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Los ERTE y los inactivos explican el 'dopaje' de la EPA del segundo trimestre

La EPA del estado de alarma se salda con más de un millón de empleos destruidos y ni siquiera refleja toda la realidad del mercado laboral.

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La EPA del estado de alarma se salda con más de un millón de empleos destruidos y ni siquiera refleja toda la realidad del mercado laboral.
Pedro Sánchez y Yolanda Díaz | EFE

Catástrofe laboral en la Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre. Esta elaborada estadística, que ha publicado el INE a primera hora de la mañana de este martes, ya empieza a reflejar los auténticos estragos que el cerrojazo económico del coronavirus ha causado sobre el mercado de trabajo nacional. Y eso que todavía los ERTE, que tanto se ha esforzado el Gobierno en repetir que "no son parados", maquillan las cifras de abril a junio. Aún así, con este dopaje en el empleo, los datos siguen siendo terribles.

Por el lado de la ocupación se masca la tragedia. El número de ocupados disminuyó en 1.074.000 personas en estos tres meses (-5,4%), lo que supone el mayor desplome de la serie histórica, iniciada en 1976, y un dato sin precedentes. Así, nuestro país terminó junio con 18.607.200 ocupados, rompiendo la barrera de los 19 millones de ocupados de los últimos años, y volviendo a niveles del primer trimestre de 2017.

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En 2009 cayó 10 veces menos

Tradicionalmente, el segundo trimestre del año es un periodo excelente a nivel laboral, ya que el sector turístico y hostelero realiza una tromba de contrataciones de cara a la Semana Santa y al verano. Hay que remontarse al segundo trimestre de 2009, en plena crisis económica, para ver caer la ocupación en ese periodo, y lo hizo en 145.800 personas casi 10 veces menos que ahora. Es más, en el primer trimestre de ese mismo año, en el peor momento de nuestro país, apenas se llegaron a perder 766.000 ocupados. En 2012, también cayó la ocupación, pero muy ligeramente.

Esta vez, el Gran Confinamiento lo ha cambiado todo. No ha habido nuevos contratos porque la parálisis de la actividad ha puesto en jaque a todos los negocios que operaban cara al público. El turismo, el sector que más actividad genera en España con alrededor del 13% del PIB, se ha quedado tocado y hundido.

Esta es la razón de que la mayor parte de la destrucción del empleo se produjera en el sector Servicios (–816.900), aunque la ocupación disminuyó en todos los sectores, por este orden: Industria (–127.000), Construcción (–108.700) y Agricultura (–21.400). La bajada de la ocupación es general en todas las comunidades autónomas, excepto en las Islas Baleares, donde crece en 9.200 personas. Los mayores descensos se dan en Cataluña (–223.700), Andalucía (–198.100) y Comunidad de Madrid (–184.400). El estado de alarma empezó el 16 de marzo y terminó el 22 de junio, por lo que la EPA del segundo trimestre abarca casi toda su duración.

La mayor parte de la caída de la ocupación se produjo en el sector privado (1.052.000 personas menos), mientras que el sector público apenas cayó en 22.000 efectivos. Es más, en tasa interanual, el empleo público se incrementó en 31.500 personas, mientras que el privado bajó en 1.229.100. Descontada la estacionalidad y el efecto calendario, las estimaciones del INE indican que el empleo disminuyó el -6,7% trimestral, lo que representa la mayor contracción de la serie histórica. Otro mal récord.

Por el lado del paro, el número de desempleados en España subió en el segundo trimestre en 55.000 personas (+1,6%), situando el número total de parados oficiales en los 3.368.000 personas y la tasa de paro en el 15,33%.

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El espejismo de los inactivos

Aunque la cifra de parados durante estos tres meses es la peor desde 2012, cuando el desempleo subió en 63.100 personas, y la tasa de paro ha vuelto a niveles de 2018, estos datos son un espejismo que está adulterado por dos motivos principales: los ERTE y el repunte sin parangón del número de inactivos en España. A continuación, vamos a explicar estos dos motivos.

La razón que está detrás de que se hubieran destruido más de 1 millón de empleos en nuestro país, pero el segundo trimestre sumara poco más de 55.000 parados se debe a que la gran mayoría de los afectados pasaron a contabilizarse como inactivos en lugar de como parados.

"Fundamentalmente debido a la dificultad sobrevenida de buscar empleo en una situación de confinamiento", explica el INE. Las limitaciones a la movilidad, el cierre de las empresas del sector que hubiera podido contratarles o la necesidad de tener que permanecer en casa cuidando de las personas dependientes de la familia (niños, ancianos, enfermos…), ante el cierre de colegios o centros de día, explican que estas personas no hubieran buscado empleo y que tampoco estuvieran disponibles para trabajar.

Estos dos requisitos son los que determinan que la EPA clasifique a esa persona como parada o como inactiva. Es decir, si una persona está voluntariamente en su casa sin trabajar y no busca empleo, no es un parado, es un inactivo. Así, en el segundo trimestre, el mercado laboral sumó 1.062.800 inactivos más.

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Los ERTE adulteran los datos

Otro punto que adultera las cifras es que la EPA tampoco considera parados a los ERTE al igual que el Ministerio de Trabajo. Durante tres meses, los considera ocupados. Eso sí, "dadas las circunstancias tan especiales sobrevenidas" desde la declaración del estado de alarma, el INE ha considerado destacar el número de ocupados que no han trabajado en la semana de referencia del trimestre (la anterior a la que se realiza la entrevista) y que ascienden a la friolera 4.706.200, lo que supone 2.739.300 más que en el trimestre anterior.

Por ello, el número de ocupados real, el de los que efectivamente trabajaron en el segundo trimestre, se queda en los 13.901.000. Este dato revela que solo un tercio (el 35,14%) de la población española de 16 y más años estaba trabajando durante ese periodo.

El aumento de personas ocupadas que no han trabajado en la semana de referencia y que roza los 5 millones se debe, principalmente, a los que han estado ausentes de su empleo por un ERTE o por un paro parcial por razones técnicas o económicas, además de por enfermedad o accidente. Según los datos del Gobierno, el máximo pico de los ERTE en España se produjo a finales de abril, con casi 3,4 millones de trabajadores en esta situación. En este sentido, la secretaria de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa, Ana de la Cueva, y la ministra de Economía, Nadia Calviño, han asegurado este martes que más del 64% de los trabajadores afectados por un ERTE, unos 2,2 millones de personas, ya ha vuelto al trabajo. Entonces, quedarían bajo este mecanismo más de 1,2 millones de personas todavía en casa sin trabajar.

Además, el número total de horas efectivas trabajadas por el conjunto de ocupados en el segundo trimestre de 2020 ha experimentado un descenso sin precedentes debido al periodo en el que ha sido necesario limitar la actividad económica. El volumen de horas de trabajo ha descendido un 22,59% respecto del tiempo trabajado en el trimestre anterior. También aquí influye la existencia de los ERTE.

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Estas últimas cifras revelan que la situación en el mercado laboral es mucho más grave que lo que aparenta el primer vistazo de las estadísticas. Si los trabajadores que siguen en ERTE no vuelven a sus empresas, si los que han vuelto no logran mantener su puesto de trabajo o si los inactivos no encuentran un empleo de manera inminente —algo realmente difícil— todos ellos pasarán a contabilizarse como parados en la EPA del tercer trimestre. Entonces, será todavía más escalofriante.

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