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Los salarios encadenan cinco años recuperándose y su aumento se aceleró en 2018

Cuando estalla la gran recesión, España vive una explosión de paro que solo empieza a revertirse entre 2012 y 2014.

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El salario medio en España se recupera | Alamy

En la segunda mitad del siglo XX, España experimenta un rápido crecimiento económico que pospone reformas estructurales como la del mercado de trabajo. En los años 90, la recesión fue combatida a golpe de devaluación, con cuatro revisiones a la baja que depreciaron la peseta como medida anti-crisis. La receta consolidó un marco laboral poco competitivo y excesivamente rígido.

Al entrar en la Eurozona, la posibilidad de ajustarse a una crisis por la vía de la devaluación se torna imposible, puesto que los asuntos monetarios dependen ahora del Banco Central Europeo, cuyo criterio obedece a intereses comunitarios en vez de atender al dictado de la política doméstica. Por eso, cuando estalla la gran recesión, España vive una explosión de paro que solo empieza a revertirse entre 2012 y 2014, cuando el gobierno de Mariano Rajoy flexibiliza el mercado de trabajo.

Dicha reforma sienta las bases de un esquema en el que los costes laborales se ajustan a la realidad de las empresas, lejos del sinsentido de los convenios colectivos dictados por sindicatos y patronal. Como muestra del absurdo que suponía el viejo modelo, basta con señalar que el coste salarial creció en 2008 y 2009 a tasas comprendidas entre el 3,6% y el 5,1%. La economía se desplomaba y el paro galopaba hasta superar el 25%, pero los sueldos crecían como si España estuviese disfrutando una generosa bonanza económica.

De media, en los tres años anteriores a la reforma laboral, el ritmo medio de aumento trimestral del coste salarial fue del 2,1%. En doce trimestres apenas se dieron dos períodos recesivos para los ingresos de los trabajadores (correspondientes al segundo semestre de 2010). De hecho, justo cuando Mariano Rajoy empieza a desarrollar la reforma laboral, los ingresos de los trabajadores seguían creciendo a niveles del 1,9%.

La reforma laboral de 2012 supone un punto de inflexión e introduce a España en el experimento de la devaluación interna. En el entorno de la moneda única, países como Alemania, Estonia o Irlanda habían apostado por contener el avance de los sueldos para evitar que la crisis destruyese un número significativo de puestos de trabajo. Ligando la retribución a la productividad y alejándose de escenarios marcados por la rigidez y el intervencionismo, estos países consiguen dejar atrás la Gran Recesión con indicadores de empleo francamente positivos.

En España, la devaluación interna hace que la tasa trimestral de evolución del coste salarial por hora trabajada se reduzca un 0,4% en 2012. Esa contención supone un severo ajuste en relación con los niveles observados anteriormente, cuando los ingresos de los trabajadores con empleo aumentaban a una tasa trimestral media del 2,1%. No en vano, los cálculos de BBVA estiman que la reforma laboral evitó la destrucción de casi un millón de empleos que iban camino de desaparecer si se mantenían las tensiones alcistas en los salarios.

Pero el cambio de tendencia que marcó 2012 no se tradujo, como anunció la izquierda, en una depresión de los ingresos de los trabajadores, sino en un ajuste inicial que dio paso a un crecimiento más leve en los años siguientes. En 2013, por ejemplo, este indicador sube a una media del 0,5%, con caídas del 1,4% entre enero y marzo pero aumentos del 4,2% entre octubre y diciembre. Las cifras para 2014 son aún mejores, puesto que el promedio trimestral alcanza el 0,7% y todo el año se mueve en positivo, con tasas que van del 0,4% al 1,2%. Si nos fijamos en 2015 vemos que esa primera aceleración salarial hace que, de media, los salarios suban a una tasa trimestral del 1,2%.

Las cifras para 2016 y 2017 muestran que el ritmo de aumento de las retribuciones profesionales se moderó al 0,6% y al 0,4%, respectivamente. Sin embargo, los números para 2018 vuelven a apuntar un fuerte crecimiento, que de hecho supone el mejor registro en muchos años. Así, de enero a marzo se da un aumento del coste salarial por hora trabajada del 1,3%, mientras que de abril a junio se produce una subida del 1%, de julio a septiembre un repunte del 2,3% y de octubre a diciembre una expansión del 1,4%. El promedio anual se situó, por tanto, en el 1,5%.

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Se incumple, por tanto, la predicción de quienes afirmaron que la reforma laboral conduciría inexorablemente a un empobrecimiento paulatino de los trabajadores. Como muestra la serie estadística del INE, los salarios avanzan desde hace cinco años, con la sola interrupción del tercer trimestre de 2017. Además, el promedio de aumento observado en 2018 fue el más elevado desde que se aprobó el nuevo marco del mercado de trabajo, de manera que la "contrarreforma laboral" de Pedro Sánchez llega en el peor momento posible.

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