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El SIMA, abarrotado: la 'fiebre ladrillil' se dispara, pero los precios frustran a muchos clientes

Entusiasmo y frustración se mezclan entre los centenares de visitantes del Salón Inmobiliario de Otoño 2018 en IFEMA. 

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SIMA OTOÑO 2018 en IFEMA, Madrid | SIMA

El aparcamiento de la Feria y Exposiciones de Madrid en IFEMA se encuentra repleto. Parejas, familias, jóvenes en grupo, todos se dirigen a uno de los nueve pabellones del recinto, van al SIMA OTOÑO, el mayor salón inmobiliario de España que se celebra hasta este domingo, con una suculenta oferta de 25.000 viviendas de todo el territorio nacional.

Los posibles compradores se agolpan a la entrada. Centenares de personas hacen cola en los más de 100 expositores que exhiben sus productos inmobiliarios o, mejor dicho, lo que les va quedando. Se respira entusiasmo en el ambiente. Los propios comerciales apenas dan abasto. A Graciela, de la promotora de Top Gestión, los pisos se los quitan de las manos: "No paramos de vender, sobre todo en la zona de las Rozas, Valdebebas, casi no nos queda nada y eso que los clientes están comprando sobre plano", revela la directora de comunicación de la inmobiliaria madrileña. "Hemos tenido que abrirnos a todo el país. Nos preguntan por el centro de la capital, pero es imposible, no hay nada, todo está en la periferia de Madrid, y aún así tampoco queda nada", aclara.

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Graciela, directora de Comunicación de la promotora inmobiliara Top Gestion. SIMA OTOÑO.

El bullicio y trajín del SIMA refleja cómo la fiebre por el ladrillo es está todavía muy presente en la mentalidad de los españoles a pesar de la crisis. Y, en vista del éxito inicial de la Feria Inmobiliaria, invertir en vivienda no pasa de moda y es una tradición consolidada y transmitida de padres a hijos, tal y cómo cuenta Sonia Ruíz a Libre Mercado. La visitante va acompañada de su hijo Pablo. Le aconseja "que se meta en una hipoteca" y, con una sonrisa de oreja a oreja recuerda cómo a ella "la compraventa de casas le ha generado muchos beneficios". Aunque Sonia agrega un matiz interesante: "En las décadas de los 70 y 80 no había que pagar tantos impuestos como ahora. Podías permitirte ahorrar y ascender, ahora es muy complicado con estos gobernantes", afirma mirando con cierta pena a su hijo.

Pero la fiesta continúa y a lo lejos un cartel de enormes dimensiones titula: "Hipoteca Mari Carmen". Uno de sus representantes nos comenta que se llama así porque hicieron un estudio sobre los nombres de clientes que más solicitaban una hipoteca en Abanca. Parece ser que quienes más pedían préstamos tenían por nombre "Mari" y "Carmen", de ahí la ingeniosa combinación de esta entidad bancaria. Martínez, uno de los comerciales de Abanca, asegura que no paran de atender a clientes. "Estamos muy contentos porque hay muchísimo interés, sobre todo de gente joven que quiere comprar su primera vivienda. Hace unos años, sólo preguntaban por embargos o pisos de banco, ahora no. De primeras quieren ver qué tenemos para estrenar, es muy buen síntoma".

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Martínez, comercial inmobiliario de Abanca en SIMA OTOÑO ( A la derecha)

No muy lejos de Abanca, otro de los expositores registra colas. ¿Buscas casa en la playa?, reza el eslogan del stand de la inmobiliaria MASA. Nieves, la directora comercial, se muestra muy optimista con la respuesta que están obteniendo en el salón y describe su sorpresa. "La verdad es que no esperábamos tanto público. Saben que los precios están subiendo y no quieren esperar, se nota que hay prisa por adquirir un inmueble antes de que sea demasiado tarde para el bolsillo".

Entusiasmo y… Frustración

Pero, a pesar de los pesares, muchos visitantes parecen agobiados. Rodolfo, de 43 años, pasea con sus padres y nos dice que tira la toalla. La familia ha estado horas dando vueltas: "Ha sido un fracaso total, Imposible, mi tope estaba en 300.000 euros y estoy viendo casas en Vallecas, en zonas malas, aunque de nueva construcción, a casi 300.000 euros y son lugares peligrosos. En barrios más seguros, está ya de 525.000 euros para arriba. Una locura, ha subido demasiado", se queja el madrileño.

Una pareja joven que pasa justo al lado oye a Rodolfo y se apunta a la conversación: "A nosotros nos está pasando lo mismo. Incluso fuera de la M30 de Madrid están ya a más de medio millón de euros. Arturo Soria, Vicálvaro o Alcobendas también está imposible, de 300.000 euros para arriba con tres habitaciones. A nosotros esa hipoteca no nos la dan por muy bajo que estén los intereses y pongan facilidades", lamenta él.

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Nieves, comercial de la promotora de MASA en SIMA OTOÑO

La frustración se percibe cuando los clientes salen de los expositores con las manos vacías. Un matrimonio que visita la feria por primera vez no desiste, están seguros de que se irán de allí con algo comprado, "aunque sea a 30 kilómetros de Madrid". Si bien hay que reconocer que Valdemoro o Villabalba tienen precios más asequibles, la media ronda los 200.000 euros y a algunos eso de coger el coche parece no importarles tanto. "No tenemos nada en el extrarradio, es todo sobre plano, se entregarán el año que viene", comunica uno de los comerciales de ObraNueva.com.

"El pisito de Torrevieja"

Y de obra nueva también encontramos pisos en las zonas costeras del litoral español. El Salón Inmobiliario propone lugares como Málaga, Marbella, Estepona, Granada, Valencia, Torrevieja, Alicante, Benicasim o Santa Pola.

"Están viniendo muchísimos jubilados que quieren abandonar Madrid y disfrutar de sus pensiones al lado de la playa. Como siempre se ha hecho en España, el pisito en la playa", cuenta la comercial de MASA. Nieves también hace un apunte: "Los inmuebles playeros han repuntado, pero no tanto, están asequibles como segunda vivienda. Los precios rondan en Marbella desde los 150.000 hasta los 600.000 euros, dependiendo del inmueble. En Santa Pola tenemos una nueva promoción desde 140.000 euros. Se está vendiendo muchísimo", confirma.

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Matrimonio consultando comprar una vivienda en el SIMA OTOÑO

Esperando su turno se encuentran Juan y Manuela. Este matrimonio espera poder adquirir su tercera casa en la playa para irse a vivir allí definitivamente y "huir de Madrid", tal y como asevera Juan, extrabajador del aeropuerto de Barajas. "¿Quién no quiere tener su pisito en la playa?", se pregunta.

Desde MASA afirman que el mercado del ladrillo de playa ha vuelto a reactivarse entre los españoles ya jubilados. "Antes estaban con la pensión ayudando a sus hijos con la crisis, pero ahora que ya hay trabajo, ya son más los españoles que vuelven a invertir en este tipo de producto vacacional frente a los inversores belgas, rusos o británicos. Es una gran noticia", concluye la comercial.

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