distintas ideas. Sin embargo, no podemos presentarle como un parteaguas, puesto que muchas de sus ideas están ya presentes en pensadores anteriores. Por ejemplo, es cierto que concibe la inflación como impuesto, algo sin duda novedoso que con los siglos se ha terminado aceptando. Sin embargo, esa idea tan moderna ya viene de antes, de las obras de El Panormitano, Antonio Beccadelli".

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