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La pandemia beneficia a China: los comunistas aumentan su riqueza mientras Occidente agoniza

El PIB chino ha crecido un 3,2% interanual durante el segundo trimestre, siendo el único país que ha visto aumentar su economía.

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El PIB chino ha crecido un 3,2% interanual durante el segundo trimestre, siendo el único país que ha visto aumentar su economía.
Xi Jinping en el 19º Congreso del Partido Comunista Chino | Twitter

La crisis económica a causa del coronavirus en el mundo no está afectando en lo más mínimo al Partido Comunista Chino. Más bien resulta lo contrario. Los analistas geoestratégicos auguraban una catástrofe sin precedentes para el gigante asiático, pero los datos vienen a demostrar que su economía está en ascenso y respira sana, no como los enfermos del virus.

Xi Jinping, presidente de la República Popular China, se congratula mientras Occidente agoniza. La culpabilidad de China, que ocultó el coronavirus cuando Taiwan dio el aviso de que se transmitía de persona a persona el 31 de diciembre, es una realidad innegable. El mismo Tedros Adhanom, líder de la Organización Mundial de la Salud, un marxista amigo de China acusado de ocultar las epidemias del cólera en Etiopía, hizo caso omiso a las advertencias de las autoridades taiwanesas y se congració, como era de esperar, con el Partido Comunista.

Aviones iban y venían esparciendo el virus por el planeta a sabiendas de la tragedia sanitaria que vendría. Pero el silencio, la ocultación y las represalias a médicos y disidentes chinos, junto con las denuncias de los organismos de Derechos Humanos internacionales, y la firme condena de Estados Unidos y líderes europeos a las autoridades comunistas, no han impedido que China se enriquezca en mitad de una profunda recesión económica sin precedentes, por su fiereza, en el siglo XXI de Occidente.

Crece el PIB chino

Durante el segundo trimestre del año, el PIB chino ha crecido un 3,2% interanual. La riqueza total de China, después de estos meses dramáticos en 2020, concluyó en 6,53 billones de dólares. Pero esto no es todo. La hegemonía del Partido Comunista Chino se está consolidando gracias también a los préstamos, con altas tasas impositivas, y con los que tiene pillado a decenas de países. Por ejemplo, África y Latinoamérica son dos de los continentes más endeudados con el país asiático. De hecho, China ha prestado más dinero que el Banco Mundial o el FMI.

Por supuesto, Xi Jinping no da puntada sin hilo y, si ofrece dinero a bajos intereses, la contraprestación será la apropiación y el dominio del territorio endeudado para con los intereses de los comunistas. Según las últimas estimaciones, la deuda del mundo con China supera los 5 billones de dólares, similar al 6% del PIB de todas las naciones juntas.

Entretanto el hundimiento económico occidental solo ha asomado la patita. En septiembre, después de un verano de rebrotes y confinamientos parciales, se prevé que la debacle será aún mayor. Por ahora, los últimos datos del Banco Mundial apuntan a una drástica contracción de la economía mundial: se reducirá hasta un 5.2% este año. Según el informe "Perspectivas Económicas Mundiales" del Banco Mundial, estamos ante "la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial, y la primera vez desde 1870 en que tantas economías experimentarían al unísono una disminución del producto per cápita" tan abismal e impactante.

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Tedros Adhanom, director de la OMS, junto a los líderes comunistas chinos, en una reunión a principios de 2020

Claro está, los comunistas están aprovechando dicha coyuntura. No han sufrido represalias ni castigos económicos por su negligente actuación con el coronavirus, tampoco cuando en enero desabastecieron de mascarillas a Europa y Tedros Adhanom se negaba a declarar la pandemia. Todo ello ha sido un caldo de cultivo idóneo para que tomen ventaja política. Así se ha allanado el terreno para que los comunistas apliquen la Ley de Seguridad Nacional en Hong Kong, acabando así con el acuerdo de "un país, dos sistemas", aprobado por el Gobierno británico desde la década de los setenta. La democracia liberal ha sido aplastada por el totalitarismo comunista y la ciudad de Hong Kong vive un verdadero infierno represivo protagonizado por las fuerzas del orden y la policía del pensamiento de Xi Jing Ping.

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Protestas en Hong Kong contra el Partido Comunista Chino

¿Guerra Fría?

No en vano, líderes europeos como Angela Merkel están pidiendo a las empresas apostar por permanecer en sus territorios nacionales. Reino Unido se ha sumado a esta declaración, Australia, India y Taiwan están también sacando en su sistema político y mediático las vergüenzas del comunismo chino, al que culpan de toda la crisis mundial. Pero, si hay un país que ha pasado a la acción, ha sido Estados Unidos. Occidente se juega la libertad frente a la ideología autoritaria y despótica de los comunistas, quienes ya no ocultan sus ansias de ser el nuevo imperio que se haga con el poder mundial.

Recientemente, y durante el cierre de embajadas chinas y estadounidenses, el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, ha pedido al "mundo libre" triunfar sobre la "nueva tiranía" de China, durante una conferencia de prensa en la Biblioteca Presidencial Richard Nixon en California.

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Mike Pompeo durante su discurso en la Biblioteca Nixon

Pompeo ha corregido al expresidente republicano Ronald Reagan, quien dijo que con la Unión Soviética (URSS) había que "confiar y después verificar". En cambio, el secretario americano de Donald Trump ha dicho que "en el momento de tratar con el gobierno chino se debe desconfiar y verificar".

Y no, no se trata de una nueva Guerra Fría. Esto va más allá, primeramente porque "no se da el mismo contexto histórico", ha aclarado Pompeo. "Esto no se trata de contención como con la URSS. La Unión Soviética vivía aislada del mundo. Este es un desafío enteramente nuevo. Los comunistas chinos están por todo el mundo. La delegación diplomática de Houston (Texas) era un centro de espionaje y robo de propiedad intelectual. El viejo paradigma de compromiso ciego ha fracasado. No debemos continuarla. No podemos retornar a esta", reiteró Pompeo.

Pero organizaciones como Black Lives Matter (BML) y Antifa, calificadas como asociaciones terrorista por Trump, están desestabilizando peligrosamente con su violencia y radicalismo a los Estados Unidos. La anarquía en las ciudades norteamericanas está siendo apoyada por el Partido Demócrata. Biden y Sanders están de acuerdo en eliminar la financiación de la policía para así ofrecer supuestas ayudas sociales. Además, se han mostrado partidarios de una economía socialcomunista, tal y como marca la tendencia delirante de Antifa y BLM. Igualmente, el mismo alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, ha anunciado ya que propondrá un recorte de 1.000 millones de dólares en el presupuesto anual en el Departamento de Policía de Nueva York.

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Manifestantes de Antifa delinquen en Boston

Ante este panorama, el Partido Comunista Chino evidentemente tendría el cielo abierto para aumentar su influencia en Norteamérica, en el caso de que Donald Trump perdiera las elecciones en noviembre, tal y como apuntan las encuestas. Los funcionarios de Xi Jinping ya trabajan en esa dirección y han anunciado su apoyo a Black Lives Matter, como elemento social desestabilizador.

Mike Pompeo ha pedido, para hacer frente a Xi Jinping y los suyos, la unión de un "nuevo grupo de naciones y una nueva alianza de democracias". Una tarea harto complicada en vista de que el coronavirus, procedente de China, sigue cobrando fuerza y asola los países en medio de una falta de liderazgo político y una pésima gestión, como en el caso de España, en los que incluso el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro de Sanidad, Salvador Illa, han alabado a los políticos comunistas chinos por su "excelente gestión".

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