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La cerveza artesana no se agota: más fábricas y más litros

El número de microcervecerías sigue aumentando en España. Firmas como La Sagra, La Cibeles o La Virgen triunfan. 

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Algunas de las marcas más conocidas

El boom de la cerveza artesana no se agota. La fiebre por esta bebida sigue cogiendo fuerza en España año tras año y los pequeños productores se han lanzado a la conquista de ese cliente cervecero que busca un producto más natural, casi de autor.

En 2017, se produjeron en nuestro país 170.000 hectolitros de cerveza artesana, un 36% más que en 2016, año en el que ya había crecido un 47%. En valor, la producción alcanzó en 2017 los 47 millones de euros, lo que supuso un incremento del 31% respecto al año anterior, según el Observatorio Sectorial DBK de informa.

A corto y medio plazo, los expertos prevén que se mantenga la tendencia de crecimiento, estimándose un incremento cercano al 30% en el volumen de producción en 2018.

Mientras tanto, el número de microcervecerías sigue aumentando a lo largo de nuestras fronteras. Con fecha del pasado mes de abril, se registraron 511 empresas en España, 34 más que en abril de 2017.

Y no todas son desconocidas. Muchas compañías de cerveza artesanal han logrado ganarse un hueco en los bares y en los lineales de los supermercados españoles, lo que les genera grandes beneficios. La Sagra, La Virgen o La Cibeles son algunas de las más populares entre los consumidores.

Las marcas abren las puertas de sus fábricas

La Sagra se fabrica en Numancia de la Sagra (Toledo). Fundada por Carlos García en el año 2011, elaboran más de una veintena de tipos de cerveza diferentes entre las que está la enseña Burro de Sancho. Presumen de ofrecer una cerveza 100% artesanal, elaborada de forma natural, sin químicos ni aditivos, a diferencia de las cervezas industriales, y utilizando materias primas de Castilla-La Mancha. El logotipo de esta cerveza también rinde homenaje a la región donde se fabrica, ya que está formado por un sol, las aspas de un molino y una bacía, aquel recipiente que empleaban antiguamente los barberos para el jabón, y que Don Quijote utilizaba como casco. "Nuestra cerveza es el corazón de la revolución imparable de la cerveza artesanal", aseguran en su web.

La compañía ofrece al público visitas a su fábrica, dónde les explican por 6 euros el proceso de elaboración; desde la selección de maltas, maceración, filtración, cocción, tanques de fermentación, hasta la línea de embotellado y etiquetado. Posteriormente, realizan una cata de sus cervezas. Dentro de la misma fábrica tienen un bar donde suele haber actuaciones de música en directo.

El concepto es muy similar al de La Virgen en Madrid. Esta cerveza artesana fundada por Jaime Riesgo también nació en el año 2011 y también realiza visitas a su fábrica de Las Rozas, donde tienen un bar. El agua de Madrid es la base de la producción de esta firma compuesta por seis tipos de cerveza diferentes más diez especiales. Además de en los bares en los que se ofrece La Virgen, la compañía tiene locales propios en la capital que gestionan ellos mismos. También, aseguran que ni filtran ni pasteurizan la cerveza, respetando los tiempos de fermentación y reposo.

Otra cerveza madrileña que está cosechando una gran acogida es La Cibeles. Fabricada en Leganés, también abre al público las puertas de sus instalaciones y desarrolla diferentes actividades dentro del mundo de la cerveza, como cursos de elaboración. Su creador, David Castro, dejó atrás su profesión de informático para dedicarse a hacer cerveza. Ya tiene 12 variedades y el agua de Madrid también está detrás de su popularidad.

Más negocios a su alrededor

El éxito de esta bebida no sólo está en el producto, también han surgido a su alrededor diferentes modelos de negocio y hasta una forma de culto. Por ejemplo, además de vender su cerveza, la empresa Cerveza Artesana comercializa maquinaria para pequeñas fábricas de cerveza y brewpubs (bares con tiradores de cerveza artesana propia) y ha creado el Instituto de la Cerveza Artesana (I.C.A.), que es una escuela de formación para quienes quieran profesionalizar esta actividad. "Empiezan cocinando cerveza en casa, o con los típicos kits, pero quieren más", relata a Libre Mercado Daniel Fermun, uno de sus responsables.

"Hasta que llegamos nosotros en 2010, no había nada en el mundo de la cerveza artesana en España porque hacía 100 años que las marcas industriales habían comprado todas las microcervecerías, homogeneizando así el paladar del consumidor", señala Fermun. En 8 horas más el mes necesario de fermentación sus máquinas tienen lista la cerveza. Según cuenta, es muy habitual que sus clientes las utilicen para el autoempleo.

Fermun es consciente de que el sabor de la cerveza artesana puede resultar extraño al principio. "Pero es como si llevas toda la vida tomado Trinaranjus, y de repente te dan un zumo de naranja natural. Es más amargo, tiene menos azúcar, tiene grumos… pero te acostumbras porque es mejor", asegura.

El experto cuenta que llegar a un bar es la principal dificultad de la cerveza artesana, seguido de las tiendas. "La mayoría de las marcas vive de las ferias. A otros les va muy bien porque además de la cerveza venden quesos, embutidos o pan. Todo artesano", cuenta. La rápida caducidad del producto también es otro hándicap de la cerveza artesana respecto a la industrial. "No le puede dar es sol, tiene que estar siempre en vertical… La cerveza artesana es como hacer pan en un Obrador, tiene que ser consumida rápido, a diferencia de las industriales", asegura.

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