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Inclusión financiera: una herramienta esencial para acabar con la pobreza

La inclusión financiera es clave para el desarrollo de los países. El acceso a los servicios básicos de la banca ayuda a acabar con la desigualdad.

La inclusión financiera es clave para el desarrollo de los países. El acceso a los servicios básicos de la banca ayuda a acabar con la desigualdad.
Los microcréditos pueden llegar a personas sin capacidad para acceder al sistema financiero. | Pixabay/CC/eliasfalla

Su misión es que todo el mundo pueda acceder a los productos y servicios financieros básicos. Por ejemplo, tener una cuenta bancaria, poder realizar transferencias, pagar con tarjeta, ser asesorados…

Por ello, las entidades ponen el foco en aquellos países en vías de desarrollo, azotados por la pobreza y la desigualdad, y en las zonas rurales lejanas de núcleos urbanos que no cuentan con sucursales bancarias.

Un ejemplo de que puede conseguirse es Kenia. En 2006, solo el 20% de su población tenía una cuenta bancaria. Debido a la casi total inexistencia de cajeros automáticos, los keniatas comenzaron a intercambiar tarjetas de prepago, sustituyendo así al dinero en efectivo.

Así, un año más tarde, nació M-Pesa, un programa de transferencias monetarias mediante móviles. Un lustro después, el 67% de la población ya tenía acceso a algún tipo de servicio financiero.

La importancia de la inclusión financiera

La inclusión financiera tiene influencia en todos los ámbitos de la vida. Gracias a ella, las personas pueden salir adelante en crisis económicas, enfermedades, situación de desempleo… además de ser un facto clave en el emprendimiento, algo que asegura el desarrollo de un país.

Asimismo, dota a cualquier persona, y en especial a la mujer, de independencia en aquellos países donde los hombres continúan controlando los aspectos financieros.

Los servicios financieros tienen ahora un nuevo aliado: el desarrollo tecnológico. La banca móvil ha revolucionado la forma de acceder a ellos. Por ejemplo, las entidades ya cuentan con aplicaciones para smartphones a través de las cuales los usuarios pueden controlar su cuenta bancaria. Aquellos que no dispongan de esta última, corren el riesgo de verse excluidos, también, de la economía digital.

Países más desarrollados en el ámbito de la inclusión financiera

La inclusión financiera es un objetivo prioritario para cualquier entidad. Así, Banco Santander destina microcréditos por todo Sudamérica y Centroamérica.

México

Santander México lanzó en 2017 Tuiio, con el objetivo de que la sociedad progrese. Este proyecto consiste en ofrecer a la población excluida, financieramente hablando, productos determinados para que puedan iniciar pequeños negocios en el país.

Los micropréstamos rondan los 400 euros y se conceden a grupos formados por ocho emprendedores. El 91% de ellos son mujeres.

Brasil

Banco Santander es líder en el país en cuanto a la concesión de microcréditos a personas que no pueden acceder a los servicios financieros básicos. Su centro de operaciones es el programa Prospera, nacido en 2002.

Ofrece préstamos de unos 600 euros a pequeños grupos de 3 o 4 emprendedores, sobre todo a artesanos, costureras y propietarios de tiendas de alimentación del país. Un 65% están destinados a mujeres cabezas de familia.

Gracias a Prospera, se han creado más de 600.000 pequeños negocios en Brasil. En 2017, Banco Santander concedió 198 millones de euros en préstamos.

La inclusión financiera, clave para la erradicación de la pobreza

La ONU calcula que existen 1.700 millones de personas que no pueden acceder a los servicios financieros básicos.

La inclusión financiera ayuda a que familias enteras puedan ahorrar, empodera a las mujeres y permite el desarrollo económico y su actividad.

El objetivo mundial de acabar con la pobreza no puede conseguirse sin que todo el mundo pueda acceder a estos servicios.

Entre los países que más sufren la exclusión financiera, se encuentran Bangladesh, Ghana, India o Nigeria. La buena noticia es que, aunque poco a poco, la situación está cambiando de manera positiva.

Inclusión financiera y desarrollo sostenible

La inclusión financiera está presente en 7 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible que la ONU se ha propuesto cumplir para 2030.

Los beneficios de la inclusión financiera pueden medirse a niveles macro y microeconómicos. En el primero, reduce riesgos y costes bancarios, genera empleo, estabilidad… En el ámbito micro, la población azotada por la pobreza puede salir de esa situación y cuentan con más posibilidades de no volver a ella.

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