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Qué hay de cierto y qué no en el mar de rumores sobre Caixa-Bankia

Desde el nombre hasta la presidencia pasando por la sede social: las especulaciones se han disparado en torno a la operación corporativa del año.

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Desde el nombre hasta la presidencia pasando por la sede social: las especulaciones se han disparado en torno a la operación corporativa del año.
Gonzalo Gortázar y José Ignacio Goirigolzarri | Archivo

El anuncio se produjo con nocturnidad, pero se produjo. CaixaBank y Bankia daban luz verde a sus respectivos consejos de administración para compartir información en una due dilligence para estudiar una posible fusión entre ambas entidades.

La noticia se esperaba y era un secreto a voces que antes o después empezaríamos a conocer movimientos corporativos de envergadura. Y era un secreto a voces no por casualidad. El sector bancario lleva más de una década sufriendo importantes castigos. Desde el estallido de la subprime, hasta las fusiones frías, pasando por el cambio normativo que añadía corsés de provisiones cada vez más exigentes y obligaba a todas las entidades a profesionalizarse. Tampoco hay que olvidar los golpes judiciales que han supuesto miles de millones de euros en indemnizaciones y devoluciones a los clientes merced a las famosas cláusulas hipotecarias. La banca ha sufrido un proceso de transformación que todavía hoy sigue.

Los bancos centrales, lejos de dar árnica, añaden sal a la herida y condenan al sector a bajísimos tipos de interés que convierten el dinero en una mercancía muy poco rentable. Si a esto le sumamos el impacto que la gestión del coronavirus ha tenido en España, con un cuarto de las empresas en quiebra técnica y un cuarto de la población española que quiere trabajar sin poder hacerlo, el horizonte de impagos y tensiones de liquidez es pavoroso.

Por todos estos motivos, que los bancos inicien un proceso de concentración es una solución lógica a los problemas que tienen y, sobre todo, a los que se avecinan.

Sin duda, la operación anunciada ha pillado con el pie cambiado a más de uno que pensaba que este proceso comenzaría con uniones a menor escala. Pero la unión de los herederos de las grandes cajas de Madrid y Barcelona es una noticia de alcance que ha impactado de lleno en las cotizaciones de ambas empresas, quienes se han disparado en bolsa sin disimulo durante toda la mañana de este viernes (Bankia con subidas en el entorno del 30% y CaixaBank con avances de entre el 10 y el 15%).

Y lo que ha sido inevitable ha sido el terreno de las especulaciones: ¿Quién presidirá el grupo resultante? ¿Será unión o absorción? ¿Con qué porcentaje se quedará el Frob -propietario de un 61,8% de Bankia-? ¿Dónde estará la sede? Vayamos por partes

¿Qué se sabe?

Este capítulo es fácil de resumir. Lo que las entidades han reconocido es que comparten información confidencial para conocer con exactitud la situación real de cada entidad y valorar así si es factible o no abordar un proceso de fusión.

Además, gracias a la información pública de la que disponemos, sabemos que la entidad resultante sería contaría con 664.027 millones de euros en activos totales (445.572 de CaixaBank y 218.455 de Bankia), que sumarían 14.037 millones de euros en capitalización (10.859 de CaixaBank y 3.178 de Bankia), que el número de empleados ascendería a 51.536 empleados (35.589 de CaixaBank y 15.947 de Bankia) y que el número de sucursales sumarían 6.727 (4.460 de CaixaBank y 2.267 de Bankia).

Por otro lado, sabemos que Bankia ganaría una fuerte presencia nacional y también volumen de negocio en el sector de Empresas.

¿Qué se espera?

Pero hasta aquí los números ciertos y reconocidos. Todo lo demás se debe a especulaciones, apuntes de algunas fuentes, filtraciones, no se sabe si interesadas, y, sobre todo, mucha rumorología. Ésto es lo que más suena para Caixa-Bankia:

  • El nombre. Precisamente ese es el que suena, Caixa-Bankia
  • El presidente. Parece que la opción más esperada es que José Ignacio Goirigolzarri, actual presidente de Bankia, sea el presidente de la entidad resultante, con Gonzalo Gortázar, Consejero Delegado de CaixaBank, como CEO con plenos poderes en la compañía.
  • Sede. Se da por hecho que se establecerá en Valencia, donde tiene su sede social CaixaBank -que decidió mudarse cuando el desafío separatista amenazaba la economía catalana- y, aunque parezca curioso, también es donde tiene su sede social Bankia SA, en la calle Pintor Sorolla de la capital del Turia. Además, fijar Valencia supondría una solución de consenso que evite suspicacias entre Madrid y Barcelona.
  • Reparto del accionariado. Suponiendo que la operación se realice mediante el canje de acciones, Bankia tendría alrededor de un 30% de la nueva entidad, lo que reduciría la participación del Frob (actualmente casi el 62% de Bankia) a alrededor de un 14% de la compañía resultante. CaixaBank tendría el 70% de la nueva entidad y la Fundación La Caixa seguiría siendo el mayor accionista del nuevo banco.
  • Solvencia. Actualmente ambas entidades gozan de los mejores ratios de solvencia de los bancos nacionales cotizados. Bankia tiene un ratio de CET1 del 13,27% y CaixaBank del 12,3%

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