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Las preuniversitarias se cansan de la presión feminista: "No estudiamos ingenierías porque no nos da la gana"

Los orientadores de adolescentes de la plataforma de Wikigrado aseguran que las jóvenes están hartas de que les digan que estudien ciencias.

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Los orientadores de adolescentes de la plataforma de Wikigrado aseguran que las jóvenes están hartas de que les digan que estudien ciencias.
Usuarios preunivesitarios de la aplicación Wikigrado | Wikigrado

"Pues que se abra la brecha laboral de género en las ingenierías, nos da igual. Si no queremos estudiar las profesiones técnicas o matemáticas ¿por qué nos obligan? Estamos cansadas de que nos den charlas en el instituto sobre feminismo y que nos digan que las mujeres tenemos que estudiar esas profesiones para salvar la brecha en ciencias. No estudiamos ingenierías porque no nos da la gana", expone una estudiante de bachillerato en un testimonio recogido en la plataforma Wikigrado.

Susana Carrizosa, periodista y autora de 26 Vidas de Éxito (Editorial Bayard Francia), es la creadora de Wikigrado, una empresa de orientación académica universitaria con presencia en la red de institutos y colegios de Madrid. La aplicación de la compañía cuenta ya con más de 60.000 descargas y está arrasando entre el alumnado.

"El 80% de jóvenes no sabe qué estudiar. En la época de nuestros padres pocas elecciones había: abogado, medicina o maestro eran las opciones típicas entre las familias españolas de la década de los sesenta y setenta. Hoy en día, los alumnos se enfrentan a una oferta universitaria de más de 3.000 grados. No es de extrañar que antes de elegir qué hacer con sus vidas estén absolutamente perdidos", recalca la escritora y directora de Wikigrado compuesta por más de 300 profesionales.

Las charlas con psicólogos orientadores externos que visitan los centros educativos tampoco aclaran demasiado el futuro a escoger. "Los jóvenes nos cuentan que están perdidos. La presión que ejercen en nuestras estudiantes es un hecho insólito de nuestro tiempo. Las asesoran para que elijan ingenierías y carreras técnicas. Ellas nos cuentan que llegan expertos en feminismo para explicarles lo que significa la brecha laboral y salarial de género. Los chicos estudian carreras como Informática en mayor número que ellas, o, por ejemplo, ingeniería de caminos. Esto no quiere decir que exista machismo y ellas lo saben. Las alumnas han discutido en muchas ocasiones con los orientadores porque aseguran que a ellas no les ha influido nadie por su sexo femenino. Todas afirman con rotundidad que en plena libertad de elección no estudian Ingeniería o Arquitectura porque no quieren. Les meten en la cabeza que es por el sistema patriarcal y muchas se ríen de esos argumentos. De hecho, ni sus padres ni en su entorno han escuchado que no deben estudiar Ingeniería de Caminos porque son mujeres. Están muy hartas de explicarlo y así nos lo transmiten en las aulas", apunta apasionadamente Susana Carrizosa.

Más mujeres en Medicina

En España, el número de mujeres matriculadas en las carreras denominadas como STEM (siglas en inglés), Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, supone el 25% del 54% de mujeres universitarias, según datos del Instituto de la Mujer. Tal y como indica el susodicho organismo en sus comunicados y conferencias, "hay que luchar contra ese dato porque las mujeres están estigmatizadas y tienen estereotipos metidos desde su infancia que hay que sacar".

Carrizosa está en desacuerdo con esa afirmación. Para la empresaria no existen indicios en la educación infantil escolar, familiar y social de que las chicas hayan sido presionadas para que no estudien ciencias. "Ellas mismas nos confiesan que han crecido en plena libertad y prefieren estudiar Medicina que Tecnología. Les interesa más curar a las personas que construir un puente. ¿Es esto malo? ¿es peor? En absoluto, y así lo enseñamos en la plataforma", especifica la orientadora.

Siguiendo la linea argumental que propone la CEO, Medicina es una carrera científica, pero el feminismo la saca de la ecuación. Sin embargo, en nuestro país ya hay más mujeres que hombres licenciados en Medicina. El 79% de los nuevos adscritos a colegios profesionales son doctoras. El porcentaje actual de facultativas alcanza el 50,4% en 2018. En estos momentos, hay 127.979 colegiadas, por los 125.817 colegiados, según los datos del INE.

En Farmacia, las mujeres también tienen absoluta predominancia. Las farmacéuticas colegiadas llegaron a ser 51.926, un 71,6% del total, por los 20.574 farmacéuticos.

De los datos se desprende que en Ciencias de la Salud, el porcentaje de mujeres es de 69,98% frente al 30,02% de hombres en 2018, según fuentes del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

La paradoja de la igualdad

Estas estadísticas no son casuales. La tesis denominada La Paradoja de la Igualdad aclara este fenómeno social de los países desarrollados. Está basada en un importante estudio realizado por Falk y Hermle en el que analizaron a 80.000 personas en 76 países que participaron en una Encuesta de Preferencia Global. Los investigadores compararon los datos con variables a nivel de país, como el producto interno bruto y los índices de desigualdad de género. Observaron que cuanto más tienen las mujeres las mismas oportunidades, más se diferencian de los hombres en sus preferencias.

Es decir, en los países con menos igualdad, como Arabia Saudí, las mujeres prefieren matricularse en grados que les van a reportar una salida profesional con altos rendimientos económicos (el 45% chicas se gradúa en Informática). En cambio, en países como como Suecia son menos del 15%, o España donde el 88% de alumnos de Informática son hombres mientras que en Educación las mujeres son el 77,5%.

En resumidas cuentas, los analistas vienen a concluir en el macroestudio que cuánto más libertad y desarrollo económico del país, las mujeres se decantan por lo que más les gusta y prefieren.

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6.000 euros por cada alumno que abandona

Precisamente, la velocidad en la que los estudiantes pre-universitarios se descargan la aplicación, radica en que los profesionales de Wikigrado no pretenden decirles ni a ellas ni a ellos a qué deben dedicar sus vidas. Así lo defiende Carrizosa: "Queremos ayudar a los jóvenes con testimonios reales de profesores de los grados qué explican en qué consiste cada carrera. Les explican sus salidas profesionales y qué significa trabajar en ello. Con esto, conseguimos reducir las cifras de abandono universitario que son alarmantes. Seis de cada diez jóvenes dejan la universidad en el primer año y solo vuelve a cursar otro grado el 30%, el resto pasa a engrosar las filas de los ninis.", argumenta la empresaria a Libre Mercado.

Carrizosa afirma que la labor que están desempeñando ahorra dinero a los contribuyentes. "Al Estado le cuesta 6.000 euros por alumno que abandone", indica.

Al proyecto educativo se ha sumado ya 21 universidades públicas y privadas junto con una veintena de compañías privadas. "Les asesoramos sin discursos politizados ni presiones que obliguen a estudiar lo que no se quiere. Al fin y al cabo, se trata de sus vidas y su futuro. Deben ser libres para hacerlo sin ideologías que lleven al hartazgo", finaliza la fundadora de la compañía.

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