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Barcelona, vista por los turistas: "Esto va camino de Caracas"

Turistas argentinos y venezolanos comparan el ambiente nacionalista con la violencia e inseguridad de sus ciudades.

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Independentistas en Barcelona | EFE

"Ada Colau tiene la ciudad destrozada, es una caos y está totalmente degradada y deteriorada", asegura la psicóloga mexicana de origen judío, Yael Borkow. "La gestión nefasta de la alcaldesa podemita se ha cargado Barcelona. El ambiente es de peligrosidad e irrespirable. Los turistas que vienen de países de Latinoamérica, con alto índice de criminalidad y delincuencia, no pueden creer que una capital española se haya convertido en territorio comanche. Un lugar inhabitable", critica.

Turistas venezolanos, al pasear por el barrio del Raval y observar los robos a visitantes británicos y alemanes o el consumo de heroína en portales de calles adyacentes al paseo de las Ramblas, han llegado a concluir, sin dubitar, que "Barcelona va camino de Caracas", declara la psicóloga, quien atiende y asesora a extranjeros que llegan a la Ciudad Condal para solucionar trámites de pasaporte o burocráticos.

Su experiencia profesional le ha permitido recabar la percepción de numerosos extranjeros sobre el ambiente que se respira en Barcelona, tal y como relata en un post bajo el título Barcelona en el espejo. Un turista nacido en Caracas, junto a su familia, describe, por ejemplo, cómo la Barcelona que le vendieron "no es la que ha visto". "Es una capital oscura, como la ciudad de Batman, en Gotham, las almas negras salen por la noche a delinquir, te asaltan y atemorizan. Barcelona está igual, hemos pasado miedo", confiesan estos visitantes.

Asimismo, un grupo de 18 turistas que alquiló un microbús y en el que iba como guía Yael, al pasar por el paseo Juan de Borbón, le comentaron: "Hija, cómo se nota que el gobierno de Barcelona es de Podemos. La ciudad está horrible. Sales y no se puede caminar, y ninguno de estos paga nada [refiriéndose a los manteros]. Parece que no aprenden de lo que pasa en otros lados". La asesora de los visitantes refleja cómo los turistas venezolanos no dejaban de vigilar sus bolsos y las pertenencias sobre las piernas sin quitar ojo.

La atmósfera está tan envilecida que turistas mexicanos han llegado a decirle que "sienten el mismo miedo que cuando pasean por Ciudad de México". Al parecer, el club de manteros con sindicato propio, amparado y protegido por Colau, ha tomado las calles haciendo de ellas "su ciudad y su ley". Este mismo grupo tuvo problemas para poder andar por las callejuelas del distrito centro. "No se podía pasar con las decenas de manteros agolpados por las esquinas", transmite Borkow.

Inseguridad y decepción

"Qué ciudad más fea. ¿Para esto hemos cruzado el charco?", se preguntan otros turistas procedentes de Argentina. La psicóloga describe que quienes vienen del país del peronismo, automáticamente, sienten que Barcelona se parece más a sus ciudades de origen que a Europa.

Borkow explica también la experiencia de una mujer mexicana que se vio amedrentada e insultada por una dependienta en un comercio y así lo narraba en primera persona: "Ayer, en una tienda de gafas, la dependienta me quitó las que estaba mirando, porque según dijo eran muy caras. Le contesté que yo podía, si quería, pagar esas gafas y toda la tienda de ser preciso. Me echó, y se llevó una mentada de madre, por supuesto. El ambiente en la ciudad es áspero, incómodo. Cuando íbamos hacia el tren, nos ofrecieron vendernos cocaína en mitad de Las Ramblas".

Aunque lo peor para esta señora que venía a pasar sus vacaciones le sucedió al llegar al hotel. Sacó una bandera española y se hizo una foto cerca de recepción. Cuál no sería su asombro cuando el recepcionista le dijo que "se la guardara y mejor no hiciera eso". Ella le contestó: ¿Por qué si estamos en España? Y el empleado del hotel le respondió: "Señora, yo soy valenciano, destinado aquí, y sólo espero que me devuelvan pronto a Valencia,para poder ver esto de lejos; es absurdo y no se lo puedo explicar".

A esto su suma un contexto separatista que nada ayuda. Si hay una visión conjunta sobre la situación de tensión y agitación social causada por los independentistas, es la de la más absoluta incomprensión por parte de los turistas. Además, de tener que ver Tourist go home en carteles de balcón en balcón, algunos turistas piensan que la gente en Barcelona está "amargada".

Así, la asesora también describe el desapacible viaje de un hombre de negocios mexicano al que aconsejó lugares de Barcelona para visitar y su respuesta: "La gente aquí no es nada amable. Parecen estar como de mal humor todo el tiempo. Con lo bien que se vive aquí [...] Ayer caminé por toda la ciudad. Fui a la Pedrera, y al parque ese, de Gaudí, comí donde me recomendaste, buenísimo. Luego, fui al museo Picasso. Me di cuenta de que está todo muy sucio y las calles huelen mal. Moverse por la parte vieja da incluso un poco de miedo, hay gente tirada en algunas calles y muchos con muy mala pinta", concluye.

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