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Carmena también declara la guerra a los nuevos patinetes eléctricos en los que participa Uber

Se trata de un nuevo sistema de movilidad similar al de BiciMad o Car2go.

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Carmena también declara la guerra a los nuevos patinetes eléctricos en los que participa Uber
El servicio de patinetes eléctricos compartidos desembarca en Madrid | Lime

Las soluciones de movilidad eléctrica parecen ser la respuesta al problema de la aglomeración de automóviles en el centro de las ciudades. Cada vez es más frecuente ver bicicletas eléctricas, hoverboards y otro tipo de vehículos que funcionan con baterías de litio, principalmente. Una de estas modalidades acaba de desembarcar en Madrid. Se trata de los patinetes eléctricos Lime de uso compartido, una empresa apoyada por Uber y Google, entre otros inversores, pero que podría enfrentarse a las restricciones del Ayuntamiento de Manuela Carmena a partir de septiembre.

¿Cómo funciona Lime?

Es parecido al sistema empleado por BiciMad o Car2go, pero con algunas diferencias. En primer lugar, para utilizar estos vehículos hay que descargarse una aplicación en el móvil, en ella aparecerá un mapa en el que se muestra dónde hay patinetes disponibles y su nivel de batería. Una vez que se encuentre el patinete, se desbloquea mediante un código QR con el teléfono. A la hora de aparcar, a diferencia de BiciMad, se podrá dejar en cualquier zona del centro de la ciudad, no tienen un punto fijo.

El servicio está disponible de 5 de la mañana a 21:00 de la noche. En el período de fuera de servicio, un grupo de operarios contratados por Uber se encargan de recoger los patinetes, revisarlos y recargarlos para que estén con el 100% de batería al día siguiente. En cuanto al precio, desbloquearlo cuesta 1 euro y cada minuto de funcionamiento 0,15 céntimos. Usarlo durante una hora costaría 10 euros y nos permitiría recorrer hasta 30 kilómetros.

Lime nació con una inversión de 335 millones de dólares y quiere convertirse en una alternativa real de movilidad urbana. Por el momento, están presentes en 70 ciudades del mundo con las mismas tarifas. Además, la compañía está generando multitud de puestos de trabajo, ya que necesita de los lime juicers, que son los encargados de recoger los patinetes a partir de las 21:00, revisarlos y ponerlos a cargar para después devolverlos y repartirlos por diferentes puntos de la ciudad. Estos trabajadores deben estar dados de alta como autónomos y facturarían entre 500 y 1.000 euros semanales.

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Las quejas de Carmena

El Ayuntamiento de Madrid dice estar molesto con Uber porque la empresa representa un "desafío constante". Esta vez, el motivo de las quejas es que Lime ha desembarcado en la capital antes de la aprobación de una normativa de movilidad que podría entrar en vigor este próximo otoño. Hasta ahora, este tipo de patinetes podían circular por las aceras y las zonas reservadas para peatones, siempre que fueran a la misma velocidad que los viandantes, ya que su velocidad máxima oscila entre 24 y 30 kilómetros por hora. Sin embargo, desde el Consistorio quieren aplicar límites para que este tipo de patinetes tengan que ir por la calzada, los carriles bici y las zonas limitadas a 30.

Además, desde el Ayuntamiento se plantean exigir que los conductores lleven casco, algo que no es obligatorio si se conduce una bicicleta eléctrica de BiciMad. De hecho, el Consistorio podría requerir licencias para conducir este tipo de vehículos y otros requisitos que limiten su velocidad.

La falta de regulación ha posibilitado que Lime desembarque en la capital sin necesidad de solicitar ningún tipo de licencia -algo que el Ayuntamiento quiere cambiar-. Además, la normativa futura podría hacer que este tipo de vehículos solo pudiera conducirse por ciclo-calles, carriles bici protegidos y pistas bici, prohibiendo su uso por aceras y calzadas, algo que tiene poco sentido, ya que este tipo de vehículos ayuda a reducir la contaminación y el tráfico.

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