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Varias cárceles de Holanda se convierten en oficinas y centros para refugiados ante la falta de presos

Baja el número de presos en Holanda y reconvierten los centros penitenciarios vacíos en casas de acogida. 

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Refugiados en Europa | Jynlee

El número de presos en Holanda ha bajado significativamente en los últimos años. En 2006 el número de encarcelados era de 20.463, mientras que en 2016 la cifra se redujo hasta los 10.102 presidiarios. Esto equivale a 59 presos por cada 100.000 habitantes -en el caso de Estados Unidos la comparativa es de 666 reclusos por cada 100.000 ciudadanos-. Esta baja tasa de encarcelamientos se debe a una laxa normativa sobre narcóticos, un enfoque centrado en la rehabilitación y el uso de tobilleras de control.

El hecho de reducir a la mitad el número de presos ha provocado que cárceles como la de Bijlmerbajes en Ámsterdam haya cerrado en los últimos meses. Sin embargo, la actividad en este centro de reclusos no ha cesado. Se ha convertido en un recinto llamado Lola Lik, destinado para startups, nuevas empresas y la creación de una escuela de idiomas.

Otro centro penitenciario que ha dejado de serlo es Wenckebachweg, que se ha transformado en un lugar para dar alojamiento a los refugiados que han llegado a los Países Bajos en los últimos meses y años. Concretamente, 1.000 personas son las que se hospedan en este centro, mientras reciben clases formativas para aprender el idioma y una profesión en la que poder trabajar en Holanda. El país está recibiendo una oleada de inmigrantes. De hecho, en 2015 más de 50.000 personas han llegado al país para solicitar asilo.

Este no es el único caso, la prisión De Koepel en Haarlem también ha pasado a ser un centro de acogida para refugiados. Con estas medidas, el país intenta dar alojamiento a los solicitantes de asilo, al mismo tiempo que les ofrece diversas actividades formativas. Los refugiados tienen seis meses para poder vivir en estas antiguas prisiones mientras esperan la respuesta del Gobierno a su petición.

El hecho de reconvertir antiguas cárceles no es algo nuevo. En Nueva York, la prisión Bayview Correctional Facility ha pasado a ser Women’s Building, un espacio donde se dan cita mujeres y niñas para realizar diversas actividades. En Eslovenia, una antigua prisión militar se convirtió en un albergue juvenil en el año 2003 y ahora sirve como espacio creativo para jóvenes.

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