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¿La hora de los planes de pensiones?: así quedan tras el último cambio legal

El Gobierno abre la puerta a que los partícipes recuperen su inversión tras diez años y reduce las comisiones máximas que podrán cobrar las gestoras.

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Los españoles están entre los europeos que menos ahorran a largo plazo. | Pixabay/CC/Gellinger

En España no se ahorra. O mejor dicho, se ahorra poco en comparación con otros países europeos y de otra forma. Y si hablamos de ahorro finalista, destinado a la jubilación en un producto diseñado específicamente para esto, todavía menos. El caso es que se habla mucho del tema. Los planes de pensiones, sus rentabilidades, sus ventajas o desventajas fiscales… todos estos son cuestiones relativamente habituales en los medios especializados y en los generalistas. Pero el producto no acaba de cuajar.

Según datos de la OCDE para 2015, los españoles ahorran hasta 14 veces menos (en términos de PIB) que los daneses en este tipo de vehículos financieros (los destinados de forma específica a la jubilación). Hace unos días, el Gobierno aprobaba la enésima modificación del reglamento que regula los planes de pensiones. La idea es hacerlos más atractivos, sobre todo para los inversores más jóvenes. Ahora sólo queda esperar y comprobar si los españoles empiezan a parecerse a holandeses, daneses o suecos. Es decir, si empezamos a pensar en nuestro futuro financiero con algo de perspectiva.

La realidad

Según los datos de la Encuesta Financiera de las Familias que realiza el Banco de España, "el 26,1% de los hogares poseen algún plan de pensiones (o seguro de vida de inversión o mixto). Este porcentaje crece con la renta y la riqueza. La tenencia es mayor para los hogares con cabeza de familia entre 55 y 64 años y para aquellos cuyo cabeza de familia es un empleado por cuenta propia. Considerando solo el conjunto de los hogares que poseen algún plan, el valor mediano del capital acumulado en planes de pensiones es de 10.000 €". En total, la suma de los fondos depositados en planes de pensiones en España no llega al 15% del PIB, cuando en muchos de los países de nuestro entorno está por encima del 100%.

Como vemos, las cifras que recoge el Banco de España son bajas (sólo uno de cada cuatro hogares ahorra con este tipo de productos) y serían todavía menores si sólo contamos a los jóvenes. Además, no es sólo que haya pocas familias con planes es que además las cantidades medias son muy reducidas y no sirven para el propósito con el que en teoría se diseñó el producto. Siempre es mejor tener algo a no tener nada, pero con 10.000 euros nadie puede esperar conseguir un complemento para la pensión de jubilación que merezca tal nombre.

También es cierto que hay otros productos con los que se puede ahorrar para la jubilación (desde renta fija a acciones, pasando por todo tipo de fondos) pero incluso así, las cifras de ahorro financiero en nuestro país son reducidas. ¿Por qué? Hay muchas razones: un motivo importante es que en España se ahorra para la jubilación a través de la vivienda. Tenemos uno de los porcentajes más elevados de propietarios y es evidente que tener pagada la hipoteca a los 65 años también es una forma de ahorro-seguro financiero para cuando se reducen los ingresos tras la jubilación. Pero no nos podemos esconder tras nuestras hipotecas: incluso teniendo en cuenta esos activos inmobiliarios, no ahorramos demasiado en comparación con nuestros vecinos.

Los cambios

Con este panorama, el Gobierno intentaba hace unos días un nuevo cambio con el que incentivar el ahorro a través de planes de pensiones. A partir de 2025 podrán retirarse de los planes las aportaciones (y rendimientos correspondientes a las mismas) que tengan diez años de antigüedad. Así lo expone el nuevo apartado del artículo 9 y la disposición transitoria séptima del Reglamento de Planes y Fondos de Pensiones:

Los partícipes de los planes de pensiones podrán disponer anticipadamente del importe, total o parcial, de sus derechos consolidados correspondiente aaportaciones realizadas con al menos diez años de antigüedad.

