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"Hay mucha tela que cortar": Trump exige a sus ministros que reduzcan el gasto un 5%

Donald Trump sigue con un nuevo objetivo en mente: reducir el déficit público heredado de Barack Obama.

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Donald Trump, presidente de EEUU | EFE

Mientras la Cámara de Representantes y el Senado se preparan para acoger a los nuevos parlamentarios elegidos en los comicios legislativos del pasado día 6 de noviembre, el gobierno de Donald Trump sigue funcionando con un nuevo objetivo en mente: reducir el déficit público heredado de Barack Obama.

Bajo el anterior presidente demócrata, la deuda pública del país del Tío Sam aumentó en 9 billones de dólares. Durante sus ocho años de mandato, Barack Obama registró un descuadre fiscal medio equivalente al 5,8% del PIB. El desfase entre ingresos y gastos fue de 459.000 millones de dólares en el último año de gobierno de George W. Bush, pero ascendió a 1,4 billones de dólares en el primer ejercicio de la Administración Obama.

La situación llegó a ser tan crítica que las elecciones legislativas de 2010 auparon a numerosos legisladores republicanos que, siguiendo la doctrina liberal del Tea Party, frenaron los planes de gasto de la Casa Blanca y congelaron el gasto público durante más de cuatro años. Esto ayudó a que el año 2015 cerrase con un déficit de 438.000 millones de dólares, por debajo de los niveles registrados en el último curso de George W. Bush.

Pero la tentación del gasto volvió a quedar patente en 2016. Con las elecciones presidenciales a la vista, el gobierno del presidente demócrata disparó de nuevo el gasto, hasta cerrar el año con un déficit de 585.000 millones de dólares. Esa es la herencia fiscal con la que ha lidiado el nuevo gobierno del republicano Donald Trump.

El primer curso del nuevo Ejecutivo se saldó con un comportamiento decepcionante. Trump cerró el año 2017 con un déficit de 666.000 millones de dólares y planteó para 2019 un nuevo repunte hasta los 779.000 millones de dólares. Larry Kudlow y Kevin Hassett, los cerebros económicos de la Casa Blanca, han defendido el aumento del déficit apelando a la necesidad de bajar impuestos y aumentar determinadas partidas de gasto. Sin embargo, ambos han avanzado en distintas comparecencias públicas que el presidente Trump va a tomarse más en serio la reducción del déficit a partir del curso 2019.

De momento, Trump ha convocado a los medios en el Despacho Oval y les ha hecho saber que ya ha exigido a sus ministros un recorte presupuestario equivalente al 5% de los recursos que manejan sus distintos departamentos de gobierno. "Hay mucha tela que cortar, mucha grasa por adelgazar", anunció Kellyanne Conway, una de las portavoces de referencia del Ejecutivo norteamericano.

"Desde luego que vamos a bajar el gasto. Desde luego. Y no va a ser tan difícil como algunos dicen", señaló Trump en su encuentro con la prensa. El ejemplo a seguir, una vez más, es la vecina Canadá, que ya inspiró la agenda desregulatoria del actual presidente y ahora parece ser el espejo en el que se mira Trump a la hora de atajar el problema del déficit.

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