Menú

Chapu Apaolaza: "El toro protege nuestra sociedad libre y como caiga el toro, caerá nuestra sociedad"

El portavoz de la Fundación del Toro de Lidia advierte a LD de que "los toros son las Termópilas: si entran los persas, pasarán muchas cosas".

0
Chapu Apaolaza: "El toro protege nuestra sociedad libre y como caiga el toro, caerá nuestra sociedad"
El periodista Chapu Apaolaza | David Alonso Rincón

El último CIS –de Tezanos, se entiende– brinda al Partido Animalista Contra el Maltrato Animal (PACMA) entre uno y dos escaños en las elecciones generales de este domingo. La formación que lidera Silvia Barquero ofrece en su programa, entre otras cosas, "rescatar a los animales que se encuentren en los laboratorios científicos, civiles y militares y, una vez evaluadas sus condiciones de salud, recuperarlos en santuarios", "introducir la esterlización obligatoria de los animales de compañía" y, cómo no, un clásico del laico credo animalista: prohibir las corridas de toros.

Para saber qué se dice y, sobre todo, qué se piensa al otro lado de la trinchera, LD conversa con uno de los periodistas que más saben sobre la tauromaquia y sus satélites en España: Chapu Apaolaza (San Sebastián, 1977), autor del ensayo 7 de Julio (Libros del KO, 2016), colaborador en varios medios y portavoz de la Fundación del Toro de Lidia, presidida por el ganadero Victorino Martín y cuyo lema –al menos, virtual– reza: "La tauromaquia se ha unido para dar una respuesta. Nos toca hablar".

Hablamos, pues, con su portavoz:

P: Chapu, ¿a usted por qué le gustan los toros?

R: (Piensa) Porque me gusta vivir. Porque me gusta la vida en todas sus dimensiones. Para comprender la vida hay que comprender la muerte y sus dinámicas más salvajes. Y creo que el toro me ayuda a admirar la vida y a rendirme ante toda su gloria y su catástrofe, su miseria, su suciedad, su luz, su belleza.

P: Cuénteme de la fundación de la que es portavoz.

R: La Fundación del Toro de Lidia se crea en 2015 para proteger a los toros de la ola de censura y de todos los ataques administrativos y políticos que empezaron con la llegada de la nueva política. Estaban ahí agazapados y, de pronto, los antitaurinos entraron en las instituciones y desde ayuntamientos, diputaciones, autonomías y, aunque en menor medida, el Parlamento, empezaron a intentar prohibir y cercenar la libertad de ir a los toros. Y ahí nace la fundación, con muchísimas medidas, programas, una estrategia a muy largo plazo. Entonces, en realidad es un organismo que termina defendiendo esta sociedad tal y como es, defendiendo los toros que, a su vez, defienden a la sociedad del animalismo feroz, de los que intentan cercenar nuestra manera de ser y de relacionarnos con los animales y la naturaleza, y de toda la cruzada censora que viene a decirnos lo que podemos ver y lo que no. La fundación es un símbolo. Y, bueno, es un sitio en el que hay muchísima gente, en la que están representadas cientos de miles de personas, de miembros de peñas, aficionados, etcétera, donde hay más de 2.000 mecenas anónimos que ponen su dinero para salvaguardar la libertad, que no tiene grandes apoyos económicos de grupos de presión, de grandes fundaciones apoyadas por ningún tipo de industria…

P: ¿No hay ningún magnate detrás?

R: (Risas) No hay ningún magnate. No hay ninguna Fundación Franz Weber…, nada. Si te fijas, el carácter de esta lucha de David contra Goliat, que la hace tan interesante y peligrosa a la vez, lo da el hecho de que las diez principales asociaciones o fundaciones animalistas antitaurinas en EEUU, como por ejemplo PETA, tienen entre 800 y 900 millones de dólares al año de presupuesto. Por eso nos extraña cómo la izquierda en España acepta y se adocena ante ese imperialismo ideológico, anglosajón, urbano, del que siempre ha renegado.

P: ¿En qué se diferencian un toro y un buey?

