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Iglesias copia a Varoufakis en una incendiaria entrevista con el 'Financial Times'

El vicepresidente carga contra los países "del Norte", exige que otros países financien la deuda española y habla de la ruptura de la UE.

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El vicepresidente carga contra los países "del Norte", exige que otros países financien la deuda española y habla de la ruptura de la UE.
Iglesias sigue los pasos de Varoufakis | LD

A lo largo del primer semestre de 2015, el nuevo gobierno de Grecia, que encabezaba Alexis Tsipras decidió poner a prueba la paciencia de sus socios europeos. El principal responsable de esta estrategia fue Yannis Varoufakis, un polémico académico al que se le presuponían grandes habilidades para la negociación.

Nada más recalar en el ministerio de Finanzas, Varoufakis se marcó un objetivo claro: presionar a la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo con la meta última de obtener una renegociación de los términos de los distintos programas de "rescate" que habían evitado la quiebra del país heleno a cambio de imponer un estrecho marcaje a la política económica decidida por Atenas.

La tesis de Varoufakis bebía de los manuales que tantas veces explicó en las aulas universitarias. Se trataba de forzar un desenlace óptimo a través del "juego de la gallina", es decir, de inducir una situación límite hasta provocar que la otra parte dé un paso atrás en sus pretensiones. Su cálculo partía de que Bruselas, Washington y Frankfurt cederían ante sus postulados por miedo a una ruptura de la Eurozona.

Sin embargo, los modelos teóricos que tantas veces expuso Varoufakis en aulas, conferencias, artículos y libros no resistieron la aplicación práctica de su estrategia. El hartazgo que sembró entre socios europeos europeos clave como Alemania y la desconfianza que sembró entre buena parte de sus acreedores hicieron que Grecia acabase acorralada.

Alexis Tsipras solo fue consciente del daño causado por Varoufakis cuando ya era demasiado tarde. Con el sector financiero sufriendo una fuga de depósitos que terminó por precipitar un "corralito" y sin capacidad de seguir pagando los compromisos de deuda previstos para los primeros meses de verano, el nuevo gobierno de extrema izquierda acabó tirando la toalla.

Tsipras pidió un tercer "rescate" y la legislatura que concluyó el pasado año terminó marcada por una estricta obediencia a los términos acordados con la Troika. Se ha estimado que la estrategia del defenestrado ministro de Finanzas costó a Grecia el 25% de su PIB, una cifra equivalente a 4.000 euros por persona.

Iglesias sigue los pasos de Varoufakis

Pese al enorme daño que provocó aquel episodio, el vicepresidente segundo del gobierno de España, Pablo Iglesias, no parece haber tomado nota de lo ocurrido y ha optado por conceder una polémica entrevista al Financial Times en la que pide a la Unión Europea que "dé un paso al frente si no quiere correr el riesgo de extinguirse".

Según declara Iglesias en las páginas del salmón más leído del Viejo Continente, "la Unión Europea de los recortes, los planes de austeridad y la falta de solidaridad del Norte con el Sur no va a sobrevivir". El líder de Podemos exige "un cierto nivel de mutualización de deuda como condición necesaria para la existencia continuada de la Unión Europea".

Además de recuperar la retórica Norte vs Sur y de exigir que sean los socios europeos quienes financien los problemas fiscales de nuestro país, Iglesias ha hecho toda una declaración de intenciones en el FT, afirmando que las ideas de líderes europeos como Margaret Thatcher "han quedado enterradas en la historia, puesto que ya nadie las defiende. Hay gente que cree que las catástrofes hacen que los ateos se vuelvan creyentes, pero en realidad lo que hacen es que los neoliberales se conviertan en neokeynesianos".

Iglesias también defiende la "renta mínima vital" como pilar para una Europa más "solidaria" aunque, curiosamente, el Plan de Estabilidad que España remitió a Bruselas el pasado 30 de abril no recogía dicha propuesta, que podría aumentar en 3.000 millones de euros el déficit público de 2020.

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