Los derechos derivados de aportaciones a planes de pensiones efectuadas hasta el 31 de diciembre de 2015, con los rendimientos correspondientes a las mismas, serán disponibles a partir del 1 de enero de 2025.

Además, se rebajan las comisiones: una de las grandes quejas históricas de las asociaciones de consumidores, que denunciaban el elevado coste de este producto para unas rentabilidades que en muchos casos se quedaban muy lejos de lo esperado por los partícipes. Este ha sido siempre el talón de Aquiles de los planes: en parte por la búsqueda de inversiones muy seguras (algo que no siempre tiene lógica cuando hablamos de ahorro a muy largo plazo) y en parte porque se ha puesto más énfasis en campañas de comercialización agresivas (con regalos y con más información sobre el beneficio fiscal que el del producto), lo cierto es que las cifras de rentabilidad no siempre han sido todo lo buenas que deberían.

A partir de ahora, de acuerdo con el comunicado del Ministerio de Economía, las comisiones tendrán un tope máximo "del 0,85% para los fondos de renta fija, lo que supone una disminución de 65 puntos básicos frente al límite actual; un tope del 1,30% para fondos mixtos, 20 puntos básicos menos; y del 1,50% para fondos de renta variable (el mismo límite que ahora). Con los nuevos porcentajes, la comisión media calculada según la distribución del patrimonio entre los diferentes tipos de fondos baja del 1,50% al 1,25%. A su vez, se reduce la comisión máxima de depósito del 0,25% al 0,20%. Esta bajada de comisiones máximas se suma a la ya realizada en 2014, que supuso entonces una caída del 30%".

No parece que el problema de la falta de ahorro a largo plazo en España esté motivado por las comisiones, aunque algo ayudará la percepción de que los planes son algo más baratos. El otro cambio, el de la posible retirada de fondos a los 10 años, sí es más sustancial aunque plantea dudas interesantes sobre la propia naturaleza del producto: en teoría, un plan de pensiones es un instrumento de ahorro destinado a la jubilación, en el que el legislador ofrece algunas ventajas fiscales (la posibilidad de desgravar la aportación anual, hasta 8.000 euros, en el IRPF) a cambio de una restricción en la liquidez del producto (sólo se pueden retirar los fondos en una serie de casos tasados por ley: invalidez laboral, enfermedad grave, desempleo…).

En resumen, al partícipe le dan un empujoncito tributario a cambio de que se comprometa a destinar ese dinero a su jubilación y sólo disponer del mismo en caso de necesidad real. Ahora ese compromiso desaparece, en parte. La lógica nos dice que cuando alguien se mete en un producto que se llama "plan de pensiones" lo hace con esa finalidad. Pero también es verdad que en España en demasiadas ocasiones ha dado la sensación de que la lógica de la inversión estaba más condicionada por el beneficio fiscal que por la previsión financiera a largo plazo. No hay más que ver cómo se disparan las aportaciones a los planes en los últimos dos meses del año y las campañas de las entidades al respecto. Esto no quiere decir que el día 2 de enero de 2015 vaya a haber colas en las entidades de partícipes que quieren sacar su dinero… pero en momentos de tensiones en los mercados o recesiones económicas que impacten en los salarios y los ahorros, la puerta abierta de los 10 años puede tener un papel en la descapitalización de algunos planes. Y esto puede ser relevante porque no afecta sólo a los partícipes que se marchen sino también a los que se quedan: hablamos de un producto en el que los gestores, en teoría, invierten pensando en el muy largo plazo y en el que pueden tener problemas si hay retiradas de fondos en períodos puntuales que afecten a la liquidez del fondo. Sin duda es un nuevo reto al que el sector tendrá que dar una respuesta.