R: Un buey es un macho bovino castrado. Puede ser un buey de toro bravo que pierde sus condiciones cuando se castra. Cuando haces de un guerrero un eunuco, pierde parte de su carácter. Es menos agresivo. Además, un buey, ya te digo, se considera a todo macho bovino de especies domesticadas. Son pacíficos, no atacan. Pueden vivir con las personas. Esa es la diferencia con el toro. En realidad, todos son toros, son machos bovinos. El toro de lidia es un animal que vive con los hombres, es criado por los hombres, pero es un animal salvaje que ataca el coche de la Guardia Civil cuando pasa, al setero que se cuela en un cercado y que hubiera atacado a los alegres chicos del PACMA si le hubieran dado ramitas. Además, si te refieres a Marius, el toro del PACMA: es un toro cruzado con un toro negro andaluz, que es una raza en peligro de extinción, pero no es un toro de lidia. No es un toro de combate. Es extraño que tengamos que explicar esto a un partido animalista. Es como explicarle a un partido de físicos cuánticos que el fuego quema. En realidad, es un poco extraño.

P: ¿"España –como reza el programa de PACMA– es conocida mundialmente por sus tradiciones y festejos crueles con los animales, especialmente con los toros"?

R: Bueno, define "cruel". España es conocida por muchas actividades crueles que hacen con los animales. Por ejemplo, la gastronomía. Es conocida por Madrid Fusión, por los asadores vascos, en los que se hacen actividades muy crueles con los rodaballos. El toro es un icono de la cultura española, aceptado con un grado mucho más natural en el extranjero que en España. En el extranjero, comprenden perfectamente lo que es la fiesta de los toros. Además, el extranjero es muy grande: en las culturas más rurales, en las que todavía guardan el contacto con la naturaleza, como las culturas africanas, entienden perfectamente lo que es el toro. Y en Rusia. Es un icono de la cultura, claro que sí. Lo que pasa es que hay un adanismo muy peligroso sobre nuestra identidad que quiere renegar de todo lo que somos y representamos. Hay una vergüenza de la Hispanidad. Pero esto no es nuevo, ¿no? España no es sólo toros: España es gastronomía, Sol, gente abierta, un país diverso, un país tolerante, el más tolerante del mundo con la libertad sexual y de género, un país donde hay toreros y hay ingenieros, gente divertida y aburrida, y gente a la que le gustan los toros y a la que no.

P: Hace unos meses, entrevisté al periodista Juan Ignacio Codina, quien, en su libro Pan y toros (Plaza y Valdés Editores, 2018), afirma que en España se adoctrina a los niños en el pensamiento taurino. ¿Es esto cierto?

R: Es un poco absurda esa afirmación. En España se adoctrina a los niños, naturalmente, en la versión animalista. Es decir, hay muchos alumnos de escuelas taurinas a los que los profesores, hoy en día, les están sacando los colores y les están haciendo bullying porque son aficionados a los toros y quieren ser toreros. Esto sucede. Hay profesores que están discutiendo con alumnos, ridiculizando a alumnos que osan cometer la incorrección de decir que quieren ser toreros. Además, está absolutamente en contra toda la doctrina de la cultura occidental en la que vivimos y formamos parte. Los niños ven la segunda parte de Jurassic World, donde una niña, igual que ellos, en lugar de salvar a la Humanidad de los dinosaurios, libera a los dinosaurios. No sé cuánto le habrá costado esto al lobby animalista, pero tengo sospechas, igual no son fundadas, de que hay alguien que paga estos argumentos. Igual suena a conspiranoia, pero todo lo que reciben los niños de hoy en día son animales que hablan y es el toro Ferdinando. El mayor enemigo que tiene la naturaleza es el animalismo. Los animalistas soltarían a los dinosaurios. Y esto tiene dos vertientes: una ecológica, que es terrible. El animalismo es una doctrina que nace en núcleos urbanos anglosajones y que no entiende absolutamente nada la naturaleza. Hay animalistas que pensaban que cuando Pablo Iglesias se fue a vivir a Galapagar, se fue a vivir al campo.

P: No es Doñana, precisamente, no.

