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Empleados y oficinas de 'Caixa-Bankia', el eslabón débil del acuerdo

Fuentes del mercado financiero aplauden la operación pero advierten de que el grupo resultante necesitará cerrar oficinas y ajustar personal.

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Fuentes del mercado financiero aplauden la operación pero advierten de que el grupo resultante necesitará cerrar oficinas y ajustar personal.
Oficinas de Bankia y Caixabank | Bankia.com

El pasado martes Luis de Guindos, invitado a un foro sobre banca, coincidía con el gobernador del Banco de España, Hernández de Cos y con el presidente de la AEB, José María Roldán en que el sector bancario español, como ya se recomienda en Europa, debe ir a un proceso de fusiones para mejorar el problema más importante que tiene: rentabilidad. "Las fusiones son la solución al problema de rentabilidad", decía y añadía que la recomendación comunitaria era aplicable a España.

Es curioso que Luis de Guindos haya sido la persona que, primero como vicepresidente económico del Gobierno de España y ahora como vicepresidente del Banco Central Europeo, actuara de telonero a una de las noticias del año en materia financiera. En junio de 2017 fue la compra del Banco Popular por parte de Santander por un sólo euro y ahora el acuerdo para estudiar la fusión entre Bankia y CaixaBank.

Más problemáticas fueron sus palabras apenas unas semanas antes del anuncio de absorción del Popular por parte del Banco Santander, ya que en aquella ocasión, Guindos dijo que el banco que dirigía Saracho era "solvente" y que sería los accionistas quienes decidirían su futuro. Poco después se vendía por un solo euro al Santander, haciendo que los accionistas del popular lo perdieran todo.

Ahora, Guindos ha sido un simple maestro de ceremonias, un pregonero que sin anunciarlo de forma explícita, adelantaba la que puede convertirse, de culminarse, en la noticia financiera más importante del año del coronavirus: la fusión entre las herederas de las dos grandes cajas de Madrid y Barcelona, Bankia y CaixaBank.

Empleados y clientes, en el punto de mira

"Era un rumor que llevaba mucho tiempo sonando", comenta una de las fuentes consultadas por Libre Mercado, "estábamos esperando que se confirmara". En cuanto a las consecuencias del anuncio, el sentimiento del mercado es unánime y todas las fuentes consultadas apuntan en la misma dirección: servirá para consolidar ambas entidades en un momento muy complicado, y parece evidente que reducirán oficinas y personal. "Será malo para los empleados y los clientes", dice una de estas fuentes, muy conocedora del proceso de absorción del Banco Popular por parte del Santander.

Los dos grupos suman más de 51.000 empleados, de los que más de 35.000 los aporta CaixaBank. Las fuentes consultadas calculan que "sobran como un 30% de empleados", y "tienen una importante duplicación de oficinas", lo que avanza un proceso de ajuste importante.

"No les queda otra"

Otra de las fuentes, sin embargo, apunta a que "no les quedaba otra", dado el hercúleo reto que tiene el sector por delante, no sólo por los problemas de rentabilidad que entraña el valor del dinero impuesto por los bancos centrales, sino por la catarata de impagos y concursos que tendrán que afrontar merced al impacto de la gestión de la crisis del coronavirus en el tejido productivo.

Recordemos que el principal negocio de los bancos es el de prestar dinero a particulares y empresas y cobrar intereses por ello. Si los cálculos del Banco de España hablan de entre el 25% y el 30% de empresas con serios problemas para hacer frente a sus obligaciones financieras, amén de un paro real más cercano al 25% que al 15,33% que establece la EPA, la catarata de impagos "va a ser criminal".

Fuentes del entorno concursal señalan que si el año pasado se presentaron 6.000 concursos de acreedores, para este se prevén 60.000.

"Nosotros ya habíamos jugado"

Fuentes de otras grandes entidades como Santander declinan opinar y advierten de que "nosotros ya habíamos jugado y ahora les tocaba a otros", en referencia a la absorción del Banco popular.

Bankia ganará presencia

Otra fuente, perteneciente a un grupo inversor, señala que "la operación tiene sentido" y daría presencia a Bankia a nivel nacional y en el segmento de empresas, mientras que para CaixaBank significará una buena oportunidad para diversificar. Según confiesa, "se esperaban fusiones, pero creí que veríamos otras más pequeñas. No sé si terminará ejecutándose", señala.

Más grande no significa mejor

Sin embargo, no llueve a gusto de todos, un experto en el sector bancario considera que "este tipo de fusiones ni mejoran la solvencia ni mejoran el servicio al cliente. Más grande no significa necesariamente mejor". Además, recuerda que en un sistema bancario como el español, donde no hay libertad de entrada, si los actores "existentes van funcionando y son cada vez menos, lo que nos dice la ciencia económica es que el mercado terminará siendo menos eficiente".

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