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Las finanzas de los 'millennials': sin ahorros, sin formación y más dependientes de sus padres

Incluso en EEUU, y a pesar de la recuperación económica de los últimos años, a los jóvenes les cuesta más independizarse que hace unas décadas.

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Incluso en EEUU, y a pesar de la recuperación económica de los últimos años, a los jóvenes les cuesta más independizarse que hace unas décadas.
Los 'millennials' tienen menos conocimientos financieros que las generaciones precedentes. | Pixabay/CC/blickpixel

No tienen ahorros ni pueden afrontar todos sus gastos por sí mismos. Comienzan a trabajar más tarde de lo que lo hicieron sus padres y se independizan cerca de los 30. Y tienen menos conocimientos sobre conceptos financieros básicos, entre otras cosas porque empezaron más tarde a manejar por sí mismos sus cuentas. Los millennials (nacidos entre 1980-85 y 1995-2000) son objeto de muchos comentarios, bromas, tópicos y caricaturas en las redes sociales. Algunos justos y otros no tanto. Pero en lo que tiene que ver con sus finanzas, las encuestas nos dicen que se comportan de forma diferente a como hacían sus padres y abuelos. Y sí, es cierto que en España algunas de estas cifras son más exageradas que en otros países, en parte por el mercado laboral y en parte por cuestiones culturales, pero no lo es menos que la tendencia es similar en casi todas las regiones ricas del planeta.

De hecho, ocurre incluso en EEUU, que está dejando de ser ese país que vemos en las películas, en el que los jóvenes que trabajan en verano desde la adolescencia y se marchan de casa a los 18-20 años, ya sea a la universidad o a una casa que se pagan con su primer sueldo. Desde hace años, las encuestas apuntan a que algunas de esas costumbres se están perdiendo. Hace unos días, el Pew Center publicaba una encuesta sobre los hábitos financieros de los jóvenes estadounidenses y los datos son llamativos:

  • El 64% de los adultos norteamericanos creen que los jóvenes deberían ser financieramente independientes a los 22 años, pero sólo el 24% ha logrado ese objetivo a esa edad. En España llama la atención la frontera que se ha marcado la encuesta para la independencia financiera (aquí probablemente preguntaríamos por los 26-28 años), pero, más allá de eso, es interesante la desproporción entre lo que se considera socialmente deseable y las cifras reales.
  • El 45% de los jóvenes de 18 a 29 años reconoce que necesita ayuda de sus padres para cubrir sus gastos, incluso sus gastos corrientes; eso sí, cuando se pregunta a los progenitores, la cifra sube hasta el 59%: ése es el porcentaje que dice que entrega dinero a sus hijos cada mes para ayudarles con sus finanzas.
  • La mayoría de los hijos (55%) y los padres (60%) que reciben y entregan esta ayuda admiten que no es dinero destinado a cubrir una emergencia, sino más bien los gastos recurrentes, que los jóvenes no pueden pagarse por sí mismos.
  • Desde 1980, el número de hombres jóvenes (entre 18 y 29 años) que son financieramente independientes en EEUU ha bajado del 63 al 52%. A cambio, se ha incrementado el número de mujeres de esa edad que pueden mantenerse a sí mismas, del 38 al 42%. Pero en conjunto, los jóvenes son menos independientes desde el punto de vista financiero de lo que eran sus padres a su edad. Y no es por la crisis: en 2010 la cifra tocó un mínimo histórico, pero incluso aunque se ha recuperado algo desde entonces, sigue por debajo de lo que era habitual hace 40-50 años.
  • El empleo tiene algo que ver con esta tendencia, aunque no lo explica todo. Así, en 1980 el 75% de los chicos de 18 a 29 años y el 59% de las chicas tenía un trabajo; ahora hablamos del 69 y 65% respectivamente.
  • El porcentaje de hombres que viven con sus padres con edades de 25 a 29 años se ha doblado, pasando del 14 al 27%; y lo mismo ocurre con las mujeres, aunque en su caso con cifras algo más reducidas: han pasado del 8 al 17%.
  • Por supuesto, esta circunstancia tenía que verse reflejada en el matrimonio y la constitución de una familia: en 1980, el 41% de los jóvenes adultos estaba casado, mientras que ahora mismo esa cifra no llega al 20%.
  • Si antes hablábamos de los empleos para adolescentes, esa figura que en España suena más extraña pero en EEUU es parte del paisaje habitual, también está cambiando: desde los años 40 a finales de los 80, la cifra se mantuvo más o menos estable entre el 55 y el 60% para el empleo veraniego y entre el 40-45% para el resto del año; a partir de los años 90, comenzó a declinar y ahora mismo sólo el 34% de los adolescentes de 16 a 19 años tiene un trabajo de verano y un 29% lo mantiene durante el resto del año. Sí, es verdad que desde España son cifras que suenan a ciencia-ficción (para nosotros sería un objetivo alcanzar esos datos), pero en EEUU se habla mucho del desplome en el porcentaje de jóvenes que comienza a introducirse en el mercado laboral y de lo que significa.

