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Voy a pedir un préstamo para invertir, ¿tendré que declararlo?

Al pedir un préstamo estás comprando dinero actual con tu dinero futuro.

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Al pedir un préstamo estás comprando dinero actual con tu dinero futuro.
Si obtenemos intereses, esto sí que serán ingresos | Flickr/CC/Jacob Edward

A la hora de pedir un préstamo, muchos consumidores se preguntan si tendrán que declarar ese dinero como ingresos en su próxima declaración de la renta. Esto se debe a que, en ocasiones, se tiene la idea de que se debe informar a Hacienda de todo el dinero que entra en nuestra cuenta bancaria, pero realmente no es así.

Los préstamos no son ningún ingreso. Muy al contrario, conseguir dinero prestado supone un gasto para el prestatario. Podríamos decir que, en teoría, al pedir un préstamo estás comprando dinero actual con tu dinero futuro. El precio de dicha compra son los intereses y tarifas que pagarás, y el dinero del préstamo en sí, de alguna manera ya es tuyo en ese hipotético futuro. Por tanto, ese dinero que solicitas no es un ingreso, sino una especie de adelanto de lo que tendrás y, llegado el momento, deberás devolverlo con unos gastos asociados.

Ahora bien, cuando se pide préstamos para invertir la cosa se puede complicar un poco. Todos hemos oído a algún conocido que ha tenido una inspección de Hacienda por acometer un gasto o inversión que en principio no podía permitirse. Hacienda se fija en estas cosas para tratar de detectar la salida del dinero negro que no se declaró como ingresos en el momento adecuado. Así que cuando ve que alguien compra una vivienda, un coche de lujo o un yate, puede hacer una investigación si los informes que ellos tienen no cuadran con el poder adquisitivo de la persona.

Por supuesto, un préstamo no es este caso y, llegado el improbable caso de tener una inspección, simplemente tendremos que mostrarle a la Agencia Tributaria que el dinero provenía de la financiación conseguida. Algo muy sencillo con el contrato que hayamos firmado y los recibos de las devoluciones periódicas que hayamos ido haciendo.

Un caso diferente serán los rendimientos de la inversión. Si obtenemos intereses, esto sí que serán ingresos y habrá que declararlos. En el peor de los casos, estos ingresos serían menores que los intereses del préstamo solicitado, de modo que sin ganar nada, a ojos de los impuestos sí que estaríamos ganando y tendríamos que pagar la parte proporcional de esas ganancias. Porque si hablamos de particulares, los intereses de los préstamos no serán deducibles.

Pero los rendimientos de los intereses serían realmente vinculables a la inversión en sí. Por tanto, no tendrían realmente que ver con el préstamo solicitado.

Es decir que hay que diferenciar bien entre las obligaciones tributarias que se derivan de recibir dinero de un préstamo y las obligaciones que lo hacen de hacer una inversión. Las segundas pueden generarse independientemente del origen del dinero de nuestra inversión. Pero como ya hemos explicado, el préstamo en sí no genera mayores cargos en nuestra declaración de la renta.

En todo caso, antes de tomar decisiones financieras complicadas, lo mejor es consultar con un asesor profesional que pueda explicarte en detalle las consecuencias de tus actos sobre la base de tu situación personal.

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