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De 1955 a 2020: cómo les ha ido a las regiones españolas en las últimas seis décadas

Las regiones españolas han tenido un desarrollo económico y demográfico muy desigual en los últimos 50-60 años.

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Las regiones españolas han tenido un desarrollo económico y demográfico muy desigual en los últimos 50-60 años.
Banderas de las comunidades autónomas, en la puerta del Senado. | Europa Press

Ha sido una historia de éxito, pero no ha sido igual para todos. España ha pasado en el último medio siglo (en realidad, 60-65 años) del subdesarrollo al primer mundo, de la grisura de la postguerra al club de los países más ricos del mundo. Sí, incluso en un año tan complicado como éste, merece la pena recordarlo: somos mucho más ricos y prósperos que nuestros abuelos. También, viviremos más y con mejor calidad de vida. Y puede que nos quejemos más de nuestra suerte que ellos.

Hace unos días, Fedea actualizaba los datos de su trabajo "Series largas de algunos agregados económicos y demográficos regionales": es una recopilación estadística excepcional, en la que se incluyen cifras económicas y de población entre 1955 y 2019. En sus tablas podemos ver cifras sobre el PIB y el VAB (Producto Interior Bruto y Valor Agregado Bruto): con todas sus limitaciones, siguen siendo las variables más fiables para observar las tendencias a largo plazo de una economía. Y junto al PIB y el VAB tenemos también estadísticas de horas trabajadas, puestos de trabajo, población, rentas del trabajo, etc… Además, este trabajo incluye tanto las cifras totales como el desglose regional, lo que puede ser muy interesante.

Hay tantas cifras que es fácil perderse o sentirse abrumado. Para este artículo hemos optado por destacar cuatro tablas con el PIB, el PIB per cápita, los puestos de trabajo y la población en las 17 comunidades autónomas españolas entre 1955 y 2019 (incluimos también los datos de 1975 y 1995). Nada de lo que nos dicen esas cifras es nuevo, pero sí aparecen detalles interesantes.

- PIB Total

En 2019 (a falta de los ajustes correspondientes), el valor monetario de los bienes y servicios producidos en España ascendió a casi 1,2 billones de euros (en términos reales, euros de 2010). O lo que es lo mismo: producimos casi 10 veces más que en 1955. No hay mejor forma de expresar el crecimiento de nuestra economía.

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Todas las regiones son ahora más ricas que hace 65 años (y eso también tendrá su reflejo, como veremos, en el PIB per cápita), pero el peso de cada una de ellas en el conjunto de la producción del país sí ha variado. De hecho, quizás las cifras no siempre reflejen la importancia de esos cambios.

Por ejemplo, Castilla y León aportaba el 7% del PIB de España en 1955, pero ahora sólo suma el 4,8%. A primera vista puede que no se aprecie (apenas son dos puntos y los dos datos parecen pequeños), pero supone que ha perdido casi un tercio de su contribución al conjunto de la riqueza del país. Esto no quiere decir que la región sea más pobre que hace medio siglo, ni muchísimo menos: lo que quiere decir es que ha perdido peso e importancia en la economía nacional. Y no está sola: algo parecido podría decirse de Asturias (la que más pierde en términos relativos), Extremadura o Cantabria. En todas ellas, la diferencia entre lo que aportan ahora y lo que aportaban en 1955 es superior al 25%.

En sentido contrario, destacan los casos de Baleares y Canarias, dos regiones que eran agrícolas, sobre todo ésta última, y que sufrieron una transformación radical con la llegada del turismo. Y, sobre todo, Madrid, que pasa de suponer el 15,3% del PIB al 19,4%. Esto puede parecer un cambio menor, pero supone que ha aumentado más de un 25% su peso en la producción anual del conjunto del país.

El caso madrileño llama la atención en muchos aspectos: por ejemplo, todavía en 1975 Madrid pesaba sólo el 17,1% del PIB del conjunto del país frente al 19,3% de Cataluña. En 2019, los puestos habían cambiado y Madrid, con el 19,4% del total, ya es la región que más aporta a la economía española.

- PIB per cápita

Para realizar esta tabla hemos tomado los datos de PIB real del anterior epígrafe y los hemos dividido por la población de cada región.

