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El 'Airbnb gastronómico' o cómo comer en casa de un desconocido a golpe de click

La aplicación Eatwith permite comer en casa de particulares, ofreciendo una nueva experiencia culinaria, especialmente a los turistas.

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Eatwith

Gazpacho, paella y sangría completan el menú typical spanish que se ofrece en cualquier tour turístico de Madrid. Podría servirse en una taberna flamenca, en un restaurante con paredes llenas de fotos de toreros o en la tradicional "Casa Paco/Manuel/María". Sin embargo, la economía colaborativa vuelva a hacer de las suyas y ofrece un plan alternativo a aquellos turistas que prefieran dejar atrás los planes tradicionales de "guiris" para cenar en casa de gente local.

Eatwith es la plataforma que, desde 2013, ofrece este tipo de experiencias culinarias en más de 130 países. El plan es sencillo pero revolucionario a la vez: cocina gourmet en el hogar de un particular. "Desde una cena en una elegante casa de París, pasando por un tour culinario por las calles de Londres hasta una clase de cocina en Tokio". Todo está permitido en Eatwith, el Airbnb gastronómico.

Dos chinos y una madrileña cenando paella

Siendo yo más bien de comer que de cocinar, acudí al lugar y a la hora indicados en Eatwith. Mercado de los Mostenses, a las 19:00. Puntual como un reloj apareció la anfitriona, Anna, para dar la bienvenida a sus tres comensales: Yannie y Dave (pareja proveniente de Hong Kong) y una servidora.

Tras las presentaciones, "en España se saluda con dos besos", entramos los cuatro en el mercado en busca de los mejores ingredientes para nuestra paella. Gambones, anillas de calamar, mejillones, verdura fresca, pan y algo de fruta para la sangría fueron llenando las bolsas que Dave iba sosteniendo amablemente.

Mientras Yannie y Dave se asombraban por la empanada y el jamón y aprendían la diferencia entre un queso curado y uno semicurado, yo recordaba a aquella niña con gafas que iba a la compra de la mano de sus padres. Sueños aparte, terminamos la compra y nos pusimos en camino a nuestro taller de cocina. Situada cerca del Templo de Debod, la casa de Anna era pequeña pero acogedora. Sobre la barra de la cocina americana, tres delantales con la inscripción de VizEat (antiguo nombre de la compañía) nos convertían en la envidia de MasterChef.

Gracias al fluido inglés de la pareja china pude saber que Yannie es amante de la cocina y, bueno, digamos que Dave prefiere comer. Ella, organizadora de eventos; él, ingeniero de telecomunicaciones. Ambos estaban viviendo dos primeras veces: Madrid y Eatwith. "Cuando viajo me gusta tener contacto con gente local", decía Yannie mientras controlaba que el arroz no se quemase. Dave era más cauto con las palabras y muy fan del tomate, por lo que incluir gazpacho en el menú fue todo un acierto.

Al igual que esta pareja hongkonesa, cientos de personas ya han pasado por casa de Anna y su marido Nacho durante los tres años que llevan en la plataforma. "Principalmente vienen turistas. Suelen ser parejas o grupos de amigos que buscan algo más cercano que un restaurante". Anna es ingeniera y Nacho trabaja en recursos humanos. Eatwith no es su modo de vida, lo consideran un hobby. "Estuvimos viviendo en Londres una temporada y echábamos de menos el contacto con extranjeros".

Cenando con ayuda de las nuevas tecnologías

Spotify acompañaba de fondo la conversación sobre Hong Kong, Madrid y Barcelona (lugar de nacimiento de los anfitriones). La música ocultaba el sonido del timbre, ya estaba la compra que Anna había encargado hace dos horas en Amazon Prime. Mientras Nacho la colocaba en la nevera, Yannie aprovechaba para hacer fotos a la comida y poder presumir ante sus followers en Instagram."It’s selfie time!", gritaba mientras observaba la paella a través de su Iphone 10 y la ayuda de Foodie, la popular aplicación en China para fotos de comida.

Parece que la comida española enamoró a los comensales, quizás intenten prepararla en alguna reunión familiar. La noche ya había caído, teníamos que dejar a los anfitriones recoger todo lo que habíamos usado para cocinar. Como diría Chicote, era hora de "recoger nuestros cuchillos" e irnos a casa.

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