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Scott Hodge: "Los impuestos que aplica España a la propiedad o las herencias son punitivos"

El presidente de la Tax Foundation señala que la fiscalidad española castiga el ahorro y el emprendimiento.

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El presidente de la Tax Foundation, Scott Hodge | Diego Sánchez de la Cruz

La semana pasada, la Fundación para el Avance de la Libertad y la Unión de Contribuyentes presentaron el Índice Autonómico de Competitividad Fiscal, un estudio referido al marco tributario de las distintas comunidades españolas. El acto en el que se divulgaron las conclusiones de dicho informe contó con la presencia de Scott Hodge, presidente de la Tax Foundation de Estados Unidos, con el que Libre Mercado ha hablado para conocer su opinión del entorno fiscal de nuestro país.

- En su país existe una intensa competencia fiscal que lleva a familias y empresas a moverse de un territorio a otro. ¿Qué opina de la situación en España?

Es interesante ver los resultados del Índice Autonómico de Competitividad Fiscal. Comparando los datos de 2018 con los de 2017, resulta evidente que se han producido cambios de política tributaria que buscan mejorar el entorno impositivo en el que se mueven empresas y familias. Hay que verlo como algo positivo.

- ¿Qué debe hacer el Gobierno nacional al respecto? Hay quienes piden una armonización de políticas fiscales y también hay quienes prefieren el actual sistema.

El Gobierno nacional tiene que apostar por un mayor grado de autonomía fiscal. Eso implica más responsabilidad a la hora de recaudar y gastar. Las regiones tienen que competir de forma activa. Es bueno que lo hagan, porque eso motiva reformas que dan pie a sistemas tributarios más competitivos.

- ¿Qué aspectos le llaman la atención cuando repasa la fiscalidad española?

Desde el punto de vista de un observador extranjero que no conoce todos y cada uno de los detalles, sí quiero decir que me llama la atención el peso tan punitivo que tienen los impuestos sobre la propiedad o las herencias. No hay que olvidar que el patrimonio de muchas familias es poco líquido: activos inmobiliarios, negocios… Por tanto, son impuestos que resultan costosos y, además, desincentivan comportamientos positivos para la economía.

- ¿A qué se refiere con este último punto?

Pienso, por ejemplo, en el ahorro, que se ve castigado por esta vía. O, también, en el emprendimiento, que sale golpeado cuando hay impuestos que gravan la transferencia de una sociedad. Todo eso va contra los fundamentos de largo plazo que generan un crecimiento sostenido en el tiempo.

- A nivel nacional se están proponiendo distintas subidas de impuestos.

Se habla de un impuesto digital, de un gravamen sobre el patrimonio, de una tasa a la venta de diésel… Todo esto reduciría significativamente la competitividad fiscal de España. A este paso, vuestro país se acerca más a Francia y esa es la dirección equivocada. Hay que competir para seguir el paso de los mejores, no para replicar los peores sistemas tributarios del mundo. El reto tiene que ser hacer de España un país de alto atractivo fiscal.

- ¿En qué países europeos deberíamos fijarnos?

En Estados Unidos nos hacen muchas preguntas sobre Suecia. Sí, es cierto que recaudan mucho más dinero que otros países, de modo que podría parecer que tienen un sistema impositivo poco atractivo. Sin embargo, si analizamos las reglas de sus impuestos, vemos que tienden a ser neutrales, que favorecen las bases amplias, que no generan recargos sobre el patrimonio o las herencias, que el marco impositivo para las empresas es muy atractivo… Todo eso está bien hecho y merece la pena ser replicado, aunque quizá con tipos más bajos para que los recursos que pierde el sector privado sean menores.

- ¿Algún otro ejemplo?

Estonia lo ha hecho muy bien. Tarifa plana del 20% en el Impuesto sobre la Renta, exención en el Impuesto de Sociedades para el beneficio reinvertido… Pero hay otros ejemplos más cercanos en los que hay que fijarse, por ejemplo Holanda. Su Impuesto de Sociedades está muy bien diseñado, es extremadamente atractivo desde el punto de vista de la captación de nuevas inversiones. También el Impuesto sobre la Renta está bien planteado, con menores saltos de progresividad de los que vemos en España, Francia o Alemania. Además, en Holanda no hay recargos significativos sobre las herencias o la propiedad. Al final, el resultado es un sistema muy bueno que merece ser estudiado.

- Lleva una vida promoviendo reformas fiscales. ¿Qué ha aprendido?

La lección que saco, especialmente después de la gran reforma que hemos aprobado en Estados Unidos tras tres décadas de trabajo, es que el resto del mundo no va a hacerte ningún favor: tú tienes que cambiar tus reglas fiscales si quieres ser más atractivo. Todos los días, los demás gobiernos del mundo buscan atraer a las empresas y a los inversores que operan en tu país. Por tanto, si te quedas quieto y no haces nada, lo terminas pagando. Pierdes inversiones, pierdes capitales, pierdes empleo… Por eso, no hay que hablar de reformar los impuestos: hay que reformarlos.

Esto es como una empresa. Si te quedas quieto, la competencia se lleva a tus clientes. Pues aquí pasa igual. Con los países y las regiones, la clave es seguir mejorando tu marco fiscal porque de lo contrario perderás atractivo y otros se aprovecharán.

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