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Varios aspectos llaman la atención. En primer lugar, la enorme diferencia que existía en 1950 entre las regiones españolas. Tres de ellas (Cataluña, País Vasco y Madrid) tenían un PIB pc superior en un 50% a la media nacional. El PIB pc en Madrid era más del doble de la media (un desequilibrio llamativo, incluso asumiendo una cierta distorsión por el efecto capitalidad, que quizás sumaba rentas generadas en otras zonas). Madrid tenía un PIB pc cuatro veces superior al de Castilla-La Mancha o Extremadura, por ejemplo.

Esto cambió a partir de finales de los 50, con el milagro español y el desarrollismo: todas las regiones crecieron y la riqueza se disparó, pero las más pobres lo hicieron más que las ricas y las distancias se estrecharon, una tendencia que se ha mantenido en las últimas 3-4 décadas. Es cierto, sigue habiendo importantes diferencias (Madrid, por ejemplo, tiene una renta per cápita que es casi el doble de la extremeña), pero ya no hay ninguna región con un PIB pc inferior al 70% de la media nacional ni ninguna que tenga uno superior al 140.

Otro dato más, también curioso: en 1995, Madrid tenía un PIB pc equivalente al 131% de la media nacional y Cataluña del 126%; en 2019, esas cifras eran del 137 y el 117%: los dos motores de la economía española siguen caminos divergentes en el último cuarto de siglo.

Y un apunte: desde 1975 la economía española ha crecido y ahora el PIB per cápita es más de doble del de aquel año. Pero han pasado 45 años. No es que haya que despreciar esa mejora, pero palidece cuando se compara con lo ocurrido de 1955 a 1975: en esas dos décadas, España pasó de un PIB pc de 4.432€ a uno de 11.594€. Siempre es más fácil crecer a tasas elevadas cuando partes de muy abajo, pero incluso así, cabría preguntarse qué estamos haciendo para haber perdido el dinamismo de aquellos años.

- Población

En ocasiones parece como si la economía y la demografía estuvieran desconectadas. Nada más lejos de la realidad. Hay otras fuerzas que influyen (culturales, sociales…) pero no descubrimos nada si recordamos la relación entre riqueza, crecimiento económico y evolución de la población.

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En España, por ejemplo, sabemos que las regiones más ricas han actuado como polo de atracción para uno de los fenómenos más importantes del último siglo: la gran emigración interior del campo a la ciudad. Así, Madrid representaba sólo el 7,1% del total de la población en 1955 y ahora ya supera el 14%. También ha crecido el peso de Cataluña, las islas y, en general, de las provincias del arco mediterráneo.

A cambio, las dos Castillas, Galicia, Extremadura o Asturias han visto cómo se desplomaba el porcentaje de población respecto al total. De hecho, en Castilla y León (500.000 habitantes menos que en 1955) y Extremadura (322.000) hay menos habitantes ahora que hace 65 años, un fenómeno llamativo y, para estas regiones, preocupante (recordemos que la población total ha pasado de 29 a 47 millones). En 1955, Castilla y León tenía 800.000 habitantes más que Madrid, hoy ésta le supera en más de cuatro millones.

- Puestos de trabajo

Las estadísticas de Fedea incluyen datos sobre horas trabajadas, asalariados, ocupados, parados… En este caso, nos hemos decidido por la tabla de "puestos de trabajo" totales en cada región.

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Tras haber visto las tres tablas anteriores, no hay nada en estos datos que nos sorprenda. Las regiones más ricas han atraído población en parte porque allí estaban los empleos (y, en una dinámica que se retroalimenta, esa nueva población ha generado actividad y más empleos).

Por ejemplo, Madrid tenía en 1955 menos de la mitad de puestos de trabajo que Andalucía: hoy tiene un 15% más.

También es interesante la comparación entre puestos de trabajo y población: porque no es lo mismo tener un millón de habitantes y 750.000 empleos que un millón de habitantes y 500.000 puestos de trabajo. De nuevo, si uno compara las dos tablas se percibe un peligroso desequilibrio: las regiones que han perdido población han perdido, todavía más, peso en el empleo, lo que augura un futuro complicado (población envejecida, que no trabaja y necesita de las rentas de otras regiones para mantener nivel de vida).

Por ejemplo, la ratio puestos de trabajo / habitantes es superior al 50% en Madrid, Navarra o País Vasco; a cambio, es inferior al 40% en Castilla La Mancha, Extremadura o Andalucía, y cercana al 40% (y bajando) en Asturias, Cantabria, Galicia o Castilla y León. Por supuesto, en este hecho también tiene mucha importancia la tasa de paro, pero hay mucho más. Revertir esta tendencia se antoja uno de los retos más complicados, pero también más importantes de la economía española.

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