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El FMI advierte: cada mes de parón productivo resta tres puntos al PIB

Fedea también ha constatado que los pocos indicadores adelantados apuntan a un impacto "muy elevado", incluso superior al de la Gran Recesión.

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Fedea también ha constatado que los pocos indicadores adelantados apuntan a un impacto "muy elevado", incluso superior al de la Gran Recesión.
Camarero en el País Vasco | Alamy

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha calculado que por cada mes que permanezcan cerrados las actividades económicas consideradas no esenciales en los principales países europeos se restarán tres puntos porcentuales al producto interior bruto (PIB).

Así lo ha afirmado el responsable del Departamento Europeo del FMI y encargado de liderar el trabajo de los técnicos de la entidad durante los rescates de Grecia o Portugal, Poul Thomsen, en un blog publicado en la web del organismo.

"En las mayores economías de Europa, los servicios no esenciales cerrados por decreto del Gobierno representan un tercio de la producción. Esto significa que cada mes que estos sectores permanezcan cerrados se traslada en una caída de tres puntos porcentuales del PIB anual, y eso antes de tener en cuenta otras interrupciones y efectos colaterales al resto de la economía sean tenidos en cuenta", ha asegurado Thomsen. En opinión del danés, que se jubilará a finales del próximo mes de julio, una "profunda" recesión en 2020 es el Viejo Continente es una "conclusión inevitable".

Thomsen ha asegurado que los sistemas de bienestar y modelos sociales europeos "facilitarán" la asistencia y ayuda a empresas y hogares, aunque no sin riesgos, ya que estos sistemas "no fueron construidos para cumplir con una demanda de tal magnitud".

"Todos los países de Europa necesitarán responder de forma agresiva a esta crisis, de una forma que sea valiente y proporcional a su escala. Si alguna vez ha habido un momento para usar los colchones y el espacio fiscal disponible, seguramente sea este", ha subrayado el técnico del FMI.

En este sentido, ha considerado "crítica" la decisión del BCE de mejorar la liquidez del sistema financiero y bancario, así como su programa de compras de 750.000 millones de euros.

También ha valorado de forma positiva la intención algunos Estados miembros, como Austria, Países Bajos o Alemania, de usar el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) para asegurar que los países con una "elevada deuda pública" tengan el espacio fiscal necesario para reaccionar a esta crisis de forma adecuada.

Una crisis mayor a la Gran Recesión

Por otro lado, la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) ha constatado que los pocos indicadores adelantados apuntan a un impacto económico del Covid-19 "muy elevado", incluso superior al de la Gran Recesión, aunque "mucho más limitado en el tiempo" si se produce una fuerte recuperación cuando se levanten las medidas de contención del virus. Aboga por poner en marcha un mecanismo de mutualización de los costes de la crisis.

En un documento titulado "La reacción de la Unión Europea ante el Covid-19", publicado este lunes, Fedea señala que es "esperable" una recuperación "rápida", con una demanda incluso mayor que antes de la crisis, al menos durante un tiempo, pero siempre y cuando la destrucción de empleo y de tejido económico durante la fase aguda sea la menor posible y, por tanto, los efectos "no se cronifiquen".

La fundación advierte de que mientras persistan las duras medidas de contención, una parte muy importante de la actividad estará "completamente parada" y, cuanto más tiempo se mantengan esas medidas, mayor será el número de empresas que deban cerrar y mayor la destrucción "permanente" de puestos de trabajo y, por tanto, la pérdida de rentas de los trabajadores. "Todo ello dificultará la recuperación porque una pérdida permanente de rentas (desempleo permanente) se traducirá en un menor consumo", avisa.

Según Fedea, el shock será "importante" para todos los países europeos, pero su intensidad variará de un país a otro, así como la capacidad de hacerle frente según el margen fiscal disponible. La gravedad del problema dependerá de la incidencia de la epidemia y la estructura económica del país, incluyendo el peso de las actividades más afectadas por las medidas de contención (como la hostelería, el turismo y otros servicios) y del grado de atomización de las empresas.

En todo caso, el impacto sea mayor en aquellas economías en cuya estructura económica tenga más peso el sector servicios que el industrial, al ser menos recuperables, y en las que haya un mayor peso de pymes.

Medidas rápidas pero insuficientes

En este sentido, señala que la capacidad para financiar medias paliativas, por su parte, dependerá crucialmente de la situación fiscal de partida de cada país en términos de sus niveles de déficit y de deuda en relación al PIB.

En su análisis, Fedea señala que las principales instituciones europeas ya han comenzado a actuar, y lo están haciendo de forma "mucho más rápida de lo habitual", aunque todavía de manera "insuficiente". Entre otras medidas, destaca que hay algunas "muy importantes" al incluir la suspensión de las reglas fiscales para dar más margen de maniobra presupuestaria a los gobiernos nacionales y un programa de compra de activos del BCE dotado con 750.000 millones de euros.

Como actuaciones inmediatas, aboga por crear un instrumento para mutualizar y minimizar los costes de la puesta en marcha de las medidas necesarias para combatir la crisis, que sea "suficiente" en tamaño (500.000 millones de euros), no incluir condicionalidad, ser "temporal y circunscrito" a la crisis.

A corto plazo, ve necesario el diseño de un impulso fiscal coordinado y que todo el gasto en el que se incurra para combatir esta crisis no se tenga en cuenta a efectos de los procedimientos del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, junto al levantamiento de las restricciones de exportaciones de material sanitario y el diseño de una estrategia de salida.

Esta estrategia ha de basarse en el levantamiento de las medidas de contención adoptadas por los Estados miembros y de las excepciones introducidas en el mercado interior, y en una estrategia fiscal de salida que dé "certidumbre" a los países, para que "gasten lo que deben" en la mitigación de los efectos de la crisis.

En el medio plazo ve necesario revisar el marco institucional de la Unión Europea para que esté preparado para la adopción de medidas extraordinarias, con un instrumento jurídico que permita declarar el "estado de alarma europeo".

También pide crear una herramientas más potente para hacer frente a situaciones de crisis en el marco de los presupuestos, así como introducir una cláusula de garantías sanitarias en los acuerdos comerciales y trabajar en los aspectos normativos del teletrabajo.

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