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Medio siglo desayunando juntos: el éxito de lo cotidiano

Pascual ha pasado de ser una cooperativa lechera quebrada a una gran compañía a la vanguardia alimentaria y con presencia en 70 países.

Libre Mercado
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Pequeños gestos audaces se convierten, en ocasiones, en historias de éxito que trascienden el tiempo y el espacio. En 1969 un joven visionario llamado Tomás Pascual decidió comprar una cooperativa en quiebra en Aranda de Duero. La cooperativa ganadera se dedicaba a la producción de leche. Quién iba a decirle a Tomás Pascual que medio siglo después, aquel gesto se convertiría en un gigante de la producción de lácteos con presencia y reputación en toda España y más de 70 países extranjeros, con miles de empleados, millones de clientes y más de 507 millones de euros de valor generado sólo en su región.

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Aspecto que presentaba la primera fábrica de Pascual en Aranda de Duero

Que Calidad Pascual trasciende generaciones no es un mero hecho objetivo. Es que ya son varias las que han crecido al lado de la marca lechera. En el reciente evento que ha celebrado la compañía para conmemorar estos 50 años de vida, han sido muchos los antiguos empleados de la compañía que han acudido a la cita, lo que demuestra que ser una empresa familiar no es un simple modo de describir a los propietarios de la compañía, sino una filosofía de trabajo que han desarrollado a lo largo de estos cincuenta años de éxitos.

El Tetrabrik Aséptico

La audacia de Tomás Pascual no se limitó a ver el potencial que otros no vieron en aquella cooperativa lechera, sino que siempre consideró la innovación, el desarrollo y el progreso tecnológico una palanca fundamental para aportar calidad a su producto y ofrecer una ventaja competitiva respecto a otros productores.

El tetrabrik aséptico es un invento de 1963, pero en España fue Tomás Pascual el primero en hacer una línea de producción de leche UHT, uperisada o de larga duración y envasada en tetrabrik aséptico.

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Primer Tetrabrik que sacó Pascual

Aquello supuso una auténtica revolución de la industria alimentaria en España y eso que en aquella época en la fábrica sólo trabajaban siete personas que se esforzaban por impulsar un proyecto que don Tomás, como se conocía al padre de la compañía, no sólo soñó, sino que fue capaz de proyectarlo en sus empleados hasta convertir aquellos proyectos, aquellos sueños en una realidad.

De Aranda, al mundo

La solidez de los principios que forjaron la compañía han permitido que hoy, 50 años después, Calidad Pascual exporte a cas 70 países, cuente con una gama de más de 200 productos, 6 plantas de producción, 27 delegaciones comerciales y más de 2.200 empleados.

En este medio siglo de innovación y compromiso saludable, la compañía arandina ha sabido adaptarse a un mundo en permanente transformación a la vez que ha mantenido su filosofía: mejorar la calidad de vida de las personas.

Actualmente Calidad Pascual se sitúa entre las cien empresas más valoradas del Ranking MERCO, el monitor de reputación corporativa de mayor prestigio en España, que acaba de presentar sus resultados de 2019.

En el ranking general de empresas, Calidad Pascual ocupa la posición 18 de las compañías españolas con mejor reputación, el puesto más alto de su historia en la clasificación. Tras Danone y Nestlé, Calidad Pascual es la tercera empresa del sector alimentario dentro del ranking, siendo la primera española. También repite como la empresa con mayor reputación de Castilla y León.

Por su parte, Tomás Pascual Gómez-Cuétara, presidente de Calidad Pascual, continúa entre los cien líderes con mejor reputación en MERCO Líderes, ocupando el puesto 31 del ranking de los empresarios españoles, subiendo cinco posiciones respecto al ranking anterior.

Quizás haberse convertido en referente en la producción de bebidas vegetales y en la apuesta por los productores nacionales más cercanos a cada consumidor, le hayan permitido mantener cotas tan altas de eficiencia y reputación.

Familia y futuro

La empresa siempre ha sostenido que la clave del éxito del negocio ha sido mantener la familia unida y vinculada al proyecto, siempre de forma dinámica y constructiva. Conscientes de ello, los nietos de Don Tomás, la tercera generación, siempre han destacado que "la misión de la tercera generación será mantener la empresa viva y hacerla crecer, como hicieron nuestros padres y como queremos que hagan nuestros hijos".

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