R: No quiero parecer sarcástico, porque, en realidad, es un problema muy serio. Pero todas las medidas que propone el PACMA en su programa y que han sido aceptadas como válidas por otros partidos son terribles para el campo y los animales. ¿Quién va a cuidar las fincas de caza? ¿Quién va a mantener los ecosistemas como la dehesa? ¿Va a ir Silvia Barquero a cuidar los montes? Y aquí viene la segunda cuestión: el eterno dilema, según Silvia Barquero: o tu madre o tu perro. Entonces, eso es terrible. Pero los niños, volviendo a lo de antes, no están adoctrinados en favor de la fiesta de los toros. Eso es una soberbia falsedad. La fiesta de los toros está absolutamente en contra de todos los artefactos que introducen en las cabezas de los niños y los adultos en la civilización occidental. Esto es: tienes que hacer cosas en las redes sociales para gustar. ¿Eso es un adoctrinamiento taurino, cuando un niño que sale y dice que es aficionado y los antitaurinos no hacen otra cosa que insultarle en las puertas de las plazas de toros? ¿Cuando sus propios profesores le insultan? ¿Cuando la gente, en las redes sociales, le desea la muerte, como al niño Adrián? ¿Me están diciendo que al niño Adrián le estaban adoctrinando, cuando se estaba muriendo de cáncer y le deseaban la muerte? Hay gente condenada por ello, no me lo invento. Hay un sistema que dice que hay que hacer cosas con algo para recibir un beneficio. ¿Eso es adoctrinar a un niño para que vaya a los toros? Al contrario. Una gran parte de la sociedad está en contra de los toros. Y eso los hace todavía más interesantes.

P: ¿Calza bien en el sustantivo "tauromaquia" el adjetivo "popular"?

R: Sí, claro. Por supuesto. Los toros, según la Constitución, según el desarrollo jurídico que han tenido en los tribunales, según la propia declaración a favor de la diversidad cultural de la Unesco, forman parte del patrimonio cultural español. Que sea una tradición no significa que se haya hecho siempre, sino que es un hecho cultural, que pertenece a la cultura, a las cosas que hace un pueblo, y la definición de cultura es "todas las manifestaciones y los hechos con los que las sociedades expresan quiénes son". Naturalmente son cultura. Salvo que a alguien no le guste y quiera que deje de serlo. Pero los únicos que cambian y dicen lo que es cultura y lo que no son las dictaduras, que dice "esto no es cultura, es cochinada". Pero los toros, por supuesto, son cultura popular. Y la popular es la que está más pegada a las raíces de la cultura. No se trata de un asunto de identidad, sino de un hecho de expresión, de lo que es la gente. Somos eso. ¿Habrá gente que no? Pues está bien. Hay una sentencia muy interesante que habla de la ley de toros a la balear. Lo que sucede es que el antitaurinismo primera intenta prohibir la fiesta de los toros en sí en Cataluña. El Constitucional les dice que ellos no tienen potestad para hacerlo y urden una especie de prohibición bajo manga que es la ley de toros a la balear, que la hace el Pacte. Entonces, deciden modificar los toros: eliminan la muerte, sólo tres toros por corrida, eliminan el daño que se le hacen al toro…

P: ¿Las banderillas eran de velcro?

R: No, también eliminan las banderillas. Y lo que dicen los tribunales es que no pueden modificar la fiesta de los toros, una cultura popular, para hacerla irreconocible. Y el único que dice si es reconocible o irreconocible es el propio pueblo. Es algo que pertenece al pueblo, y el pueblo tiene derecho a expresarlo. En realidad, el debate sobre si una cosa es cultura o no ya es atroz. Estamos viviendo un momento en que viene un montón de gente, de nuevo, con sus rotuladores rojos a trazar la línea entre lo decente y lo que es cultura. Es brutal. Hay gente que vuelve a decir lo que es cine y es cochinada, guarrada o no tiene sentido. Que estemos tú y yo hablando de esto aquí significa que la censura está de nuevo ahí. En Mogambo había un adulterio y lo sustituyeron por una relación entre hermanos que termina, prácticamente, en incesto. Pero, en realidad, estamos volviendo a plantearnos si Mogambo se puede emitir, si es cine o una perversión con influencia del demonio.

P: ¿Y los adjetivos "moral/inmoral"?

