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Los tres comodines que blande el sector nuclear para evitar que el Gobierno cierre sus centrales

Las centrales nucleares están a la espera de que el Gobierno publique su Plan de Energía y Clima para decidir si renuevan o no sus licencias.

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Central de Vandellós (Tarragona) | Foro Nuclear

La incertidumbre reina en el sector de la energía nuclear. El Gobierno de Pedro Sánchez anunció el pasado noviembre su intención de no alargar la vida útil de ninguna de las centrales existentes en España más allá de los 40 años, de manera que se obligaría al cierre de todo el parque antes del horizonte de 2030. Sin embargo, la industria mantiene la esperanza de que, finalmente, no se ejecute dicha promesa.

El sector está ahora pendiente de lo que establezca el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, cuya publicación se prevé a finales de este mismo mes, ya que definirá las líneas maestras que proyecta el Gobierno para cumplir con las reducciones de CO2 estipuladas a nivel comunitario. Y es que, aunque los objetivos finales están más o menos claros, con un predominio de fuentes renovables a medio y largo plazo, la cuestión es cómo se llevará a cabo dicha transición y, por tanto, el papel que jugará la energía nuclear en la misma.

España se ha comprometido a reducir un 37% sus emisiones globales de CO2 de aquí a 2030 y el sector energético será uno de los grandes protagonistas para alcanzar dicho objetivo, ya que se calcula que tendrá que aplicar un recorte de emisiones del orden del 70% mediante el aumento de fuentes limpias. El problema es que su consecución de antoja muy difícil sin la participación de la nuclear en el mix energético. En concreto, tres son los comodines que blande el sector nuclear para evitar el cierre de sus centrales por parte del Gobierno.

1. Seguridad de suministro

La energía nuclear ha sido nuevamente en 2018 la fuente de generación eléctrica que mayor contribución ha realizado al sistema eléctrico español. Con tan solo el 7,09% del total de la potencia instalada, los siete reactores nucleares españoles han producido el 20,39% del total de la energía eléctrica. Es decir, más de una quinta parte de la electricidad consumida en España, constituyendo una base "firme y predecible" para la garantía del abastecimiento de electricidad, según ha detallado el presidente de Foro Nuclear, Ignacio Araluce, durante un almuerzo informativo celebrado el pasado jueves.

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La seguridad de suministro, que el consumidor tenga acceso a la electricidad en cualquier momento sin riesgo de apagones, es "fundamental", y eso es, precisamente, lo que garantizan las nucleares debido a su elevada eficiencia, al ser la mayor fuente de generación y la más constante. El funcionamiento de las renovables, por el contrario, depende en última instancia de las condiciones meteorológicas y, hoy por hoy, la energía que producen no se puede almacenar, de modo que no pueden asegurar el suministro.

Según datos de Red Eléctrica, las centrales nucleares han sido, una vez más, la fuente que más horas ha operado en 2018: 7.192 horas de las 8.760 que tiene el año, frente a las 1.800-2.000 horas de funcionamiento anual medio de las renovables. Esto representa, de media, el 82,1% del total de las horas del año, un porcentaje muy por encima de otras tecnologías, lo cual, en palabras Araluce, "refleja la disponibilidad, la fiabilidad y la estabilidad del parque nuclear, que funciona con altísima regularidad, posibilitando así una adecuada gestión y la garantía del funcionamiento del sistema eléctrico".

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2. Bajo coste

La segunda gran baza que posee el sector es su bajo coste, ya que entra a precio cero en el sistema de subasta para poder vender toda su producción, que es menos modulable que la de otras tecnologías. Así pues, la nuclear no presiona al alza el precio de la energía, cuyo umbral lo fija la última tecnología que entra en la subasta (mucho más cara).

Además, en los últimos trimestres el encarecimiento de la luz se ha debido, sobre todo, a la fuerte subida de precios que han registrado los derechos de emisión de CO2, cuya factura deben abonar las centrales térmicas y de ciclo combinado, y que, posteriormente, repercuten al consumidor, lo cual no sucede en el caso de la nuclear.

3. Libre de emisiones

Además, las nucleares generaron el 34,42% de la electricidad sin emisiones de CO2 el pasado año, tratándose nuevamente de la fuente que más ha contribuido a evitar emisiones. Es una tecnología libre de CO2 y, por tanto, clave para cumplir con los compromisos ambientales ratificados a nivel internacional. Solo en España, las centrales nucleares evitan la emisión anual de cerca de 40 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera.

Araluce ha explicado que de aquí a diez años sería necesario instalar en España "50 o 60 GW" de potencia de renovables para lograr los objetivos de reducción de emisiones, lo que supondría una inversión de entre 60.000 a 70.000 millones de euros en renovables hasta 2030. Habría que duplicar la instalación de renovables, pero si se prescinde de la nuclear se tendría que multiplicar por tres, teniendo que pasar de los 30 GW actuales a cerca de 90 en apenas diez años, con el consiguiente coste añadido, lo cual "se antoja muy complicado", según Araluce.

De ahí la confianza del sector en que, finalmente, no se abogue por el cierre total de las plantas, al menos durante este período de transición, ya que el coste sería muy sustancial, tanto en términos de eficiencia energética como de factura eléctrica. "Somos los mayores productores, somos fiables, estables, no emitimos CO2 y no presionamos el precio. Nadie podrá acusar a la energía nuclear de hacer que la factura de la luz sea más cara, porque entramos al mercado a precio cero", explica el presidente de Foro Nuclear.

"Las centrales nucleares son necesarias si queremos hacer la transición energética de una forma predecible, garantizando la seguridad de suministro y cumpliendo con los acuerdos ambientales internacionales ratificados", concluye. Sin embargo, la última palabra la tiene el Gobierno. Por el momento, las eléctricas están a la espera de lo que señale el esperado Plan de Energía y Clima para tomar una decisión sobre la renovación de las correspondientes licencias para seguir operando. Estas licencias se renuevan cada diez años y en 2024 concluye la última autorización vigente.

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