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El escapismo llega a las empresas: un contrato o un ascenso por fugarse de una habitación

Este tipo de actividades de ocio está llamando la atención de las empresas en los procesos de selección de candidatos o de análisis de empleados. 

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Así es una 'escape room' con compañeros de trabajo

Si nunca ha participado en un escape room, puede que no tarden en proponerle en plan porque estas curiosas salas están invadiendo las ciudades. Se trata de un juego que consiste en encerrar a un número de jugadores en una habitación de la que sólo podrán salir averiguando los acertijos y enigmas que se esconden en ella. Los jugadores deberán usar la lógica y todo su ingenio para resolverlos porque sólo tienen una hora para escapar.

Pero lo que podría resultar sólo una nueva moda en la abrumadora lista de planes de ocio de los urbanitas ha llamado la atención de las empresas. El trabajo en equipo, la creatividad, la organización y la solución de problemas en situaciones de estrés son cualidades esenciales no sólo para ganar el juego, sino también para cualquier empleado de una compañía.

Por ello, son muchas las empresas las que se están empezando a apoyar en este tipo de actividades. Ya sea para realizar team building (construcción de equipo), para evaluar a la plantilla o, incluso, para realizar procesos de selección de candidatos, el escape room les puede resultar una herramienta útil.

4 evaluadores pendientes de 7 empleados

La empresa de selección de personal Bros Group lleva más de un año utilizando el escapismo para las dos últimas dinámica. "Hacemos escape rooms en evaluaciones y procesos de selección al 50%", señala a Libre Mercado Daniel Ruipérez, uno de sus responsables. En el momento de estas declaraciones, Ruipérez tiene delante varias pantallas donde está evaluando junto a otros tres compañeros la forma en la que los empleados de la empresa estadounidense de limpieza SafetyKleen intentan escapar de una habitación ambientada como una prisión.

De forma aleatoria han metido a tres empleados en una sala y a cuatro, en otra. Ninguno había hecho escape room antes y han empezado con muchas ganas. Todos ellos son "directivos de rango intermedio con un perfil comercial y personal a su cargo", explica Ruipérez. Aunque suelen hablar entre ellos por teléfono, cada uno de los participantes trabaja en una Comunidad Autónoma distinta, por lo que no están acostumbrados a realizar tareas juntos.

"¿Qué pone ahí?", "¡esto está cerrado tío!", "deja eso, que solo se podía usar una vez", "¡nos estamos atascando!"... son algunos de los comentarios que hacen los jugadores mientras intentan abrir candados, hacen cuentas y resuelven rompecabezas. Los evaluadores no pierden detalle porque enseguida empiezan a aparecer los roles.

Siempre hay un líder

Que haya un "líder natural o motivacional, que no tiene afán de protagonismo, pero que consiga la colaboración de sus compañeros sin ser dictatorial o autoritario suma muchos puntos", explica Daniel. Y eso está pasando en uno de los grupos. "Ha surgido un líder y se comunican bien, van todos juntos a resolver cada pista", comenta el reclutador. En el segundo grupo, el que está formado por 4 empleados, han surgido dos líderes y van más lentos. "Todos quieren hacer el trabajo sucio, pero ninguno toma la iniciativa", apunta otro de los evaluadores. El primer grupo acabará el juego, el segundo no.

Los evaluadores redactarán un informe sobre cada participante donde analizarán algunas competencias como su capacidad de trabajar en equipo, su iniciativa o su flexibilidad a lo largo del juego. La empresa para que trabajan utilizará esa información para "reforzar sus habilidades" y "quién sabe si para futuros ascensos", señala Ruipérez. Este tipo de pruebas son muy habituales "cuando una compañía quiere promocionar a un determinado equipo, ascender a empleados o hacerles partícipes en sus procesos de expansión. Y como todo se graba, luego lo puedes revisar", añade Manuel Hernández, otro miembro de la empresa seleccionadora.

Y claro, además de los puntos fuertes de los empleados, el escapismo también saca a la luz comportamientos que disgustan cuando llegan a oídos de las empresas para las que trabajan, como "presionar demasiado a los compañeros, gritarles o mofarse de ellos", explica Ruipérez. Para Hernández, una de las actitudes que más se repiten es "cuando los participantes intenten tomar un rol superior al que tienen y su único objetivo es destacar sobre el resto. El verdadero líder escucha a todos sus compañeros, no intenta imponerse".

Salir de la encorsetada entrevista de trabajo

En esto también coincide Rebeca Leiva, gestora de cuentas de Fox in the Box, el centro de escape de Madrid donde se está desarrollando esta actividad. Por alguna de las cinco salas tematizadas de este local, que está especializado en el juego con trabajadores de empresa, han pasado grupos como Expedia, Telefónica, Leroy Merlin o Cinesa. "Se nota mucho cuando un jugador se está intentando vender o cuando dice cosas en alto sólo para que le capten las cámaras", comenta. ¿Lo peor? "Cuando se atribuyen el mérito de otros compañeros al descubrir uno de los enigmas", asegura.

Dar a un empleado "un entorno de juego para otra finalidad que no es el juego" hace aflorar "las capacidades y debilidades que no se ven en el contacto habitual o en una entrevista de trabajo, como puede ser la paciencia o la toma de decisiones en entornos de riesgo", explica Leiva. "En una entrevista de trabajo convencional, ya sabes más o menos lo que te van a preguntar, las killer questions, lo llevas todo preparado. Ahora, si te meten en una celda con un compañero y te dicen que tenéis que buscar una llave, te sacan de tu zona de confort. Es todo más natural y es ahí donde se ven las verdaderas capacidades", explica en la misma línea Manuel Hernández.

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