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"Hay más oro en la Bahía de Cádiz que en el Banco de España", así trabajan los piratas del siglo XXI

Se estima que en los mares españoles hay 2.000 toneladas de oro y 22.000 de plata y muchos pescadores saben dónde se encuentran.

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Las costas andaluzas han sido testigos de grandes naufragios y hundimientos de barcos y galeones que transportaban toneladas de oro, plata y piedras preciosas procedentes de las Ámericas. ¿Dónde descansan esos tesoros? ¿Continúan en nuestras aguas? Pues sí, y muchos lo saben: los nuevos piratas del siglo XXI.

Son pescadores de toda la vida, trabajadores del mar que conocen dónde yacen los pecios más antiguos y los galeones que portaban mercancía histórica, valorada en miles de euros dentro del mercado negro del arte. Parece ser que algunos profesionales de la pesca se han cansado de que sean los extranjeros quienes se forren con "nuestros tesoros históricos", y se han tirado al agua a buscarlos.

No llevan parche ni pata de palo, tampoco le dan a la botella de ron, no fuman en pipa, no tienen garfio y sus barcos no llevan banderas negras con calaveras. Los piratas de la modernidad son otros y están en forma. Estos pescadores tienen buenos pulmones, son grandes nadadores, conocen nuestro legado y lo más importante es que han localizado la ubicación de las grandes fortunas que los arqueólogos subacuáticos no han conseguido descubrir aún.

Un buen ejemplo del negocio que se esconde bajo el mar es la reciente Operación Versus en Cádiz. La investigación ha sido llevada a cabo por el Grupo de Patrimonio Histórico de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO). Tres buzos piratas fueron detenidos y dos empresarios investigados. Cabe destacar que esto es sólo la punta del iceberg de un negocio ilícito que mueve millones de euros al año a nivel mundial en el mercado negro del arte.

Así trabajan los 'ladrones de la historia'

Teniendo en cuenta el material técnico incautado por los agentes, los buzos cazatesoros españoles están cada vez más que profesionalizados. Botellas, flotadores, "torpedos" y hasta un vehículo de Observación Remota (ROV), utilizado para inspeccionar el fondo desde una embarcación en la superficie, además de magnetómetros diseñados para detectar la presencia de restos de metal en las profundidades marítimas, fueron hallados en los domicilios y embarcaciones de los pescadores y empresarios gaditanos.

El teniente de la Guardia Civil de la UCO Juan José Águila desvela que estos buceadores "se han criado en el mar y conocen la zona a la perfección. Tenían incluso un mapa con doce coordenadas que sirvió para detectar dónde se encontraban muchos de esos objetos históricos". Al parecer, los buzos piratas trabajaban para dos empresarios que regentaban la Casa del Obispo en Cádiz. El objetivo era vender ilegalmente los tesoros que habían detectado sus buceadores bajo el agua. Esta práctica viene siendo habitual, ya que los buzos se dedicarían exclusivamente a sacar las piezas arqueológicas y las empresas a financiar la extracción.

La Guardia Civil ha llegado a encontrar cañones del siglo XVII con un precio de hasta 120.000 euros en el mercado negro. Los coleccionistas pujan por estos objetos pertenecientes al patrimonio histórico para su posterior reventa o para, simplemente, guardarlos en su casa para contemplación y satisfacción propia. Los amantes del arte no escatiman a la hora de gastarse el dinero necesario en las fortunas que descansan bajo el mar. Un gran atractivo que hace que los pescadores vean más rentabilidad a los objetos históricos que al atún.

Dedicarse al expolio marítimo es un un negocio muy tentador para una zona tan castigada como Cádiz. "Hay más oro en la Bahía de Cádiz que en el Banco de España", llegó a declarar Carmen García, directora del Centro de Arqueología Subacuática (CAS) en Cádiz.

El teniente Águila explica cómo los mares españoles albergan tales cantidades de oro y plata que atraen a multinacionales extranjeras, muchas de ellas provenientes de Estados Unidos: "Invierten millones de euros en sus buques y estudian y se aprenden de memoria nuestro Archivo de Indias. Después llegan a España con la mejor tecnología y se sumergen a extraer el oro y la plata que traían los españoles de las Américas".

En esta línea, Águila declara que "el Estrecho de Gibraltar es el punto clave de estos neopiratas. Saben las fechas de los hundimientos y asedios y aprovechan la laxa legislación de los gibraltareños para expoliar las aguas impunemente. Se saltan a la torera el acuerdo llegado en la Convención de la ONU en el año 2001 por el que se obliga a dejar descansar los restos arqueológicos subacuáticos".

Los 'piratas' del mar que cotizan en Bolsa

El CAS constata que "el Golfo gaditano goza de un nivel superior en riqueza al resto de España". Esto se debe al papel que jugó Andalucía occidental entre el siglo XV y el XIX con el descubrimiento de América, siendo los puertos de Cádiz, Huelva y Sevilla (fluvial) las bases centrales. Desde el Centro de Arqueología no se cansan de decir que continuamente se están cometiendo expolios. "Antes, por parte de los barcos extranjeros, como el sonado caso del Odissey, y ahora por los lugareños que viven de la economía local". El teniente de la UCO revela que los autóctonos se han puesto las pilas al ver cómo los americanos les arrebataban los tesoros que se esconden en sus aguas.

Hallstrom Holdings, Seavay Invencible y SeaWay Survey & Recovery son algunas de las compañías relacionadas con la extracción de tesoros en aguas españolas detectadas por la UCO. "Tal y como pasó con el Odissey, estas empresas, sin haber obtenido el tesoro, ya suben en bolsa rápidamente al correrse la voz de que han encontrado dónde yace algún tesoro", especifica el teniente.

Tal es el valor de los hallazgos de estos piratas de nuevo cuño que, en muchos casos, es casi incalculable el precio de salida de los artículos en las subastas de mercado negro. Un ejemplo de ello es la estela funeraria visigoda encontrada en la casa de uno de los empresarios gaditanos investigados en la Operación Versus. Águila expone que "la escasez de restos arqueológicos sobre el periodo visigodo eleva el coste del patrimonio".

Uno de los escasos rostros visibles de este particular negocio bajo el mar es Claudio Bonifacio, que ha sido calificado como el mayor pirata de nuestros tiempos. Se define a sí mismo como "corsario y cazagaleones". Su libro, Galeones con tesoros, analiza dónde están hundidas y escondidas las mayores fortunas de nuestros mares. Bonifacio calcula que existen 1.500 yacimientos sólo en Cádiz y 600 naufragios documentados. El teniente Águila comenta que "cada 100 metros bajo el mar te tropiezas con algún pecio".

National Geographic, la BBC y Discovery Channel han grabado el fondo de nuestros mares interesándose por las coordenadas y puntos concretos de estos tesoros. Sin embargo, a pesar del continuo saqueo, a los piratas extranjeros que merodean el Mediterráneo y el Atlántico español les han salido ahora nuevos competidores... Los pescadores gaditanos, que no cuentan con tanta sofisticación tecnológica, pero que sí juegan con una gran ventaja, puesto que son ellos los que tienen el mapa en sus cabezas debido al profundo conocimiento de estas aguas.

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