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El Gobierno cobra la cuota a los autónomos con el negocio cerrado: "Buscan dinero y agotarnos con las reclamaciones"

Los trabajadores por cuenta ajena podrán pedir la devolución de la cuota, pero envueltos en una maraña burocrática lenta e inasumible.

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Los trabajadores por cuenta ajena podrán pedir la devolución de la cuota, pero envueltos en una maraña burocrática lenta e inasumible.
A Daniel Peña, carpintero autónomo confinado, el Gobierno le ha cobrado la cuota | LD

El descontrol y el caos que está generando el Gobierno con las medidas de moratoria y cuotas a los autónomos ha enfurecido al sector por las imprecisiones y presuntas falsedades en sus comparecencias. Los trabajadores por cuenta propia se sienten cada vez más engañados y abandonados, y por lo pronto, las cuotas las siguen pagando con sus negocios cerrados a cal y canto. Están que trinan y no es para menos. El Gobierno de cara a la galería promueve un paquete de ayudas para los autónomos que no se ajusta a lo que están viviendo los afectados.

"Están buscando dinero como sea de forma rápida, como tenemos domiciliados los recibos nos encuentran rápido. Primero cobran las cuotas y ahora tenemos que iniciar las reclamaciones pertinentes para la devolución con todo lo que ello conlleva: tiempo, lentitud burocrática, saturación de las gestorías y un sinfín de gestiones que te desgastan. Quieren dinero en efectivo y agotarte con las reclamaciones", reitera a Libre Mercado Pedro García, vicepresidente de la asociación Autónomos Unidos para Actuar (AUPA).

"Nos están enredando mientras perdemos liquidez. Si ya estábamos mal este mes, ahora peor. En mi sector textil ya se ha comprado la nueva temporada, y no tenemos liquidez. Estamos pasando calamidades que se juntan con la crisis que ya veníamos padeciendo", insiste García.

Detrás estos gloriosos paquetes de ayudas la realidad es cruda y no tiene nada que ver con los cantos de sirena que lanzan desde sus atriles los gobernantes de la coalición PSOE-Podemos. Cogiendo la lupa, los requisitos se antojan inasumibles para el colectivo.

No se concede el cese

El sufrido sector de trabajadores por cuenta propia primero se está enfrentando a las peticiones del cese de actividad. Y con el Estado hemos topado. Pedro García ha adelantado a Libre Mercado que se están echando para atrás las solicitudes por el cese de actividad a numerosos negocios cerrados por obligación tras el decreto del estado de alarma. Es decir, no se está admitiendo a trámite las peticiones de los autónomos a los que el propio Gobierno ha obligado a echar la persiana. Ni ellos mismos logran entender lo que está pasando.

"Pedir el cese de actividad está siendo una locura. Como haya cualquier palabra mal puesta que no concuerde con algún epígrafe, no te lo conceden. Están devolviendo ya muchísimos recibos, siempre encuentran alguna pega desde las administraciones públicas para no aprobar el cese cuando fue el Gobierno el que nos obligó a cerrar. No tiene lógica", argumenta el presidente de AUPA.

En el mismo sentido se ha expresado el presidente de ATA, Lorenzo Amor, quien confirma que a los autónomos "ni se les ha apoyado ni se ve que se les vaya a apoyar a la mayoría con el nuevo decreto". Y añade que "la realidad es que la cotización de marzo ya está pagada y no cabe en ningún momento su moratoria".

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Taller cerrado de Daniel Peña, carpintero autónomo al que el Gobierno ha pasado la cuota de marzo I Canarias

"Lo que dicen no está en el BOE"

Entretanto, a los autónomos con sus establecimientos cerrados y sin clientela les siguen llegando los recibos. Denuncian que los anuncios del Gobierno de Pedro Sánchez se quedan en agua de borrajas porque las asesorías no encuentran en el BOE lo que dice Pablo Iglesias o Nadia Calviño.

Según transmite el presidente de AUPA, en los asesores fiscales se están volviendo locos porque lo que dicen los responsables gubernamentales "no está reflejado en el Boletín Oficial del Estado". Los autónomos manifiestan que "las ayudas económicas que salen en televisión es puro confeti".

"Me ha ayudado mi abuela"

Y mientras la maraña burocrática se ensancha y envuelve a los autónomos en una jungla de requisitos, casillas y letra pequeña, las calamidades por las que empiezan a pasar son cada vez peores.

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Camino Delgado, autónomo y propietaria de una clínica de estética

"Vamos a terminar yendo a la beneficencia a comer como sigamos así", critica Camino Delgado del Río, propietaria de una clínica de estética en León. A ella, como a los 3,2 millones de autónomos españoles, el Gobierno le ha pasado la factura de la cuota con la clínica cerrada. La profesional de estética advierte de que a muchos autónomos los está ayudando económicamente su familia, y encima el estado hace caja con ellos en esta situación. "Es de vergüenza. Yo porque por suerte y tengo a mi marido que es funcionario, podemos tirar de su nómina, pero hay compañeros que lo están pasando muy mal. No vamos a tener ni para comer", alerta.

Es el caso de Sonia Ramos, una peluquera de Málaga que tuvo que cerrar su salón casi recién estrenado. Solo llevaba dos meses con el salón de belleza abierto, invirtió todo el capital en su puesta en marcha y ahora está endeudada hasta las cejas. "Me ha tenido que ayudar mi abuela a pagar la cuota de marzo. No he tenido ingresos y terminaré cerrando seguramente, no saldré de esta. Están mintiendo continuamente en el Gobierno y aún no me han aprobado el cese de actividad después de dos semanas con el negocio clausurado", lamenta.

Los afectados no quieren ni oír hablar de la moratoria que la vicepresidenta Nadia Calviño ha puesto encima de la mesa. Saben que se demorará las aprobaciones de esas solicitudes, tal y como está evolucionando estos asuntos. Daniel Peña, un carpintero canario, admite que esto es solo el comienzo de numerosos problemas económicos. Su taller de carpintería metálica también ha tenido que echar el candado desde que Pedro Sánchez extremara las medidas de la cuarentena el pasado domingo.

Peña mantuvo abierto su negocio pero no ha tenido ni ingresos ni clientela. "Solo tenemos pérdidas. La gestión de este Gobierno con esta crisis está siendo penosa. Las grandes empresas tienen a sus asesores fiscales, pero las pequeñas empresas están siendo castigadas de una forma increíble. Estamos fatal todos. No tenemos derechos a ERTE tampoco, solo parece que ayudan a las empresas grandes con millones de euros en beneficios. Nos cuesta la misma vida mantener a tres empleados por la carga fiscal que soportamos. Está claro que nos tienen como la caja del Estado, primero nos cobran y ahora nos meten en un lío burocrático de reclamaciones. Tampoco podemos despedir, nos lo han prohibido, entonces si dentro de dos meses yo pudiera despedir a una persona puedo mantener a otros padres de familia, pero si me lo impides me estás llevando a la suspensión de pagos. Los políticos del Gobierno no tienen ni idea de lo que es llevar una empresa, ni trabajar en el sector privado. Nada de lo que dicen es fiel a la realidad", concluye el carpintero.

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