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"No son matones, Desokupa me ha ayudado a recuperar mi casa sin violencia"

La empresa dedicada a "echar okupas" es elogiada por los propietarios que han contratado sus servicios.

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Han sido tachados de "matones", "paramilitares del Este" o "neonazis". Sus métodos son continuamente cuestionados por medios de comunicación y movimientos de izquierda anticapitalistas. Pero, pese a las numerosas críticas recibidas, desde que saliera por primera vez en televisión, la empresa Desokupa sigue creciendo. Facturan ya una media de 5 millones al año.

Contra viento y marea, Daniel Esteve, el fundador de la fórmula legal para echar a okupas, trabaja sin incidentes y de forma legal. El exvigilante de seguridad nos habla sobre cómo han aumentado su éxito y popularidad. "Ahora, recibimos 150 llamadas al día y desokupamos una vivienda en menos de una semana". "En unos 5 días solemos realizar alrededor de 25 desokupaciones. Los propietarios vuelven a ser felices, todos están satisfechos", aclara a Libre Mercado. "No actuamos con violencia, simplemente nos personamos en el domicilio y se llega a un acuerdo amistoso con los okupas".

Pero,¿qué opinan los clientes de Desokupa? ¿Realmente funciona? ¿No se ejerce la violencia? Nos ponemos en contacto con algunos de los propietarios que han contratado sus servicios y sólo tienen elogios hacia Esteve. Sus historias estremecen.

"Si hubiera contratado antes, mi suegro seguiría vivo"

"A mi suegro le dio un infarto y murió por culpa de sus inquilinos. Ojalá hubiera contactado antes con Desokupa. Ellos consiguieron mediar y echarlos en dos semanas". Julián cuenta cómo esta empresa "les ha devuelto la vida a él y a su mujer después del infierno que han pasado".

La vivienda pertenecía a su suegro, Pepe, un hombre viudo de 80 años que decidió alquilar su piso y mudarse a otro barrio para poder estar más cerca de su familia. Una mujer con dos hijos y su pareja alquiló su vivienda, pero sólo pagaron el primer mes. "Dejaron de pagar, se reían de mi suegro. Ella era rumana y él boliviano. Lo amenazaban, lo insultaban, yo no sabía nada porque si me llego a enterar...", explica Julián amargamente.

"Un inspector de policía amigo mío me recomendó a Desokupa porque, aunque tuvo lugar el juicio, si el inquilino no se presenta, no vale de nada". Tras una trifulca con los arrendatarios a Pepe le dio un infarto. Según el médico, gozaba de una estupenda salud. "Murió porque los nervios lo destrozaron aquel día tras discutir con la pareja deudora", aclara el propietario.

"Llevaban dos años sin pagar. Esteve llegó con su equipo de Desokupa cuando lo contraté. Me envió un vídeo donde veía cómo hablaban con la pareja y llamaban a su puerta". Julián quiere dejarnos claro que Desokupa jamás utilizó la violencia ni la intimidación."Todo fue legal, incluso fue Daniel el que me frenó a mí para que no fuera allí. Yo estaba muy mal después de lo que le provocaron a mi suegro".

Desokupa se personó en la vivienda de Arganda del Rey. "El servicio me costó 2.000 euros y el trato de Esteve fue inmejorable. Me tenía informado de todo, y no pudo ser más rápido". Julián y su mujer han puesto la vivienda ahora a la venta y añaden que "por fin pueden dormir tranquilos".

"La hija del propietario del bar okupó mi piso"

Lorena había puesto su vivienda a la venta, pero el primer día que la inmobiliaria fue a enseñar el piso no pudo entrar. En dos semanas ya había okupas y, además, la propietaria los conocía. "Ella era la hija del dueño de un bar de mi barrio, se fue allí con su marido y sus cuatro hijos".

Lorena se deshace en halagos cuando habla de Esteve y su empresa. "Mi experiencia con Desokupa ha sido fantástica, recomiendo a cualquier propietario que esté pasando por este amargo trance que los contrate". Esta propietaria inició los trámites judiciales del desahucio, pero no le hizo falta continuar. "Contraté Desokupa y en tres semanas ya tenía de nuevo mi casa, la familia se fue. Al tener cuatro hijos y un bebé de dos meses se negoció una ayuda para su salida y la pagué".

Una práctica habitual de los okupas es jugar al chantaje emocional, pero cuando esto ocurre, según Esteve, "se suele pactar una salida con pago". Lorena respira tranquila. Para ella lo fundamental era que salieran de su casa. "Fueron muy atentos conmigo. Daniel y sus trabajadores me daban mucha tranquilidad. Me llamaba casi a diario para contarme cómo iba todo. Han sido rápidos y sin problemas".

El negocio de la "desokupación"

La laxa legislación española con los infractores y el desamparo en el que se encuentran los propietarios a nivel jurídico está permitiendo que se genere toda una industria alrededor de los inmuebles con okupas. Los servicios como Desokupa se demandan. El negocio antiokupa se ha disparado.

Preguntamos a Esteve si podemos acompañarlos para ver cómo trabajan, pero es rotundo. "De ningún modo. No podemos hacerlo porque nos han copiado numerosas empresas y nuestro método es único". El caso es que no paran. "Hoy tenemos un desalojo en Marbella y otro en Barcelona". Otras empresas ofertan hasta servicios de patrullas antiokupas, alarmas y puertas especiales que sólo se pueden abrir con un smartphone.

El fundador de Desokupa es muy claro: "En España se protege a los que no pagan, nosotros defendemos a los propietarios de una gran injusticia. Desokupa ya está en toda España. Somos profesionales, abogados, escoltas y detectives, no somos matones".

En Libre Mercado

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