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El gigante del aceite de palma pone su punto de mira en América Latina

La compañía desembolsará 96 millones de dólares para ampliar sus refinerías.

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El gigante del aceite de palma pone su punto de mira en América Latina
Fruto de la palma para producir el aceite | Cordon Press

La cultivadora más grande de Malasia y la mayor cultivadora de aceite de palma de todo el mundo, Sime Darby Plantation, quiere seguir creciendo y para ello ha puesto sus ojos en América Latina. El director de operaciones de la empresa, Mohd Haris Mohd Arshad, confirmó a Bloomberg que quieren ampliar la capacidad de refinación a nivel mundial.

Por el momento, la compañía cotizada desembolsará 96 millones de dólares para ampliar sus refinerías, pero no descarta destinar más dinero para comprar nuevas plantas. "Si hay oportunidades para la adquisición de activos en América Latina, estaremos muy interesados", dijo Haris, quien también es director gerente de la filial Sime Darby Oils. "Podría convertirse en una ampliación de nuestras operaciones en Europa e incluso una oportunidad para expandirnos en América del Norte".

Esta ampliación ha sorprendido al sector empresarial debido a la situación que atraviesa el aceite de palma. Actualmente, este ingrediente, muy presente en la elaboración de comida procesada y productos de belleza, está cotizando en su nivel más bajo. Su mala reputación y el impacto en la deforestación están afectando a las empresas dedicadas a la elaboración de este aceite. De hecho, Malasia se ha comprometido a no ampliar las plantaciones de palma, lo cual ha hecho que Sime Darby busque nuevas tierras de cultivo en Liberia y Papúa Nueva Guinea.

"Unas ganancias más altas de las operaciones de procesamiento por un aumento del margen de refinación del aceite de palma mitigarán parte de la debilidad de su negocio de plantaciones. Las ganancias en producción son ahora solo 1,9 veces más altas que en refino, frente a las 9 veces en el mismo trimestre del año anterior", asegura Alvin Tai, analista de agricultura.

La empresa mira a Latinoamérica debido al volumen comercial que mantiene con Europa, que es a su vez el segundo mayor comprador de aceite de palma. La razón se encuentra en la distancia. Un viaje en barco entre el Viejo Continente y América del Sur lleva 14 días, frente a los 30 que se necesitan para desembarcar en Malasia o los 45 para hacerlo en Papúa Nueva Guinea. Esto es básico teniendo en cuenta la normativa de la Unión Europea, muy estricta con la importación de este producto.

Aun así, la regulación de Bruselas está afectando a estas empresas. La UE ha limitado el uso de este aceite para emplearlo en el biodiésel. De hecho, tanto Indonesia como Malasia han asegurado que tomarán represalias contra la UE por estas normas restrictivas. A pesar de todo, Haris asegura que "lo que nos quedará en Europa es la demanda principal de palma", dijo. "Será muy difícil para los consumidores alejarse de la palma".

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