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Okupas de vacaciones en Ibiza y otros escándalos del verano sobre los ataques a la vivienda

Algunos okupas llegan a instalar alarmas en las viviendas de las que se han apropiado. Los vecinos se están organizando contra los delincuentes.

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Algunos okupas llegan a instalar alarmas en las viviendas de las que se han apropiado. Los vecinos se están organizando contra los delincuentes.
Pisos okupados en el centro de Madrid | EFE

La okupación sigue disparada en España. El primer semestre del año se saldó con 7.450 denuncias relacionadas con este delito, según los datos del Ministerio del Interior, lo que supone un 5% más respecto al mismo periodo del año anterior. A pesar de la aparición de compañías expertas en desalojos, como Desokupa, y de que cada vez son más los propietarios que optan por tapiar puertas y ventanas para evitar los asaltos, los delincuentes no cesan en su empeño de hacerse con una vivienda gratis. La laxitud de la ley con estos enemigos de la propiedad privada les facilita la tarea.

Este verano, el fenómeno de la okupación ha sacado a la luz testimonios escalofriantes, donde los propietarios de los inmuebles se han encontrado completamente desamparados ante unos okupas que campan a sus anchas por pisos y chalets. Uno de los casos más escalofriantes es el de Manuel Márquez, que se encontró en las redes sociales a sus propios okupas veraneando en Ibiza, por lo que decidió aprovechar las idílicas vacaciones de los delincuentes para recuperar su vivienda. Según relató el afectado a ABC, la pareja de okupas llevaba años sin pagarle los 400 euros al mes que acordaron verbalmente por su piso en Mataró. La justicia no había conseguido echarles.

Para sorpresa del dueño, cuando llegó a la vivienda que los okupas habían decidido abandonar para irse de veraneo, se encontró con que habían instalado hasta una alarma que sí pagaban periódicamente. Según su testimonio, la empresa de seguridad no le dio ninguna respuesta convincente sobre por qué estaban prestando un servicio a unos impostores que no tenían ningún derecho sobre la propiedad. Fue entonces, cuando el hombre decidió recuperar su vivienda a la fuerza. "Pues si estáis en Ibiza, yo también puedo ser okupa... en mi propia casa", pensó. Con la alarma sonando, Manuel "reventó" la cerradura, aunque los Mossos d’Esquadra no tardaron en acudir al domicilio. "Este piso es mío, y lo puedo demostrar", les aseguró. "Ya, pero si lo denunciaran lo tendríamos que llevar detenido, podría ser allanamiento de morada", advirtieron los agentes, según su propio relato. Ahora, Manuel puede enfrentarse a la denuncia de los propios delincuentes.

Más historias indignantes

Pero además de episodios de okupas morosos que se niegan descaradamente a pagar la renta, la oleada de sujetos que se han instalado este verano en casas ajenas por la fuerza no cesa. Un ejemplo es el del pueblo madrileño de Pezuela de las Torres. Con apenas 1.000 habitantes, un grupo de okupas violentos se han instalado en varias de sus casas. Los vecinos están organizando caceroladas pidiendo que se marchen y los delincuentes les han respondido con "catanas y cuchillos", según denuncia Telemadrid. El mismo medio también recogió este mismo mes el testimonio de un hombre en la calle Moratín de Madrid, que acudió con unos posibles inquilinos para alquilar su piso y descubrió que su vivienda está ocupada y que le habían cambiado la cerradura.

En Cataluña, el paraíso por excelencia de la okupación, cada vez son más los vecinos que se están organizando para evitar que asalten sus casas ante la permisividad de sus gobernantes. De las 7.450 denuncias relacionadas con este delito, 3.611 se han producido en esta comunidad. El hartazgo es total. A Cataluña le sigue, de lejos, Andalucía, con 1.183 denuncias y Madrid, con 657.

Otra desagradable sorpresa ha sido la que se llevó la periodista de Telecinco, Susana Ramos, que en pleno directo en el que denunciaba la ocupación de su propia vivienda volvió a encontrarse con la okupa, que seguía merodeando por la zona.

Conscientes de que la ley les ampara, hay okupas que han llegado a advertir, con un cartel en la puerta de la casa de la que se han apropiado, que no se piensan ir, que este ahora es su domicilio y que denunciarán por allanamiento de morada a todo aquel que trate de echarles. Ha ocurrido en Alicante, según recoge Antena 3.

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