Eso sí, sobre la fiscalidad y las ventajas de los planes, hay que hacer un apunte. Es cierto que las aportaciones anuales seguirán teniendo la misma ventaja que hasta ahora (desgravación del conjunto de las aportaciones de cada año con un límite del 8.000 euros o el 30% de los rendimientos netos del trabajo y actividades económicas; la menor de las dos cifras). Pero no hay que olvidar que, cuando se rescata el plan, toda la cantidad recibida (tanto la aportación inicial como los rendimientos generados) computa como rendimiento del trabajo para el IRPF y paga impuestos en ese ejercicio. La industria siempre ha reclamado un tratamiento fiscal algo más favorable para ese dinero rescatado (sobre todo para los rendimientos generados, que desde el sector piden que vayan a las rentas del ahorro y no del trabajo). Pero por ahora esto es lo que hay: por lo tanto, aquellos que en 2025 quieran recuperar sus fondos, ya saben que tendrán que pasar por caja y la factura puede no ser menor, porque la cantidad que rescaten se sumará al resto de sus rendimientos del trabajo (vamos, que pagará al tipo máximo que le corresponda a este contribuyente).

Los expertos

Desde Libre Mercado hemos hablado con varios expertos del sector, que nos han dado su opinión tanto sobre el cambio normativo como sobre la situación de los planes tras el mismo:

-- Rafael Domenech (Head of Macroeconomic Analysis BBVA Research): "La reciente reforma que permite rescatar los planes de pensiones al cabo de 10 años, por un lado presenta el atractivo de que, en caso de necesidad, pueda hacerse este rescate. Esta mayor flexibilidad puede incentivar el ahorro de aquellas personas que prefieren instrumentos de previsión más flexibles. Por otro, facilita que se utilice el ahorro acumulado antes de la jubilación y se destine a consumo, posponiendo al futuro nuevamente la decisión de ahorrar.

Es posible que el balance neto termine siendo positivo. Pero en cualquier caso, la economía española debería ser más ambiciosa y seguir el camino de otras sociedades más avanzadas, que desde hace años han puesto en marcha sistemas de ahorro complementarios de adhesión automática.

No creo que cambie mucho pero tampoco que lo haga con la intensidad que sería necesaria. El problema es que, en general, en España se ahorra poco para la vejez, sobre todo cuando tenemos en cuenta el aumento previsto de la esperanza de vida y las tendencias demográficas. Desde hace años, numerosos estudios han demostrado la preferencia por el consumo presente y a posponer al futuro las decisiones de ahorro para la vejez.

Sería conveniente que la situación actual cambiara, pero para aumentar significativamente el ahorro privado en cuentas de capitalización, independientemente de que su gestión sea pública o privada. Este ahorro debe ser complementario a las pensiones públicas de reparto, que deben seguir siendo un pilar fundamental del Estado de Bienestar".

- Expertos del Área de Planes de Pensiones de Bankia: "Evidentemente, la posibilidad de rescatar el ahorro acumulado en planes de pensiones a los diez años le otorga a estos instrumentos una flexibilidad que anteriormente no tenían. Además, esta circunstancia aproxima los planes a otro producto similar que se comercializa en el País Vasco, como las EPSV, que desde su nacimiento ya contaban con esta característica.

La posibilidad de recuperar el dinero a los diez años en entornos de mercado estables no debería impactar en la forma en que se gestionan los planes. Aunque se añade mayor flexibilidad a la liquidez y habrá que tenerlo en cuenta para inversiones en activos de largo plazo de liquidez reducida, el partícipe ya podía mover su ahorro entre los diferentes planes que existen en el mercado. Es decir, el patrimonio que gestionaba cada plan no era un dinero necesariamente cautivo, ni mucho menos. Tampoco impactará en la volatilidad. Ésta dependerá mucho más de los mercados y de la política de inversión con la que cuente cada producto.

Los fondos de inversión son un instrumento para canalizar el ahorro. Y lo pueden hacer tanto a corto como, sobre todo, a medio y largo plazo. Mientras, el plan de pensiones es un producto de ahorro especializado en canalizar ahorro con un objetivo finalista, como es la contingencia de la jubilación. Bien es cierto que a partir de ahora, con la posibilidad de liquidez a diez años, el partícipe podría rescatar su inversión antes de su jubilación, pero diez años no deja de ser largo plazo. Y el hecho de que la normativa ofrezca la posibilidad de rescatar a diez años, no significa que obligatoriamente haya que hacerlo. Es decir, mantiene su objetivo finalista, aunque de forma matizada".

