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EDITORIAL

Sánchez nos lleva al precipicio: pero cómo iba a ganar Calviño

España está en la cola de la mayoría de los indicadores económicos y que por ello genera una profunda desconfianza en el exterior.

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Ninguna economía del mundo se va a salvar del desplome. El virus está hundiendo el PIB, generando desempleo y desequilibrando las cuentas por doquier. Ante una pandemia de tales dimensiones, la crisis era inevitable. Eso es una cosa; otra, muy distinta, que España esté en la cola de la mayoría de los indicadores económicos y que por ello genera una profunda desconfianza en el exterior. No hay mejor prueba de ello que el portazo que acaba de darle Europa en la cara a Nadia Calviño.

El Gobierno social-comunista de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias no sólo es que haya gestionado de manera calamitosa la pandemia en el ámbito sanitario, sino que se diría que está haciendo lo imposible para sumir a España en la miseria.

Utilizar el dinero del contribuyente para disparar el gasto público y colocar la deuda en niveles insostenibles: eso es lo que está haciendo el Gobierno. Esta misma semana, Bruselas daba otro mazazo a Sánchez empeorado la previsión sobre el comportamiento de la economía española en 2020. La Comisión Europea prevé una contracción del PIB del 10,9%, y el Gobierno no tiene nada mejor que hacer que montar escenitas en el Congreso en el marco de esa indigna farsa denominada Comisión para la Reconstrucción Social y Económica.

El dictamen que ha evacuado la comisión de marras parece una broma de mal gusto. Así, se habla de acometer una "reforma ecológica y social de la contabilidad nacional" y de emplear una "contabilidad biofísica". El país al borde del colapso económico y este hatajo de salvadores, engolfado en dictaminar como una panda de niñatos universitarios de los que luego se dedican a la política para cambiar Vallecas por Galapagar. Qué tiempos funestos estos.

Lo que necesita Españas es emprender reformas ya contrastadas. Reducir los tramos del IRPF, rebajar las cotizaciones sociales o simplificar el Impuesto de Sociedades son algunas de ellas, por ejemplo. Más: disminuir el gasto público, controlar el déficit, rediseñar las pensiones y acabar con los puestos vitalicios de un sector público sobredimensionado. De todo esto, la Comisión para la Reconstrucción no dice una palabra. Qué vergüenza.

En lo que andan Sánchez y sus ministros incompetentes es en subir el IVA, justo cuando países como Alemania, Italia o el Reino Unido han anunciado que van a rebajarlo. Luego se preguntarán por qué la sobrevaloradísima Calviño no ha conseguido presidir el Eurogrupo.

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