R: Hay dos sentidos. Hay un concepto de moralidad dentro de la tauromaquia. La tauromaquia sirve para explicar la vida, y hay una ética dentro de la fiesta de los toros: el torero o el toro que faltan a esa ética son denostados por la afición. Víctor Gómez Pin escribió un libro maravilloso sobre este asunto, que se llama La escuela más sobria de la vida, en el que trata el tema muy ampliamente. Otra cosa es el hecho de que alguien venga a decir si es un producto cultural o una cultura moral. Y ahí es donde está el problema. ¿Habrá un comité de bioética? ¿Quién va a decidir lo que es moral? ¿Pablo Iglesias? ¿El Vaticano? La única manera en la que los toros serían una manifestación o una cultura inmoral sería si decidiéramos como sociedad, en nuestro conjunto, que no podríamos ponerle la mano encima a un animal. Eso es el debate del animalismo. Pero mientras que podamos sacrificar animales por alimentación, mientras estemos matando un cochino para comérnoslo tú y yo después de esta tapa, ese debate no tiene cabida. Ese sería un debate válido. Entiendo a los veganos, son coherentes. Pero habría que aplicar ese debate a 700 millones de animales que usamos para consumo humano sin hablar de peces, no sólo a la tauromaquia. Y luego está el hecho de ver. Ahí es donde lo aplican. ¿Es moral ver sacrificar un toro? Nosotros no vamos a ver sacrificar un toro: si no, habría colas en los mataderos. ¿Es moral ver y disfrutar el espectáculo donde muere un animal, aunque no sea el centro del asunto, ver la muerte? No lo sé. ¿Es moral Saw? ¿Es moral El silencio de los corderos? ¿Las novelas de Fernando Vallejo? ¿Quién va a decidir lo que es moral? ¿Es moral una película erótica? Ellos dicen: "¡Es que tú lo ves!". Con lo cual, si lo veo en la oscuridad de un matadero está bien, pero en la plaza está mal. ¿Qué podemos contemplar y qué no? ¿Es moral una falda? Estas preguntas que tú me haces y que giran alrededor del toro dan medida de todo lo que el toro protege. El toro no sólo protege la dehesa o la economía: el toro protege nuestra sociedad libre, y como caiga el toro, caerá nuestra sociedad. Se dice: "Pedimos a la sociedad que proteja a la tauromaquia". Después de darle muchas vueltas, estoy convencido de que es la tauromaquia la que protege a la sociedad.

P: ¿Los partidos de izquierdas han servido, en bandeja de plata, la tauromaquia a los partidos de derechas?

R: No lo sé. No sé si ha sido un cálculo electoral, no sé si una vulgarización del pensamiento de plantilla, no sé quién cometió la equivocación de pensar que los toros eran una cuestión de derechas y, por tanto, había que prohibirlos… La verdad es que no lo sé, pero me parece brutal que la izquierda que ha luchado, a su manera, en batallas legítimas por la libertad de nuestro país, resulta que lo que termine haciendo sea la mayor censura de nuestra democracia. Quizás, para ellos sea más fácil decir a la gente que la tauromaquia es cuestión de fachas en lugar de acordarse de toda la gente de izquierdas a la que le han gustado los toros. Se dice mucho ahora que los toros no son de derechas ni de izquierdas, pero el otro día, hablando con Eneko Andueza, que es un socialista vasco, con un cargo importante en el partido socialista de Guipúzcoa y es taurino, me dio un punto de vista maravilloso: "No es que los toros no sean de derechas ni de izquierdas: los toros son de derechas y los toros son de izquierdas". Los toros ayudan a formarnos una idea de lo que es el mundo. Y los toros son franceses y los toros son españoles. Y ayudan a las personas a sentirse muy españolas y a otras muy francesas. Mira, estaba retransmitiendo una corrida en Arlés, en el coliseo romano. Saltaron dos antitaurinos al ruedo, naturalmente, cuando el toro estaba muerto, porque el toro no era Marius. La gente de seguridad agarró a los antitaurinos y los sacó de allí. En ese momento, el público de Arlés se levantó y cantó "La Marsellesa". Era una cuestión patriótica en cuanto a los toros representaban a la ciudadanía. Es una reivindicación ciudadana. ¿Quién va a venir a decirle al pueblo lo que es? ¿Silvia Barquero?

P: Esto es personal: creo que entre la lidia y el toro de la Vega, las charlotadas y derivados hay un mundo. Comulgo con Pérez-Reverte cuando escribe: "Un toro nace para morir matando, si puede. No para ser acuchillado impunemente por una turba de borrachos o por el primer cobarde que pasa".

