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Efecto Laffer: España bajó Sociedades del 30% al 25%, pero recaudó un 29% más

El tipo general del Impuesto de Sociedades bajó del 30% al 25% en virtud de la reforma fiscal anunciada en 2014.

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El tipo general del Impuesto de Sociedades bajó del 30% al 25% en virtud de la reforma fiscal anunciada en 2014.
El Impuesto de Sociedades ha sido modificado en numerosas ocasiones | Pixabay/CC/MIH83

Las empresas españolas no lo han tenido nada fácil desde que empezó la crisis. Miles de sociedades mercantiles se vieron obligadas a echar el cierre y muchas otras han enfrentado duros planes de ajuste que han permitido su supervivencia pero han supuesto importantes renuncias en términos de salarios, empleo y proyectos.

Tampoco se puede decir que el fisco se lo haya puesto fácil. Desde 2008, el Impuesto de Sociedades ha sido modificado más de doscientas veces. Cambios en los tipos, alteraciones en las deducciones, modificaciones del calendario de pagos… Un auténtico rompecabezas que, a menudo, se ha visto agravado por la introducción de estos cambios en pleno ejercicio fiscal.

Al menos, las empresas españolas recibieron un cierto alivio en 2015. Ese año, el entonces presidente del gobierno, Mariano Rajoy, aplicó una rebaja de impuestos con la que intentó compensar los fuertes aumentos de la presión fiscal adoptados en los años 2012 y 2013. En total, el Ejecutivo popular aplicó cuarenta subidas impositivas en sus dos primeros años de gestión, de modo que el recorte tributario de 2015 parecía más que justificado.

Así, el tipo general del Impuesto de Sociedades bajó del 30% al 25% en virtud de la reforma fiscal anunciada en 2014 y desarrollada a lo largo de 2015. Este descenso de la tributación empresarial fue criticado desde la izquierda política, que se mostró preocupada por la caída de ingresos que podía suponer dicha medida.

No obstante, los datos le han vuelto a dar la razón a Arthur B. Laffer, el influyente economista estadounidense que popularizó la idea de que una subida de impuestos no tiene por qué generar más ingresos, del mismo modo que una rebaja fiscal no tiene por qué traducirse en menos rentas para Hacienda. La clave, como explicó el asesor de Ronald Reagan o Margaret Thatcher, radica en permitir que empresas y particulares aumenten sus rentas, para así conseguir un aumento recaudatorio general con tipos fiscales más bajos.

En 2014, último año con Sociedades al 30%, la recaudación tributaria obtenida por el gravamen que retiene parte de los beneficios empresariales ascendió a 18.713 millones de euros. Este monto suponía un descenso frente a los 21.435 millones de 2012 o los 19.945 millones de 2013, de manera que el contexto de impuestos altos no solo no estaba animando el crecimiento sino que estaba coincidiendo con fuertes caídas recaudatorias.

A partir de 2015, con la rebaja de Sociedades al 25%, la evolución de los ingresos se invierte y empieza a ser positiva. En 2015 alcanza los 20.649 millones de euros, mientras que en 2016 sube a 21.678 millones y en 2017 llega a 23.143 millones. Para el año pasado, las cuentas de Hacienda hablan de una recaudación de 24.179 millones de euros.

Así las cosas, aunque la tarifa del impuesto se ha reducido un 17%, los ingresos obtenidos hoy son un 29% mayores que en 2014. Se aprecia, por tanto, llamado Efecto Laffer, puesto que una menor presión fiscal ha permitido una mayor generación de riqueza, resultando en una subida de la recaudación que contrasta con lo que ocurría cuando los impuestos empresariales eran aún mayores.

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