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Los okupas se apropian de 70.000 pisos de bancos y perjudican a la clase trabajadora: "Esto es jauja"

El sector bancario reivindica el derecho a la propiedad privada y lamenta la demonización de la extrema izquierda.

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El sector bancario reivindica el derecho a la propiedad privada y lamenta la demonización de la extrema izquierda.
Okupas en un edificio en Madrid | Sindicato de Inquilinos

Bancos, inmobiliarias interbancarias, fondos de inversión y sociedades patrimoniales se encuentran en la más absoluta indefensión ante los okupas, quienes se han convertido en una epidemia en España. Juristas como Blanca Llopis se enfrentan diariamente al largo y tortuoso camino judicial hasta conseguir una orden de desalojo. La abogada balear advierte de que "cada vez están más protegidos a nivel judicial. Nadie se atreve con ellos. A la mínima duda los magistrados prefieren no avanzar. Tampoco lo hace la policía que sabe que puede meterse en un verdadero lío", indica a Libre Mercado.

Y no es de extrañar. La extrema izquierda política promueve y alienta la okupación de inmuebles de los que denominan como "vampiros financieros o buitres capitalistas", refiriéndose así a las entidades bancarias. Pablo Iglesias recogía en el programa de su partido la propuesta de impagar hipotecas, expropiar todos los pisos vacíos, gravar más a los propietarios y proteger a los okupas.

Irene Montero y Pablo Echenique, ya en el Gobierno, se han mostrado contrarios a los desalojos y la aplicación de la ley. Incluso la diputada Isa Serra llegó a ser condenada por su violenta colaboración para frenar un deshaucio. Integrantes de Ahora Madrid también han participado activamente en los ataques a las propiedades bancarias, durante el mandato de Manuela Carmena en la capital de España.

A su vez, organizaciones afines a Podemos como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), liderada en su florecer por Ada Colau, acompaña a familias que quieren okupar y regalan en su sede el "Manual de desobediencia civil para recuperar viviendas vacías de las entidades financieras". No es la única, el Sindicato de Inquilinos trabaja con cientos de voluntarios impidiendo a la policía que ejecute órdenes de desahucio en los bancos, así como cientos de asociaciones y oficinas de índole anticapitalista repartidas por todo el territorio nacional.

Negocio lucrativo

Pero el trasfondo y las consecuencias derivadas de la okupación de viviendas son dramáticas para España. Cientos de denuncias vecinales se acumulan en los juzgados llenas de quejas de ruidos, amenazas de muerte y disturbios continuos. Y no solo esto, también sale malparada la clase media que quiere acceder a un inmueble económico.

Los pisos de bancos suelen ser los más asequibles a la hora de comprar una vivienda. Blanca Llopis explica cómo los clientes suelen acudir al banco en busca de las mejores hipotecas y acuerdos de compra-venta con la entidad en la que tienen su nómina. Sin embargo, muchas de estas casas se encuentran okupadas y sin posibilidad para el comprador, "que se ve en la tesitura de iniciar un trámite infernal para poder echar al okupa", indica la abogada especialista.

Es así como un total de 70.000 viviendas a precios más asequibles, debido a que el banco quiere vender rápido la propiedad embargada, se encuentran fuera del mercado: todas están okupadas, según las últimas estimaciones del sector. El hartazgo y malestar entre las promotoras y sociedades patrimoniales va en aumento.

A este problema se suma la fluctuación de precios en un mercado negro inmobiliario, a manos de las mafias, que ofrece casas vacías para alquilar o comprar en portales web. La demora de dos años de la sentencia de desahucio permite al okupa y a las bandas organizadas ir de casa en casa gozando de total impunidad, y además, contando con el apoyo político de la extrema izquierda.

La jurista no hace distinciones, al igual que se perjudica al particular con una okupación, las entidades jurídicas son también las grandes damnificadas: "Es el derecho a la propiedad privada. Están vulnerando esa ley y da igual quién es el propietario. Puede ser desde un banco a una persona, pero, en cualquier caso, al que no le pertenece es al okupa. El inmueble o edificio tiene un dueño y cualquier propietario debe tener derecho a recuperar su posesión. Esto es jauja para los okupas y no puede ser. Porque un piso sea de banco no implica que se pueda usurpar ".

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El Sindicato de Inquilino impide que el banco recupere una vivienda en Madrid

El desahucio exprés aprobado por Mariano Rajoy en 2018 excluía a las propiedades bancarias. Una medida que fue duramente criticada por los afectados que la vieron como "discriminatoria" y "gravemente perjudicial". Y así está siendo. "Recuperar un piso de banco es una odisea. Tengo aquí procedimientos de 2018. Se enquistan y para que llegue el juicio se puede tardar casi dos años. En muchos casos se acuerda un alquiler social, no queda otra, y también algunos fondos de inversión pagan para que abandonen las viviendas", aclara la abogada.

En las negociaciones con las mafias las cantidades a pagar para que abandonen pueden llegar ser hasta los 10.000 euros. Un negocio muy lucrativo para los delincuentes que se embolsan miles de euros con cada okupación. Se frenan las ventas y los precios de las viviendas restantes suben, inevitablemente. Mientras el delincuente se enriquece, el cliente se enfrenta a comprar a precios más altos.

Llopis desvela, como jurista y defensora de entidades bancarias, los conflictos vividos para poder recuperar vivienda bancarias: "Si la sentencia es estimatoria, los okupas la recurren y se alarga otros dos meses. El siguiente paso es presentar la ejecución de la sentencia de desahucio y ahí se suma más tiempo aún. Hay casos muy conflictivos que pueden durar hasta tres años. Si se trata de una familia con hijos, presentan facturas o se empadronan. Entonces, será una larga andadura judicial a recorrer. Ahora, con el coronavirus, ha sido peor aún. Se han suspendido las vistas que teníamos pendientes para desalojar".

La okupación de pisos de bancos sale también rentable en cuanto a sentencias condenatorias, tibias y que no producen ningún efecto disuasorio. Más bien es al contrario. Las penas por okupar un piso de banco distinguen entre okupación pacífica o violenta: en la usurpación sin daños, es decir, cuando no se ha ejercido la violencia contra el propietario en la vivienda, la multa iría de 3 a 6 meses y un pago de aproximadamente 20 euros diarios. A este respecto, las agencias interbancarias insisten, una y otra vez, en que se respete el derecho a la propiedad privada y puedan echar a los okupas en el momento en el que se apropian ilegalmente del inmueble.

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