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La 'mentira' de los beneficios empresariales: son opiniones, no dinero

En la contabilidad de una empresa, sólo dos cifras son indiscutibles: caja y deuda financiera. Los demás datos, salvo el año, son una opinión.

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En la contabilidad de una empresa, sólo dos cifras son indiscutibles: caja y deuda financiera. Los demás datos, salvo el año, son una opinión.
El beneficio, como el chicle, se puede estirar y encoger instantáneamente. | Pixabay/CC/stevepb

En 35 años de docencia y práctica profesional he detectado mucha confusión en la interpretación de la contabilidad por distintos usuarios de la misma: estudiantes, directivos, consejeros, periodistas, jueces, economistas, abogados, profesores... Proviene de ignorar que:

  1. El balance y la cuenta de resultados de una empresa son una versión (entre varias posibles) de la historia de la empresa.
  2. Sólo dos cifras son indiscutibles: la caja y la deuda financiera (en balances consolidados también son discutibles).
  3. Sólo hay dinero en la caja.

Todas las demás cuentas son números estirables y encogibles, pero no dinero. Otro modo de decir lo anterior: "Cada cifra de la contabilidad (salvo el año) es una opinión, NO un hecho".

El beneficio no es el dinero que ha entrado en la caja de la empresa menos el dinero que ha salido, sino que es un número arbitrario que depende de criterios de contabilización de gastos e ingresos (uno de los varios que se pueden obtener en función de los criterios que se tengan en cuenta). Por el contrario, el flujo para las acciones (dinero que va de la caja de la empresa al bolsillo de los accionistas) es una cifra única e indiscutible no sometida a un criterio particular.

La definición de beneficio (ingresos de un periodo menos los gastos que en ese periodo posibilitaron la obtención de tales ingresos) se apoya en una serie de hipótesis (criterios) que pretenden identificar qué gastos fueron necesarios para obtener los ingresos (los ingresos contables no son cobros). Cuestiones tales como la periodificación de gastos, el tratamiento de la amortización, el cómputo del coste del producto, las previsiones de impagados, otras previsiones, provisiones, etc., pretenden identificar de la mejor forma posible la cantidad de gastos (que no es lo mismo que pagos) que fueron necesarios para obtener los ingresos.

Variando los criterios se pueden cambiar los ingresos y los gastos y, por tanto, se puede aumentar y disminuir el beneficio. Por esto, el beneficio es simplemente un número de la contabilidad, pero NO es ni lo que aumenta la caja, ni el dinero que gana nadie (ni los accionistas, ni la empresa) por la sencilla razón de que NO es dinero. Se entiende por dinero lo que dice el diccionario de la RAE (Dinero. Moneda corriente. Medio de cambio de curso legal). Esto es, billetes, monedas, apuntes en cuenta corriente…

Para afianzar el concepto. El beneficio, ¿guarda más parecido con el chicle o con el dinero? El beneficio y chicle se pueden estirar y encoger instantáneamente, pero el dinero no. Entonces…

El dividendo es dinero (nos referimos a los dividendos pagados en metálico, no a los dividendos que consisten en repartir papelitos) y el beneficio no. Por consiguiente, es difícil que el dividendo proceda del beneficio: el dividendo procede de la caja de la empresa, NO del beneficio.

¿Qué opina el lector de las siguientes frases tomadas de titulares, sentencias, declaraciones…?

  • "El beneficio del año es el dinero disponible para los accionistas"
  • "Los accionistas fueron prudentes y sólo se llevaron la mitad del beneficio generado en el año"
  • "El dividendo es la parte del beneficio que la empresa entrega a sus accionistas"
  • "El beneficio de un año es el dinero que se acumula en la caja de la empresa (antes de repartir dividendos)"
  • "El beneficio de 2018 es el dinero que ganó la empresa en dicho año"
  • "El banco creó valor para sus accionistas: exactamente €256 millones, el beneficio del año"
  • "El beneficio es la compensación que recibe el propietario de la empresa por el riesgo que asume"
  • "El beneficio es el pago que la empresa hace al capital aportado por los propietarios de la empresa"

Pero el premio a la frase alucinante lo tiene (de momento) la siguiente: "En España, hay empresas que facturan beneficios". Fue pronunciada por un político del grupo D.E.A.R.E. (Difícil Empleo Alternativo con Retribución Equivalente).

Tampoco se puede decir rotundamente que "el flujo para las acciones de un año es muchísimo más importante y descriptivo que el beneficio". La razón es que las dos cifras proceden de la misma realidad (la evolución de la empresa) y proporcionan, como todo número, una información limitada.

La nota "Significado de Fondos Propios y Beneficio" (descargable en http://ssrn.com/abstract=2252485) ayuda a aclarar el significado del beneficio. Muestra una empresa que reportó un beneficio de 56 millones de dólares, pero podría haber sido cualquier número entre -56 y +114,8 millones.

Pablo Fernández es Doctor en Finanzas (Business Economics) por Harvard. Actualmente trabaja como profesor de finanzas del IESE y como consultor especializado en valoración de empresas, mercados e instrumentos financieros.

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