-- Asier Uribeechebarria (director general de Finanbest): "El problema que tenemos en España es que el ahorro privado es de un tamaño minúsculo. Somos de los cinco grandes países europeos, el que menos ahorra. Es una situación catastrófica por dos razones: la falta de cultura de ahorro y la pirámide poblacional invertida

Las reformas van en la buena dirección: le dan una cierta libertad al ahorrador.

En los planes de pensiones, como tenían mucha rentabilidad fiscal, la gente se metía por eso y no por las pésimas rentabilidades financieras. Por falta de cultura financiera, el inversor del plan de pensiones buscaba la rentabilidad fiscal. La gente decía ‘me he ahorrado 5.000 euros en el IRPF este año...' Y estaban en productos de muy baja rentabilidad (porque los gestores no querían líos) y fritos a comisiones. La gente ni miraba los planes de pensiones, por esa falta de cultura financiera.

Debería haber una cierta disuasión fiscal en el rescate de los planes. Si lo sacas porque te asustas o para gastártelo, pierdes las ventajas fiscales del ahorro a largo plazo. Eso sería disuasorio. También debería haber una labor de educación financiera, que se explique a la gente lo que es el ahorro a largo plazo.

Sobre las comisiones, si las bajas mucho, a ver quién va a querer hacer el negocio. El 0,85% para los planes de renta fija es muy poco para todos los jugadores que están metidos (el comercializador, el distribuidor, el gestor…). También es cierto que hay sitio para bajar. Había exceso de comisiones. Aunque la gente se cree que la renta fija no hay que gestionarla y sí hay que hacerlo".

-- Ángel Martínez-Aldama (presidente de Inverco, Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones): "Es cierto que la reforma parece en cierta forma un contrasentido: hablamos de ahorro a largo plazo y permites liquidez. En este sentido, para el que quiera ahorrar en un producto para tener liquidez, el plan de pensiones no parece lo más lógico. Aunque es cierto que si uno quiere ahorrar de verdad para la jubilación, ahora tiene un incentivo más, el producto es algo más atractivo.

Esta medida debería contemplarse dentro de un plan de acción más amplio: una reforma del sistema de pensiones que tenga en cuenta la reducción de las pensiones públicas. Se deben mejorar los atractivos de los productos, pero también concienciar al ciudadano de la necesidad del ahorro. No se está cumpliendo con la obligación sobre el envío de la información a los ciudadanos de qué pensión pública vamos a recibir.

Sobre la tributación de los fondos rescatados de los planes, desde la asociación llevamos años, y cuando digo años hablo de más de 10 o 15, pidiendo una modificación en la tributación. Deberían separarse dos componentes: aportaciones y rendimientos. Estos rendimientos deberían tributar como ahorro. Eso disminuiría mucho la factura fiscal en el momento de la jubilación.

No creemos que el problema de que no se contraten más planes de pensiones sea por las comisiones. En 2014 se bajaron del 2 al 1,5% y no ha supuesto un incremento importante en las aportaciones. Ahora se ha hecho con más racionalizad, adecuando los niveles de comisiones a las políticas de inversión. A ver si todas estas medidas, que deberían unirse a la mejora de la fiscalidad y el envío de la famosa carta sobre las pensiones públicas, estimulan el ahorro en planes de pensiones.

El siguiente paso debería ser implantar un sistema que obligue o casi obligue a las empresas a que aporten a planes de pensiones en nombre de sus trabajadores, como se hace en Reino Unido

¿Bajos rendimientos? Una foto vale más que mil palabras. Los datos de rentabilidades netas de gastos están en la web de Inverco. Para el conjunto de planes, con datos a diciembre de 2017, los datos son los siguientes: a un 1 año, rentabilidad media del 2,8% / a tres años del 2,2% / a cinco años del 4,4%... Todo esto, rentabilidad anual neta de gastos. Podemos hablar de si son rentabilidades buenas o muy buenas, pero malas no creo que sean".

En Libre Mercado

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