Hasta aquí, hemos hablado de empleo, independencia financiera o emancipación. Los datos son de EEUU, el país en el que más estadísticas y estudios hay al respecto, aunque, como veremos, las cifras que se manejan en Europa apuntan en la misma dirección. Pero hay una derivada más que también es interesante: este retraso en la incorporación al mercado laboral tiene una consecuencia en forma de menos capacitación financiera por parte de los jóvenes. Es lógico que así sea, pero no por ello deja de ser interesante: por primera vez en los últimos 60 años, los millennials tienen menos conocimientos en este campo que la generación previa.

  • En general, el número de norteamericanos que son capaces de responder a preguntas financieras básicas sobre lo que es un interés, la inflación, las implicaciones de una hipoteca o los precios de varios activos ha caído del 42 al 34% en la última década. Ni siquiera la crisis, que generó un creciente mercado para las noticias económicas ha cambiado esta tendencia.
  • Este descenso en la capacidad y conocimientos financieros del americano medio está determinado, sobre todo, por el desplome entre los más jóvenes: entre los mayores de 55 años, el porcentaje de preguntas acertadas se mantiene más o menos estable alrededor del 50%. Entre los 35 y los 55 años la cifra cae, pero se mantiene por encima del 30%. Y son los menores de 35 los que no son capaces de responder de forma acertada ni siquiera en el 20% de las ocasiones, más de diez puntos menos que hace una década para ese grupo de edad.
  • Es decir, no es sólo cuestión de que parte de los jóvenes de todas las épocas tengan menos conocimientos financieros porque todavía no se han incorporado plenamente al mercado laboral y no lo han necesitado (ésta es una explicación que valdría para cualquier década o generación, aunque cuanto antes se integran en esa dinámica, antes cierran esos agujeros de conocimiento financiero). Lo que está ocurriendo es que, comparados con los jóvenes de anteriores generaciones a su misma edad, también se ve una caída de los conocimientos financieros entre los millennials.
  • Todos estos datos encajan con lo que muestra el informe Financial Literacy Around the World, que publica el Global Financial Literacy Excellence Center junto a la agencia Standard&Poor’s. Al ser una encuesta diferente y a nivel mundial, cambian algo los porcentajes y la tendencia por edades: si miramos al conjunto del planeta, el grupo con menos conocimientos financieros es el de los mayores de 65 años, algo que también se repite en las economías más ricas (probablemente por el peso de las personas más mayores que no recibieron apenas educación reglada). Pero si miramos a los jóvenes, esta educación financiera es menor en el grupo de edad de 15 a 35 años que en la generación previa. Probablemente, según vayan incorporándose al mercado laboral, vayan adquiriendo algunos de estos conocimientos (todas las encuestas reiteran que tener un empleo y pagar facturas empuja a interesarse por estos temas), pero es llamativo que, en este aspecto al menos, estos jóvenes estén peor preparados que sus padres.
  • España, con un 49% de adultos que responden de forma correcta a las preguntas, está lejos de los mejores países de la encuesta. No puede decirse que estemos en la cola del estudio, pero nos quedamos a más de 20 puntos de los nórdicos o los países anglosajones, que lideran este tipo de estudios con porcentajes que rondan o superan ligeramente el 70% de adultos financieramente bien preparados.

De hecho, en la última parte de este artículo vamos a fijarnos en España y en los datos que nos ofrece el Banco de España en la Encuesta de Competencia Financieras que publicó en 2016. En dicho estudio, las preguntas son similares a las que se suelen usar en otros informes internacionales semejantes, sobre el interés, la inflación o el riesgo financiero (al final del artículo incluimos los tres ejemplos de preguntas del Banco de España).

