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Llega el fin del reloj biológico: las empresas españolas empiezan a pagar a sus empleadas la congelación de sus óvulos

Arroz Dacsa, Caixa Popular o Bodegas Vicente ofrecen ayudas económicas a las trabajadoras que deseen retrasar la maternidad

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Arroz Dacsa, Caixa Popular o Bodegas Vicente ofrecen ayudas económicas a las trabajadoras que deseen retrasar la maternidad

"Por fin podré quedarme embarazada cuando quiera". Raquel es profesional licenciada, tiene 33 años, está soltera y con una carrera profesional que no quiere abandonar. "No me veo aún siendo madre, no es el momento. Prefiero congelar mis óvulos, que son ahora de calidad, y tener mi hijo cuando yo decida". No es ciencia ficción, estamos ante lo que podría ser el fin del reloj biológico.

En Silicon Valley es ya una realidad. Facebook y Apple pagan el denominado tratamiento de vitrificación de óvulos a sus trabajadoras. No son las únicas. Cada vez son más las empresas que en Estados Unidos financian este tratamiento para alegría de sus empleadas. Ahora, esta idea propia de un escenario futurista aterriza en nuestro país. Encontramos las primeras empresas españolas que acaban de copiar el modelo americano. Sus empleadas ya podrán disfrutar de bonos de descuento para preservar sus óvulos y tener un hijo en el futuro con la edad que deseen. Aún no se paga en su totalidad como en EEUU, pero será posible en unos años.

Nunsys, Arroz Dacsa, Caixa Popular y Bodegas Vicente son las marcas pioneras en nuestro país en llevar "la cláusula de descuento y bonificación para la congelación de óvulos" en el contrato laboral.

Feministas y sindicatos versus empleadas felices

UGT y Comisiones Obreras se han alzado en nuestro país en una cruzada contra las empresas que están subvencionando a sus empleadas la criopreservación de óvulos. Lo consideran "una contribución a perpetuar los estereotipos de la mujer" y "una invasión de la intimidad". Algunas feministas sindicalistas ya han criticado duramente que las empresas estén "obligando" a las mujeres a quedarse embarazadas más tarde con tal de que no soliciten la baja maternal.

Sin embargo, las opiniones positivas de las pacientes y empleadas que ya han congelado sus óvulos dista bastante de estas manifestaciones. "¿Por qué no puedo tener un hijo cuando a mí me dé la gana? Si la ciencia me lo permite no veo dónde está el problema", comenta con seguridad en su voz María, de 31 años.

Ricardo Císcar, responsable de comunicación de Arroz Dacsa, confirma a Libre Mercado la buena acogida entre las féminas de la marca. "Es un proceso que se realiza de forma anónima, la trabajadora llama al Instituto de la Fertilidad de Valencia con el que tenemos un acuerdo y se le bonifica una parte. No puedo decirte cuántas lo han hecho en Arroz Dacsa porque es algo muy íntimo y se guarda la confidencialidad, pero sí sabemos que las trabajadoras están encantadas", señala Císcar.

Nunsy, empresa puntera en España en el sector tecnológico, apuesta por planificar la maternidad a largo plazo. A través de un comunicado declaran que se quieren unir a la política empresarial-familiar que los grandes gigantes como Google ya están llevando a cabo en sus compañías.

Mujer soltera, joven y trabajadora busca clínica

Marta Barrios, directora de comunicación del Instituto de la Fertilidad de Madrid, explica cómo "el tiempo aterroriza a las chicas. Ellas se ven jóvenes, algunas están en un momento brillante a nivel profesional, otras no encuentran a su príncipe azul [ríe], algunas no saben si quieren ser madres y lo hacen por si acaso les apetece en un futuro. Muchas de ellas, simplemente, es que no se ven aún cambiando pañales".

Pero todavía hay un problema en nuestro país. "La falta de información hace que lleguen un poco tarde a nuestras consultas médicas. Normalmente, se lo plantean a partir de los 35 años. El problema es que con esa edad la calidad de los óvulos baja hasta un 50%". Es lo que le pasó a Arancha Santamaría, una joven empresaria de Segovia que congeló sus óvulos a los 36 años. Ahora, a sus 39, piensa en descongelarlos y quedarse embarazada de su pareja. "Sé que fui un poco tarde, pero tengo más posibilidades que si lo hubiera hecho ahora. Estoy muy feliz, mi pareja me apoya y ya estamos preparando todo".

Lucía Renaú, directora de comunicación de IVI, el Instituto Valenciano de Fertilidad responsable de aplicar los tratamientos de vitrificación, asegura que "ya tenemos las primeras madres profesionales que han gestado con sus óvulos congelados. Están muy felices". La media de edad de las mujeres que ya deciden descongelarlos está en torno a los 40 años. "Tenemos una paciente que ha sido madre a los 42 años, ella vitrificó hace cinco años, cuando tenía 35 años".

Adiós al sufrido reloj biológico

Es el nuevo seguro de hijos, una especie de póliza que garantiza que se logrará tener un bebé con o sin hombre y una vez hayan caducado tus óvulos. Eso sí, las garantías no son al 100%, aunque representa una esperanza.

Los tratamientos tienen un coste que va de los 2.500 a los 3.000 euros. "El proceso dura unas tres semanas, se hiperestimula con hormonas a la paciente para obtener en torno a unos 10 ó 12 óvulos". Barrios hace hincapié en que la demanda "está subiendo de forma considerable".

La técnica de la vitrificación llegó a España en 2007. Antes se aplicaba a pacientes con enfermedades oncológicas. En la actualidad, cualquier chica puede acudir a una clínica y después de tres semanas ya está lista para guardar sus óvulos de cara al futuro porque nunca se sabe.

Estaríamos presenciando en el siglo XXI una segunda revolución para la mujer al igual que lo supuso la píldora anticonceptiva en el siglo XX. Aquellas frases populares tales como se le va a pasar el arroz o se quedará para vestir santos pasarán a la historia.

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