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La fuga de capitales en España se acelera con el coronavirus y su gestión: alcanza los 49.000 millones

Ya en 2019 se produjo un descenso del 90% de la inversión foránea. La entrada de capital extranjero es fundamental para acelerar el crecimiento.

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Ya en 2019 se produjo un descenso del 90% de la inversión foránea. La entrada de capital extranjero es fundamental para acelerar el crecimiento.
Sánchez e Iglesias en su o del abrazoFE

La crisis de la covid-19 ha acelerado la salida de capitales que ya venía sufriendo España. Si entre enero y junio de 2019 se observaron retiradas por un monto de 18.000 millones, el primer semestre de 2020 se ha cerrado con la "fuga" de 49.000 millones, de acuerdo con los últimos datos publicados por el Banco de España.

El saldo que calcula el organismo regulador compara cuánto invierten los españoles en el extranjero con las inyecciones de capital foráneo en nuestro país. En la medida en que las salidas han sido mucho más altas que las entradas, se puede constatar una tendencia preocupante que refleja una descapitalización progresiva de la economía española frente a las de su entorno.

Hace varios meses, el Banco de España constató que la tendencia se estaba agravando, puesto que su boletín para el primer cuatrimestre del año reflejó una "fuga de capitales" valorada en 27.000 millones de euros. Para ese mismo periodo del año, el curso 2019 se cerró con un saldo negativo de 700 millones.

Se profundiza la "fuga de capitales"

La entrada de capital extranjero será fundamental para acelerar el crecimiento y propiciar una recuperación más boyante y dinámica. Sin embargo, la sombra de los Presupuestos Generales del Estado se cierne sobre las expectativas de los inversores extranjeros, que recelan de las subidas impositivas y los planes de gasto del gobierno.

Por otro lado, el nefasto manejo de la pandemia de la covid-19 también ha contribuido a deteriorar la imagen de nuestro país en el extranjero, retrayendo las inversiones en suelo español. No hay que olvidar que todas las estadísticas oficiales o independientes sitúan a España como el país con peor gestión sanitaria y económica de Europa.

El deterioro de la inversión extranjera no es una novedad, en cualquier caso, puesto que este fenómeno ya fue patente en 2019, cuando las inyecciones de capital llegadas de otras latitudes se redujeron de 48.000 a 18.000 millones durante el primer semestre del año. Sumando las operaciones de desinversión, el primer semestre del curso pasado se cerró con una caída del 90% en la entrada de capital foráneo.

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