  • En las tres preguntas, el grupo de edad de 18 a 34 años lo hace peor que los grupos de edad de 35-44, 45-54, 55-64. E incluso lo hace peor que el grupo de edad 65-79 en la pregunta sobre la inflación, aunque no en las otras dos.
  • El porcentaje de españoles, de todas las edades, que responde de forma incorrecta a estas preguntas es superior al de los países más ricos, tanto si cogemos sólo a los de la UE como si ampliamos la muestra para incluir a los integrantes de la OCDE (ver página 60 del informe del Banco de España, con los datos por países).
  • Sin embargo, ese menor porcentaje de conocimientos financieros no se traduce en un menor uso de determinados instrumentos y productos bancarios. Por ejemplo, con un 97% de la población adulta, España es uno de los países con más penetración de las cuentas corrientes (en la OCDE, por ejemplo, la cifra media de adultos que tienen una tarjeta es del 87%). En lo que tiene que ver con tarjetas de crédito o deudas de consumo, también estamos por encima de la media de los países ricos: 68% frente al 59% de la OCDE.
  • A cambio, somos menos proclives a tener algún tipo de vehículo de ahorro (55% frente al 66% en la OCDE) y productos financieros (38% frente al 54% en la OCDE).

Son muchas cifras de estudios diferentes. Pero todas apuntan en la misma dirección. En lo que tiene que ver a la diferencia por edades, los menores de 35 años, en todos los países ricos, empezando por EEUU, tienen menos conocimientos financieros que sus padres a su edad. En parte es una consecuencia lógica del retraso con el que cubren algunas etapas básicas de la vida adulta (conseguir un empleo, ser independientes desde el punto de vista financiero, vivir fuera de casa…). Las razones de este retraso son múltiples: hay una parte que puede explicarse por una coyuntura económica más compleja, con menos empleos de nivel medio-bajo como los que ocupaban sus padres a su edad; pero también hay una parte que tiene que ver con un cambio cultural que hace que padres e hijos se sientan menos forzados a buscarse un trabajo o compaginar estudios con el empleo (la adolescencia se retrasa a los veintitantos y la juventud se alarga casi hasta los 40). La pregunta es si, una vez que lleguen a esa situación de independencia propia de la edad adulta, esos millennials serán capaces de aprender lo que sus padres ya tenían interiorizado a los 20 (sobre el peligro de las deudas, los riesgos de un uso indiscriminado de los instrumentos de crédito como las tarjetas, la necesidad del ahorro para lograr la libertad financiera o las ventajas de un presupuesto equilibrado) o seguirán arrastrando sus carencias el resto de su vida.

En lo que respecta a España, todo más o menos en la misma línea, pero más acentuado. También en nuestro caso, los jóvenes responden peor a preguntas financieras básicas que sus padres o abuelos. Por supuesto, la tasa de actividad o empleo entre nuestros jóvenes está a años luz de los países más ricos de Europa. Y esto tiene una consecuencia directa en lo que en Libre Mercado denominábamos "el dato que lo explica casi todo": los jóvenes españoles llegan a los 30 años con menos de cinco años de experiencia laboral (menos de la mitad que en los países del norte de Europa), con todo lo que eso implica en términos vitales. Y sí, buena parte es por culpa del mercado laboral o las pocas oportunidades de empleo, pero no todo se debe a eso. La última cifra es para Eurostat y su encuesta acerca del porcentaje de jóvenes de 18 a 34 años que sigue viviendo con sus padres: en Alemania es el 63%, Reino Unido es el 56%, en Francia el 55%, en Suecia el 42% y en Finlandia el 35%; en España es el 81%, nueve puntos más que en 2008.

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Preguntas de la encuesta sobre conocimientos financieros del Banco de España

1. Inflación: imagine que cinco hermanos reciben un regalo de 1.000 €. Si comparten el dinero a partes iguales, ¿cuánto obtendrá cada uno? Tras esta primera pregunta, se pide al encuestado que se imagine ahora que los cinco hermanos tuvieran que esperar un año para obtener su parte de los 1.000€, y que la inflación de ese año fuese del 1%. En el plazo de un año serán capaces de comprar:

  • Más de lo que podrían comprar hoy con su parte del dinero
  • La misma cantidad.
  • Menos de lo que podrían comprar hoy

2. Tipo de interés compuesto: supongamos que ingresa 100 euros en una cuenta de ahorro con un interés fijo del 2% anual. En esta cuenta no hay comisiones ni impuestos. Si no hace ningún otro ingreso a esta cuenta ni retira ningún dinero ¿cuánto dinero habrá en la cuenta al final del primer año, una vez que le paguen los intereses?

Y después de cinco años, si no hace ningún ingreso ni se retira ningún dinero y una vez abonado el pago de intereses, ¿cuánto dinero habrá en la cuenta?

  • Más de 110 euros.
  • Exactamente 110 euros.
  • Menos de 110 euros.
  • Es imposible decirlo con la información dada.

3. Diversificación del riesgo: el concepto de diversificación del riesgo se evalúa pidiendo a la persona entrevistada que responda si es verdadera o falsa la afirmación siguiente: "Por lo general, es posible reducir el riesgo de invertir en bolsa mediante la compra de una amplia variedad de acciones".

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