R: Arturo Pérez-Reverte es la última víctima que hubiera esperado de este malentendido. Pero que una persona con el criterio de Pérez-Reverte haya caído en esta trampa da medida de lo bien que está planteada. El toro de la Vega no es una turba de gente persiguiendo a un toro. Es un encierro normal y corriente en el que hay gente a caballo que lleva lanzas pero que no alancea al toro. Tras el encierro, llegan a una vega y, en la arena, a caballo y a pie, de uno en uno, los lanceros alancean al toro. Es decir, lo sacrifican. ¿Quién dice para qué ha nacido el toro? ¿Quién dice para qué ha nacido un atún? Si alguien le pone mermelada a su lomo en vez de salsa de soja, ¿está bien? ¿Está mal? ¿Quién lo dice? Estoy en absoluto desacuerdo. El sacrificio del toro de la Vega, que se hace sin engaños, sin recursos, sin burladeros, es el más leal hacia el toro. El toro tarda en morir muy poco tiempo. Entiendo que mucha gente ha visto esa cuestión en televisión y se ha planteado que esto hay que prohibirlo. Yo mismo lo dije cuando vi esa imagen de linchamiento hacia el toro, que era lo que presentaban los medios. Pero es que la masa no mata al toro. Hay unas reglas que son medievales a las que, por cierto, se les puso hace poco un régimen sancionador que dice que sólo uno puede estar frente al toro. De todas maneras, aquí hay muchas maneras de ver el toro y cada uno tiene la suya. Podemos decir que es un arte radical, intelectualizarlo de mil maneras… pero, en realidad, es un sacrificio. ¿Quién dice, de nuevo, lo que está bien o lo que está mal? En este hecho, la gente de la tauromaquia de plaza ha cometido el mayor error que podían cometer, y es convertirse en los censores que a ellos mismos les quieren prohibir. Algunos de ellos se han convertido en antitaurinos. Si yo no quiero ver el toro de la Vega porque me parece una salvajada y quiero que lo prohíban, ¿por qué le niego el derecho a un holandés a que lo que yo hago en una plaza le resulte una salvajada y quiera prohibirlo? ¿Porque existe rito? ¿Qué es el rito? Es igual que si, por ejemplo, queremos comparar a El Jueves con Fernando Vallejo. Vallejo crea una novela terrible, como La virgen de los sicarios, pero la hace muy bien. Tiene una estructura deliciosa, un ritmo único, etcétera. Pero resulta que juzgamos que una revista como El Jueves o Mongolia no es lo mismo, que no tiene la misma finura y por eso hay que prohibirla. ¿Quién dice que es la sofisticación? La fiesta de los toros es muy sofisticada, pero en todo su conjunto. Es verdad que la tauromaquia, en la plaza, adquiere unos ritos prácticamente sagrados y es un espectáculo mucho más docto, en el que entran caracteres…

P: Casi místicos.

R: Místicos. Y también de comprensión. Pero tiene la misma verdad que el sacrificio del toro en el campo. Es exactamente lo mismo: un toro que muere a manos del hombre.

P: Para finalizar: el presidente de la Fundación del Toro de Lidia, Victorino Martín, dijo en un discurso pronunciado en el Senado que, si de prohíbe la tauromaquia, "detrás de los toros irá todo lo demás". ¿Lo comparte? ¿Qué sería ese "todo lo demás"?

R: Los toros son la muralla para que las huestes entren en la ciudad. Es la última frontera. Los toros son las Termópilas. Ahora, si los persas pasan las Termópilas, van a cambiar muchas cosas. Cuestiones que están en el programa del animalismo, de Podemos, etcétera, que tienen que ver, por ejemplo, con el consumo de carne animal. Los escraches que hoy en día se dan en las plazas, sucederán en los restaurantes y en las carnicerías. En Francia ya están partiendo lunas de carnicerías. No hace mucho hubo un escrache en el Museo del Jamón en Madrid. Entonces: consumo de carne animal, equitación, experimentación médica con animales… El PACMA quiere crear, promover experimentación alternativa a los animales, como si alguien creara tumores de páncreas en los ratones por gusto.

P: Habrá que procesar a Barbacid.

R: (Risas) Por supuesto. Para ellos, es el mayor delincuente. Fíjate: hay un vídeo en el que la presidenta del PACMA, cuando le preguntan sobre experimentar con animales antes que con humanos, decía: "Claro, es el eterno dilema: tu perro o tu madre". El PACMA, en realidad, no es una gente que va a abrazar animales. El PACMA es una gente que se plantea si salvar a su perro o a tu madre. Silvia Barquero se retractó, y hay que decirlo, y vino a decir que era el "falso dilema" entre tu perro y tu madre. Es verdad que no dijo a quién eligiría. En realidad, ese dilema es un ejemplo clásico del animalismo. Es la pregunta clave que ronda en la cabeza y en el desarrollo doctrinal de la creencia animalista.

En Libre Mercado

    Lo más popular

    Servicios