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La nueva ministra de Energía apunta a la nuclear y las minas: "El carbón se acabó"

Teresa Ribera, muy crítica con el "despilfarro" de las ayudas a las energías fósiles. También pide acelerar la transición hacia las renovables.

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Teresa Ribera, muy crítica con el "despilfarro" de las ayudas a las energías fósiles. También pide acelerar la transición hacia las renovables.
Teresa Ribera y Cristina Narbona, el pasado mes de septiembre, durante una reunión en la sede del PSOE. | Flickr PSOE

Teresa Ribera será la nueva ministra de Energía y Medio Ambiente. No será la primera vez que forma parte de un Gobierno socialista (fue secretaria de Estado de Medio Ambiente y Cambio Climático entre 2008 y 2011) pero para buena parte de la opinión pública sí será una cara nueva y relativamente desconocida.

Ribera llega en un momento delicado, con numerosas tareas pendientes y un sector inquieto: nucleares, renovables, carbón, cumplimiento de los objetivos de reducción de emisiones, impuesto al sol, nueva ley de transición energética… Un listado muy largo y complicado de manejar, más aún en la actual situación de minoría parlamentaria, con sólo 84 diputados.

Energía es una cartera complicada. Hay muchos intereses y normalmente cada uno tira en una dirección. El PSOE tiene que cuadrar su apuesta por la energía verde con el cierre de las centrales de carbón (en comarcas muy ligadas al partido desde hace décadas, es fácil recordar los encuentros anuales de José Luis Rodríguez Zapatero en Rodiezmo); el fin de las nucleares con la subida de la factura eléctrica (un tema radioactivo, éste sí, en términos de opinión pública); las subvenciones a las renovables con el control del gasto. De hecho, no hay más que ver el lío con el nombre, algo que puede parecer anecdótico pero que también es un recordatorio de que, en este tema, lo sustancial y lo propagandístico van muchas veces de la mano. Este martes todavía no estaba claro cómo se denominará la cartera, aunque sí que incluirá entre sus competencias los temas relacionados con energía, medio ambiente y cambio climático. Se habla de "Transición Ecológica" o bien "Transición Energética y Medio Ambiente".

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¿Transición hacia qué? Pues esa será la tarea de Ribera. Dar una respuesta a la pregunta. Como siempre, hasta que no llegue a su despacho y comience a trabajar no se sabrá cuáles son en concreto sus planes. Para el que quiera hacerse una idea, la ministra tiene una activa cuenta en Twitter (centrada casi en exclusiva en temas energéticos y medioambientales) y un buen puñado de artículos publicados en los últimos meses. En Libre Mercado hemos recogido algunas de sus frases más destacadas en la red social del pájaro azul desde comienzos de abril (dos meses, plena actualidad) y varios artículos en los que desgranaba su visión de la energía, el medioambiente y la lucha contra el cambio climático. También las propuestas planteadas por el Consejo Asesor para la Transición Ecológica de la Economía (CAPTE), el órgano que asesoraba a Pedro Sánchez en estos temas y que dirigía Ribera (en la imagen de la derecha, resumen de las medidas planteadas al PSOE el pasado 20 de marzo para "una estrategia de transición energética"; click para ampliar). Ahora tiene todo el poder en sus manos para hacer realidad sus propuestas.

- Ley de transición energética: lleva un año y medio en un cajón, esperando quizás un imposible, poner de acuerdo a todos en un sector en el que los intereses son demasiado dispares. La nueva ministra ha presionado a su antecesor en numerosas ocasiones al respecto. Ahora habrá que ver si es capaz de sacar adelante el proyecto

- Renovables: el calentamiento global y su solución a través de las energías renovables son dos de las obsesiones de Ribera (y su perfil muy definido en este tema, una de las razones por las que ha llegado al cargo). Hace unos días también opinaba al respecto y criticaba que las renovables no fueran una prioridad del Gobierno del PP.

Durante los ocho años de Zapatero en La Moncloa, Ribera estuvo en diversos altos cargos relacionados con el Medio Ambiente (aunque no directamente con la energía). De aquella etapa se salió con una burbuja de subvenciones a las renovables que disparó el déficit de tarifa y la factura de la luz. También con el Estado español en los tribunales por incumplir (esa es la acusación) los acuerdos firmados en su día sobre primas y subvenciones. Ahora la nueva ministra tendrá que lidiar con este tema y no será fácil: ¿Volveremos a la lluvia de subvenciones de 2004-2009? ¿Se dará la razón a los afectados que buscan reparación en los tribunales? ¿Cuánto costaría esto al erario público? ¿En qué piensa la ministra cuando habla de que las renovables sea una "prioridad"? ¿Terminará con el llamado "impuesto al sol", a pesar de las advertencias de la industria sobre el encarecimiento de la factura eléctrica?

En la "Estrategia de transición energética" planteada por Capte para el PSOE se habla de "lograr una participación del 40% de las energías renovables sobre el consumo final en 2030 desde el 17% actual". Y los autores del documento aseguran que no supondrá un encarecimiento de la factura de la luz, algo que muchos expertos ponen en duda. Eso sí, las palabras ayudas o subvenciones no aparecen en todo el documento, aunque el punto 4.6 sí pide de "aplicar instrumentos económicos para orientar la demanda y la inversión": ¿Qué quiere decir esto? Pues en principio no hay subvenciones, aunque sí "una reforma fiscal de la energía que permita desincentivar las fuentes energéticas no deseadas mediante señales de precio", "políticas específicas para apoyar las actividades de investigación y desarrollo", "incentivos económicos para estimular el ahorro y la eficiencia energética" o "incentivos fiscales a la inversión verde".

