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La educación, un instrumento de hoy para evitar la pobreza mañana

Una necesidad apremiante es garantizar una educación de calidad y gratuita para cada niño. Es esencial para salir de la pobreza, dice la ONU.

Libertad Digital
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Una necesidad apremiante es garantizar una educación de calidad y gratuita para cada niño. Es esencial para salir de la pobreza, dice la ONU.
La educación es una herramienta imprescindible para salir de la pobreza | Pixabay/CC/picjumbo_com

Desde el convencimiento de que la educación es un instrumento clave para salir de la pobreza, la ONU ha incluido la educación de calidad entre sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Según el organismo, aunque en los últimos años ha aumentado la tasa de escolarización en todo el mundo, las cifras siguen siendo alarmantes: más de 265 millones de niños en todo el mundo no están escolarizados. El problema es especialmente grave en el África subsahariana: más de la mitad de los niños no escolarizados viven en esa zona del mundo.

Además, la organización calcula que más del 50% de los niños que no van al colegio viven en zonas de conflicto. También hay otros problemas pendientes de resolver, como que la igualdad entre hombres y mujeres en educación alcance todos los niveles.

La ONU cita como razones de que no exista una educación de calidad en muchas zonas del mundo la falta de preparación de los profesores y la ausencia de las infraestructuras necesarias, en especial en las áreas rurales. Pero el problema no afecta sólo a zonas despobladas y países subdesarrollados: en los países desarrollados sigue habiendo bolsas de pobreza, con población con poca capacidad para acceder a estudios superiores, y en los países en vías de desarrollo 57 millones de niños siguen sin acudir a la escuela.

Un informe de la UNESCO destaca lo esencial que resulta la educación para que la sociedad avance: según el organismo, si toda la población adulta terminara la educación secundaria, 420 millones de personas podrían salir de la pobreza, algo que se traduciría, según sus cálculos, en la reducción en más de un 50% de las personas pobres y en casi dos tercios en el África subsahariana y el Asia meridional. La razón, que una educación apropiada da la oportunidad de acceder a mejores trabajos e ingresos y hace a las personas menos vulnerables ante problemas socioeconómicos.

Garantizar una educación de calidad para todos, que alcance también a la población con menos recursos, es el objetivo de numerosas iniciativas públicas y privadas en la que se están involucrando cada vez más empresas e instituciones, que premian las ideas encaminadas a lograr la igualdad de oportunidades. El galardonado matemático Salman Khan es un buen ejemplo: premiado este mes con el premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional, es el fundador de la Khan Academy, una organización sin ánimo de lucro que tiene como objetivo proporcionar una educación de calidad y gratuita de la que se benefician cada año unos 100 millones de estudiantes al año en todo el mundo. En su discurso, Khan, que se hizo famoso gracias a sus vídeos divulgativos en Internet, ensalzó que sólo se alcanzará un mundo más humano y humanitario si cada niño tiene garantizado el acceso a una educación de calidad y gratuita.

En el ámbito privado, un ejemplo de proyecto educativo que busca ayudar a la comunidad es el Programa Escola Brasil, desarrollado por Banco Santander para mejorar la calidad de la educación básica en colegios públicos del país. El programa fue creado en 1998 y su contenido fue ampliándose para ayudar a mejorar la educación financiera de padres y profesores. Y desde 2017, se hace un especial énfasis en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas.

En sus más de 20 años de vida, el programa ha ayudado ya de forma directa a más de 590.000 personas, entre estudiantes, profesores y familias. Las cifras de 2018 hablan por sí mismas: se desarrollaron más de 400 acciones de voluntariado en 87 colegios, con la colaboración continua de 1.053 de empleados del banco y la puntual de otros 3.000.

Banco Santander, que además ha destinado más de 1.700 millones a impulsar la Educación desde 2002, mantiene activo un Portal de Voluntarios para mantener vivo un programa que, se estima, ayuda a unas 82.000 personas al año con actividades vinculadas a la inclusión financiera, al crecimiento sostenible o al respeto de los derechos humanos, entre otras iniciativas, que buscan provocar un impacto en la comunidad.

Iniciativas como esta, entre muchas otras relacionadas con la educación, la inclusión financiera o el apoyo a las comunidades, lo han llevado a convertirse en el banco más sostenible del mundo, según el Dow Jones Sustainability World Index 2019. Un índice de referencia en el ámbito internacional que sitúa por primera vez a la entidad en el primer puesto a nivel global y líder en Europa, por segundo año consecutivo. Para ello, se ha tenido en cuenta la labor y el comportamiento del Grupo en las dimensiones económica, medioambiental y social.

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