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Hablemos de futuro

El papel fundamental de la banca para luchar contra la exclusión social

Banco Santander apuesta por la inclusión financiera como vía para ayudar a progresar a las personas y los países con mayores desigualdades.

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Banco Santander apuesta por la inclusión financiera como vía para ayudar a progresar a las personas y los países con mayores desigualdades.
La plataforma, desarrollada con la tecnología propia de Santander, cubre todas las necesidades financieras de la población no bancarizada | Archivo

Ya antes del impacto mundial del coronavirus, la falta de acceso a recursos financieros era considerada uno de los problemas más importantes que mantenían en situación o riesgo de pobreza a una parte muy importante de la población mundial. Según las cifras del Banco Mundial, antes de la aparición de la pandemia, un 32% de los adultos en el mundo no tenía acceso a la banca ni a servicios financieros.

Con el impacto de la covid-19 esta situación ha empeorado haciendo crecer el número de personas en situación de exclusión social y pobreza extrema. En áreas como América Latina, la ONU advierte de que la pobreza podría alcanzar a 220 millones de personas, sobre un total de 620 millones de habitantes. Sólo allí viven alrededor de 300 millones de ciudadanos sin acceso a recursos financieros.

Si nos fijamos en los datos globales, según el Banco Mundial, unos 2.500 millones de personas en el mundo no utilizan los servicios financieros formales. Además, el 75% de quienes viven en la pobreza no tienen cuenta bancaria, con lo que están desprovistos de una herramienta útil para alcanzar la subsistencia.

Ante estos datos, la ONU determina que los servicios bancarios en línea pueden proporcionar importantes beneficios a los estratos económicos más bajos. De ahí que el empoderamiento financiero, en toda su amplitud, sea clave para reducir la pobreza y mejorar la prosperidad conseguirá través de la inclusión social.

Organizaciones no gubernamentales o sin ánimo de lucro ya tienen en marcha distintas iniciativas en estos países para revertir la situación. Incluso hay fondos de inversión de impacto social que colaboran en la financiación de proyectos y ayudan a empresarios locales a desarrollar iniciativas que les permitan tener recursos para valerse por sí mismos.

Pobreza, bancarización y coronavirus

Curiosamente, este año, el impacto de la pandemia ha servido de catalizador para que buena parte de la sociedad latinoamericana que operaba sin cuenta corriente, se haya abierto una. ¿El motivo? En muchos países, como Brasil, Colombia, Chile o Costa Rica ha sido la única manera de poder cobrar un subsidio o ayuda durante el confinamiento.

Tanto es así que según los datos de Asobancaria (Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia), en el país se abrieron durante los meses de la emergencia sanitaria 1,5 millones de cuentas corrientes, lo que elevaba la tasa de bancarización a un 85,6%.

En Brasil esa tasa alcanza el 70% después de que 2,5 millones de personas decidieran abrir su primera cuenta corriente, según los datos del World Economic Forum. Solo entre marzo y mayo, el banco central de Chile registró un incremento del 40% en el número de cuentas corrientes aumentando su tasa de bancarización hasta el 74,3%. Hasta en Costa Rica, con una población inferior a la de Madrid, se bancarizaron en mes y medio 180.000 personas, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

El papel de las entidades financieras

En este sentido también las entidades financieras están centrando su esfuerzo en áreas donde su actividad puede tener un mayor impacto a la hora de ayudar a las personas y al desarrollo de proyectos empresariales en regiones deprimidas y especialmente afectadas por el coronavirus.

Es el caso de Banco Santander, para el que el empoderamiento financiero es una pieza clave de su estrategia de Banca Responsable con el objetivo de conseguir una sociedad más justa, inclusiva y sostenible. De ahí que la entidad se haya comprometido a empoderar financieramente a 10 millones de personas en todo el mundo entre 2019 y 2025, poniendo el foco en tres líneas de acción claramente diferenciadas:

  • Ayudar a las personas no bancarizadas a acceder a servicios financieros básicos.
  • Ofrecer productos específicos y diseñados a medida de aquellos que tienen baja renta o dificultades económicas.
  • Fomentar la resiliencia a través de la educación financiera.

Herramientas como Superdigital, una aplicación móvil de inclusión financiera dirigida a las personas no bancarizadas o con insuficiente acceso a servicios y productos financieros, convierten a la entidad en uno de los mejores apoyos con los que cuentan estas comunidades para dar sus primeros pasos en el ascensor social que les permita salir de esas situaciones de exclusión.

Banca sin banco: Superdigital

Precisamente, la plataforma Superdigital de Banco Santander, que es 100% online, tiene su foco en América Latina. En concreto, está disponible en Brasil, México y Chile, con cerca de 500.000 usuarios activos. Solo en el país chileno se han dado de alta más de 100.000 personas desde abril. El objetivo del banco es alcanzar los 5 millones de clientes activos en 2023 en siete mercados latinoamericanos con el fin de incorporar a más personas a los servicios bancarios.

La plataforma, desarrollada con la tecnología propia de Santander, cubre todas las necesidades financieras de la población no bancarizada o con insuficiente acceso a servicios financieros a través de una oferta de productos básicos. Además, abre la posibilidad al crédito.

Esta aplicación tiene como característica fundamental que es fácil y sencilla de usar y dota a los usuarios de la capacidad de hacer transacciones online, aunque no tengan cuenta bancaria, chatear con otros usuarios de la aplicación o dividir los gastos entre grupos y recibir de manera automática alertas sobre su salud financiera.

Asimismo, no se limita solo a la bancarización, sino que acompaña a los usuarios en todo el proceso comercial y recomienda conductas responsables que les ayuden a lograr sus objetivos.

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