"El cierre del carbón y la nuclear en España supondría un coste adicional muy pequeño para el consumidor eléctrico, si bien la mayor penetración de las renovables aportaría indudables beneficios externos tanto de carácter medioambiental (reducción de las emisiones) como de carácter económico (generación de empleo, cambio en el modelo productivo, creación de tejido empresarial, reducción de la dependencia energética, mejora de la balanza de pagos, etc.)", asegura el documento del organismo dirigido hasta ahora por Ribera.

- Nuclear: Ribera no cree que la nuclear sea una ayuda en la lucha contra el cambio climático o las emisiones contaminantes. En esto la nueva ministra está con los grupos ecologistas (y en contra de muchos expertos que creen que no hay energía más segura y sostenible). En el informe de Capte se asegura que es posible cerrar las centrales en el medio plazo sin poner en riesgo el suministro y sin disparar los costes. Es más, culpan del déficit tarifario a la "sobre-retribución" que ha recibido "el parque histórico de generación (nucleares e hidroeléctricas)". Por eso, propone "el cierre ordenado de las centrales nucleares a medida que vayan cumpliendo los 40 años de vida".

En este sentido, el documento de Capte asegura que, si se regula el sector de acuerdo a los términos que ellos mismos plantean (incrementar los costes por emisiones y subir las exigencias a las centrales nucleares), todas las cuentas cuadran. También es cierto que es más fácil escribir todo esto como asesor que aplicarlo como ministro:

La transición energética en el sector eléctrico en España [que implicaría el cierre de todas las centrales de carbón para 2025 y el de las nucleares al llegar al término de su vida útil] se podría llevar a cabo con un incremento mínimo -incluso con ahorros- en el coste del suministro eléctrico (...) Añadir al balance los beneficios externos positivos derivados de la mayor penetración de renovables decantaría el análisis a favor del cierre de nucleares y carbón. La hipotética extensión de la vida útil de las centrales nucleares más allá de la que establece su actual licencia de operación, conllevaría unos elevados costes de inversión en mejoras de seguridad y mantenimiento (costes de difícil estimación, pero que podrían situarse en el entorno de los 2.000-3.000 M€ para el conjunto del parque nuclear en España). Éstos elevarían de forma considerable el coste medio de la energía con origen nuclear a un rango comparable al de sustituir esa misma potencia por potencia renovable que aportara una energía equivalente.

- Carbón: un tema menor en importancia comparado con otros, pero con mucha miga política. En teoría, está todo el pescado vendido: las minas que no sean capaces de subsistir sin ayudas públicas tienen que cerrar el 1 de enero de 2019 y las centrales, en 2020. Las pocas que superen esa fecha irán muriendo poco a poco. El Gobierno del PP había amagado con algún tipo de solución transitoria, que al menos alargase la agonía. Hablamos de un sector con poco peso en el mercado laboral (apenas quedas unos miles de trabajadores), pero muy sensible en términos de opinión pública en determinadas regiones.

El presidente de Asturias, el socialista Javier Fernández, ha solicitado en varias ocasiones en los últimos meses que se actúe con prudencia y se organice una transición suave. Por ejemplo, el 23 de marzo Fernández pedía expresamente a su partido que no considerase la propuesta de un grupo de expertos que aconsejaban acabar por completo con el carbón en España, con el cierre de todas las centrales, como muy tarde en 2025: "Está muy bien asesorarse, pero las decisiones políticas son autónomas. Espero y pido que la decisión política que se adopte en el partido sea no considerarlo en los términos en que está redactado [el informe]". Ese grupo de expertos es el que hasta ahora dirigía Ribera.

De hecho, la nueva ministra no parece muy convencida de las virtudes de realizar el proceso poco a poco. Viendo sus posiciones en Twitter, casi podría decirse que éste es el tema en el que más contundente se ha mostrado: hay que cerrar minas y centrales... y cuanto antes, mejor. Por ejemplo, hace justo un mes, el pasado 5 de mayo, tuiteaba lo siguiente en referencia a unas declaraciones del CEO de Allianz en las que éste declaraba que su grupo apoyaría activamente el cambio hacia una economía de bajas emisiones: "Que tenga que ser el sector seguros quien deje claro que el carbón se acabó.... Ay!!".

No es el único comentario al respecto, ni el más contundente. Recordamos, sólo incluimos mensajes directos de los últimos dos meses y hay unos cuantos sobre el tema. El que visite el perfil verá que también hay numerosos retuits de informes u opiniones muy críticos con la política de alargar la vida de minas o centrales térmicas, sobre las vidas que se salvan cerrando una central de carbón o sobre informes acerca de la contaminación que produce esta fuente de energía.

Ahora habrá que ver si, desde su nuevo puesto, suaviza el mensaje:

- Gas: un tema que no ha estado tan presente en la discusión pública, pero que podría empezar a estarlo. Las empresas de gas se han posicionado desde hace años como una especie de vía intermedia entre las renovables (demasiado caras) y las fósiles (demasiado contaminantes). Así, según esta versión, el gas sería una energía de respaldo del sistema que, aunque más contaminante que las renovables, también abarata algo la factura.

Pues bien, no para la nueva ministra. Ribera reconoce el papel del gas en esa transición hacia la energía renovable... pero un papel muy limitado. Los tuits de la nueva responsable del sector son muy claros. Incluso, en uno de ellos, critica el anuncio por parte de Renfe del primer tren del mundo de pasajeros impulsado por gas natural (sustituía las locomotoras de diésel por unas nuevas; una noticia que la industria vendió como un éxito en términos de reducción de emisiones, pero que desde ciertos sectores se criticó por no ir al objetivo final que ellos buscaban: la electrificación de todas las vías):

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